Lo que le debemos pedir a nuestro traje

“La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia”; John Ruskin, escritor inglés.

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      A todas nuestras prendas, siempre, le debemos pedir la mayor perfección posible. Aunque seamos conscientes de que a una teórica excelencia a menudo se le impondrá una realidad que disminuya esta calidad ¿qué sería del resultado final si empezamos atenuando las expectativas?

      Dice un viejo dicho, que bien podría incluirse entre las máximas de Murphy, “hagamos las cosas bien para que salgan regular”. Con que si las hacemos regular, seguro que salen aún peor.

      Como lo importante es hacer las cosas bien, vayamos por partes:

Calidad de la tela.
La elección de los tejidos es el punto más critico puesto que no tiene vuelta atrás una vez decidido. Un traje se puede adaptar, arreglar o incluso rectificar pero nunca se le podrá cambiar la materia prima con el que se hizo, por lo que la calidad de la tela debe primar sobre cualquier otra característica.

      Sobre un tejido de calidad se puede trabajar una buena prenda, pero si ésta no tiene las características suficientes nada se podrá hacer para obtener un buen traje.

      Lo más conveniente es que recurramos a las firmas más célebres: Scabal, Loro Piana, Holland and Sherry, Vitale Barberis Canónico o pocas más. Porque aunque solo sea por su experiencia, y porque siempre podrán hacer frente a una garantía en el caso de no ajustarse a los estándares, merecerá la pena.

      Si tras el uso evidenciamos que a la tela le falta calidad, no deberíamos dudar en acudir a donde la hemos adquirido para reclamar responsabilidades.

Comodidad.
Que facilite todos los movimientos que precisemos en el día a día sin que en su caída aparezcan arrugas ni pliegues. En ninguna zona debe sobrar tejido, como tampoco debe tirar en ninguna costura como resultado de faltarle.

      Las arrugas horizontales entre nuestros omoplatos evidencian tensión porque la chaqueta está estrecha de hombros.

Atemporalidad.
Con ligeros matices su estilo tiene que permanecer tan actual como el primer día tras décadas de utilización. Si en nuestras bodas de plata, nuestros hijos nos preparan un power point y todos los invitados se ríen de los trajes que usábamos cuando éramos novios, es que no acertamos entonces.

      En general un término medio en las dimensiones de las solapas, el ancho en el bajo del pantalón, y un entallado correcto -ni ajustado ni holgado- conseguirán un efecto que perdure en el tiempo.

Seguridad.
Debe reforzar nuestra personalidad. No avergonzarnos ni distraernos, sino identificarnos.

Chaqueta.
La chaquetas se ha de adaptar como un guante a nuestro torso, y no abrirse en las solapas.

      Las mangas han de ser holgadas para permitir que en su curva natural de caída no produzca arrugas, para lo cual es indispensable que la costura haya sido rotada los grados correspondientes en torno al hombro.

      El largo debe llegar a nuestros nudillos o por lo menos que nos cubra en su totalidad las nalgas. El cuello y los puños deben sobresalir entre uno y dos centímetros.

Pantalones.
El forrado interior aumenta su comodidad, amén de facilitar el deslizamiento de la zona inferior que está en contacto con los -obligados- calcetines largos cada vez que sentados nos levantamos.

      Si al menos las costuras estuvieran forradas, sería un bonito detalle. Ya que aunque no se vean en el exterior, a su portador seguro que le agrada el tenerlo.

      Al igual que en la chaqueta, las lineas de los dibujos de las telas (si existen) deben coincidir en las costuras.

      Deben llevar puntadas de refuerzo en todos los puntos críticos: arranque de las pinzas, extremos de los bolsillos, V trasera para ajustar los tirantes, etc.

      Los ojales deben ser bordados a mano, aunque sea de manera imperfecta. Mejor aún.

      La tira talonera protectora debe recorrer todo el contorno del bajo del pantalón, bien enrasada al final de éste para que su función sea efectiva.

      La caída de la raya debe hacer diana sobre el centro de nuestro zapato en la parte delantera, y a la mitad del refuerzo del talón de nuestro zapato en la posterior. Sin hacer doblez alguna.

      Si el cabillo de la petrina en los pantalones posibilita que las hebillas de los cinturones formen un conjunto con el pantalón, y que no se desplace el cinto de su sitio, los tensores laterales permitirán las pequeñas holguras en el diámetro de nuestra cintura que todos padecemos a lo largo del día, cuando usamos tirantes.

      El acabado de todos estos detalles hablarán del grado de esmero en su realización.

Remates finales.
Lo bueno del tejido textil es que suele adaptase a nuestra figura con el uso, por lo que será recomendable usarlo unas cuantas veces antes de acometer las últimas rectificaciones. Además este uso inicial nos familiciará con la prenda para conocerla a fondo y no en los breves instantes en los que permanezcamos probándonos en la tienda o sastrería. Yo le daría un tiempo prudencial.

      Es el traje el que nos debe aportar valor a nosotros, no al revés. De otra manera no invertiríamos recursos en esta faceta.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    Impresionante clase magistral pero a mi me costaría un montón acordarme de todo lo que nos recomendaste. Intentare acordarme de las mas importantes o generales con la compra del próximo traje. Un saludo y gracias

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado. Es el compendio de muchos artículos dedicados al mismo tema.
      Más importante aún que recordar todas las pautas es recurrir a nuestro profesional de confianza para que sea el quien vele por nuestra imagen y nosotros simplemente confrontarle.
      Saludos cordiales y a tu disposición,

  • JAVIER

    Certero y conciso articulo, que en mi caso viene que ni pintado, pues próximamente me confeccionaré mi primer traje a medida. Idea con la que estoy muy ilusionado y que gracias a su página me llevan a entender y disfrutar del proceso. Por cierto, sobria y elegante corbata la que aparece en la primera foto que ilustra su articulo.
    Saludos afectuosos.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracia estimado Javier por tu amable comentario, y espero que disfrutes mucho de tu primera experiencia en la medida.
      La foto corresponde a la colección de este año de Paul Stuart en su línea Phineas Cole… siempre es un referente.
      Recibe nuestro saludo más cordial y a tu disposición,