Lo que nos sienta bien

estilo-hombre-matteo-marzotto-00“La libertad viene de adentro”; Frank Lloyd Wright, arquitecto estadounidense.

     Aquello que nos hace sentir bien es nuestro estilo. Cada vez que hablo con algún profesional del sector textil, sastre o comercial, terminamos admitiendo que convivimos con tendencias muy diversas. Todas son igual de válidas y todas tienen cabida en la actualidad por la sencilla razón de que son aceptadas por los consumidores, que somos los que las hacemos posibles.

     Si hablamos de estilos nacionales es un hecho que el inglés mira hacia el italiano para inspirarse. Lo inverso hace el dandi transalpino para ganarse el prestigio logrado por el gentleman británico. El resto casi siempre miramos para ambos porque, aunque tenemos un estilo propio, no siempre lo identificamos.

     Fijándonos en nuestras referencias personales, cuando reconocemos como elegante a un icono decimos: “este es mi estilo”. A muchos nos gusta la manera en la que vistió Cary Grant o lo hace Matteo Marzoto, por ejemplo, pero yo en la práctica a menudo termino experimentando con colores más vivos que ellos. Las referencias son necesarias y podemos seguirlas pero no imitarlas, porque se impone la autenticidad frente a la identificación.

     El estilo tampoco tiene que ver con precio de las prendas que vestimos, sino más bien en cómo nos sientan o la imagen que transmitimos con ellas. No es lo que nos ponemos, es lo que sentimos.

     La recomendable lectura de “El insólito peregrinaje de Harold Fry” escrito por Rachel Joyce nos demuestra lo decisivo que resulta la determinación innata. Nada quiebra la propia voluntad si es lo suficientemente auténtica para hacer frente a las dificultades. Además, esta convicción se transmite al exterior con tal nitidez que es captada y apoyada por el entorno, resultando -incluso- contagiosa.

     Algo similar le sucede al éxito de unos estilos frente al fracaso con otros, los primeros trasmiten y los segundos no. Si pensamos en los referentes anteriormente citados, cada uno en los suyos, seguro que coincidiremos en que de ellos tenemos una -y solo una- nítida imagen mental de ese personaje… eso es el estilo.

     Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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