Le Cintre W, una percha de lujo

“El valor del arte está en el espectador”; Agnes Martin (1912-2004), pintora norteamericana.

      Por humilde que sea nuestro cometido, si lo llevamos a su máxima expresión seremos eruditos. De la misma manera que obsesionarse con poseer objetos caros resulta afectado, disfrutar del mero espectáculo de valorar piezas únicas enriquecen la vida.

      Si hace unos días nos deleitamos con el galán de noche de Honorific London, hoy el tema va de perchas.

Alexandre Wielgus es el fundador y CEO de Le Cintre W (2015). Construye las -que posiblemente- sean mejores perchas del Mundo. Pues más que un útil para colgar la ropa, resultan una obra de arte.

      No exentas de excelente ergonomía, se trata de artículos de la máxima sofisticación.

      La firma parisina innova con el uso de los materiales. Para las maderas utiliza roble, nogal, palo de rosa, sicómoro o exóticas como el palo rojo o el cebrano (ébano). Las piezas metálicas están realizadas con latón de diferentes acabados: pátina pulida, cromada, pintada o de bronce. Y las pieles utilizadas proceden de diferentes animales; cordero, becerro, tiburón, pitón o caimán entre otros.

      Su personalización última -en cuanto a la materia prima se refiere- viene de la incorporación al conjunto de piedras preciosas. Diamantes, zafiros y madre perla son algunas de ellas.

      Casi una veintena de etapas lleva a cabo su realización, donde intervienen varios tipos de artesanos parisinos. Ebanistas, cortadores, pulidores, escultores, grabadores y orfebres son los encargados de la ejecución.

        No se trata de una percha, sin más, sino de una disculpa para crear joyas. Tres meses invierten en la elaboración de cada pieza para alcanzar en la venta un precio que arranca en los 1.900 euros.

      Tras las perchas, Alexandre, ya está probando con otros accesorios como galanes y vacía bolsillos.

      Resulta un placer para varios sentidos. Visual por su diseño, el olfativo porque incluyen un cápsula para alguna fragancia y el del tacto debido a la madera o piel utilizada. Hasta incluso el sentido auditivo se ve beneficiado al incluir un forro en el interior del gancho, para evitar el molesto tintineo del contacto metálico con la barra en los armarios.

      Como toda labor manual, dispone de un servicio bespoke. Donde según palabras de la propia firma: el limite está en la imaginación.

      Utilizar perchas de estas características para conservar la ropa dentro de un armario me parece una frivolidad. Colgarlas en las paredes de los salones para decorar, una cursilería. Así que su razón de ser la entiendo como constatación de que no es qué haces, sino cómo lo haces.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Hastur Jr.

    Holaaaaa…

    Menudo caprichín de nuevo rico. Pase lo de las maderas nobles, las pieles exóticas y los acabados de fantasía. Hasta lo de la cápsula para fragancias tiene algo parecido a una justificación, ¿pero diamantes y zafiros? ¿En una PERCHA? ¿Las harán a juego con el tirador de diamantes de la cadena del WC, y la escobilla de cerdas escrotales de nutria noruega? ¿Y qué tal una versión de viaje para colgar del techo del Bentley de oro macizo del jeque de turno?

    Entiendo que dediques un artículo a estas perchas como curiosidad, y reconozco el mérito de Le Cintre W
    A) por su artesanía.
    B) por ser capaces de convencer a alguien para gastar 2000 € en una percha (que seguro que los vale, por los materiales, el diseño y las horas de trabajo)
    pero empiezo a preguntarme por los valores de la gente capaz de comprar estos artículos. Ya sé, ya sé… piezas únicas y todo lo que quieras, bespoke, tres meses de trabajo, etc. Pero sea una obra de arte o no, ante todo es-una-percha. O sea, un utensilio que no es decorativo ni se enseña a las visitas ni suele estar a la vista. Lo del galán de noche de 4000 € aún tenía su razón de ser, pero estooo… bueno, si la pones encima del teclado del piano como en la foto del artículo vale, seguro que habrá alguien a quien le parezca adecuado.
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    Por otra parte, UNA sola percha quedaría totalmente degradada al compartir barra con perchas ordinarias y baratas de simple madera que te pueden costar la miseria de 20 €… NOOOOOOOOO… habría que comprar una docena de estas perchas de lujo para no desmerecer el vestidor. ¿De qué sirve comprar UNA percha que no tintinee si todas las demás lo hacen? Y no vamos a ser tan cutres de poner una barra con apliques de madera, o con un forro… eso es de okupa y de perroflauta, hombre.

    Ahora en serio: me encantaría poder permitirme esas perchas, pero no las compraría ni aunque pudiese hacerlo sin pestañear. El arte deja de ser admirable cuando cae en la ostentación.

    Recuerdo algunos artículos interesantes sobre conservación y cuidado de las prendas: quizá sería más útil alguna recomendación en esa línea sobre marcas y modelos de perchas asequibles para el común de los mortales. No te lo tomes a mal, pero resulta irónico que este artículo sobre perchas de superhiperultramegalujo aparezca a continuación del que escribiste -estupendo- sobre un sencillo jersey de Zara que tienes desde hace 20 años… ¿cuál de los dos objetos te parece más propio de un caballero?

    Un saludo
    Hastur Jr.

    • vestirseporlospies

      Muy buenos días mi querido Hastur Jr. Cuanto tiempo… qué tal estás.

      En cuanto a tu contenido chapó!!!!, como siempre y me hace releer el artículo.

      Lo realicé como mera información ante un objeto que me sorprendió por ser fuera de lo normal, y destacaría -de nuevo- los dos párrafos más relevantes de cualquier artículo, el primero y el último:

      El primero:

      “Por humilde que sea nuestro cometido, si lo llevamos a su máxima expresión seremos eruditos. De la misma manera que obsesionarse con poseer objetos caros resulta afectado, disfrutar del mero espectáculo de valorar piezas únicas enriquecen la vida”.

      y el último:

      “Utilizar perchas de estas características para conservar la ropa dentro de un armario me parece una frivolidad. Colgarlas en las paredes de los salones para decorar, una cursilería. Así que su razón de ser la entiendo como constatación de que no es qué haces, sino cómo lo haces”.

      Es mi única valoración al respecto, el resto es documentación.

      Mis mejores deseos y otro saludo cordial para tí.

      • Hastur Jr.

        Hola de nuevo.

        Por supuesto, mi comentario no debe ser tomado como una crítica al artículo en sí, sino como una reflexión -quizá un tanto pedestre y apresurada, nunca he sido muy paciente a la hora de opinar- sobre hacia dónde nos lleva, o nos llevaría si pudiésemos permitírnoslo, esta continua escalada en busca de una perfección mal entendida.

        El de la percha es un ejemplo claro: siempre se le podrá añadir algo a una simple percha para hacerla más exclusiva, más artística y SOBRE TODO más cara. Empezamos con las maderas nobles y las partes metálicas de alguna aleación novedosa, seguimos con el diseño más exquisito y rebuscado (nuevas propuestas: perchas distintas para prendas de verano o invierno, perchas para chaquetas más o menos estructuradas, perchas con minipercha adicional para esa corbata-que-combina-perfectamente con el traje o la camisa, perchas con wifi, perchas a medida para jorobados y/o culturistas) y acabamos poniendo pieles exóticas y piedras preciosas como si nuestro vestidor fuese la dentadura de un proxeneta in da hood.
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        O puede que solo sea mi alergia a las joyas, quién sabe… pero creo que hasta la excelencia es mala si se lleva al exceso. Cuando algo tan simple como una percha ya no puede mejorarse si no es convirtiéndola en algo ridículamente exclusivo, llega el momento de detener esa supuesta evolución y quedarse en la sencilla y humilde percha de madera de toda la vida.

        Un saludo
        Hastur Jr.

        • vestirseporlospies

          Claro que si mi querido amigo Hastur Jr. y así fue tomado tu comentario. Buenas tardes,

          Siento tardar un día en contestarte pero suelo “descansar” las tardes de los sábados y las mañanas de los Domingos…. JAJAJAJA

          Te asiste la razón, nuevamente, el exceso siempre es malo. Tanto como la escasez. A mi las respuestas tambien me piden urgencia… JAJAJA

          Tu reflexión es sublime al respecto de las piedras preciosas. Una esmeralda, pongamos por ejemplo, en la tiara de una Jefa de Estado (cuya propiedad pertenece al pueblo al que sirve) es proporcional, un síntoma de calidad, signo de soberanía o de la grandeza del cargo, la del país que gobierna, etc… esa misma gema en la cadena del WC o del “perrete” de un nuevo rico solo es una excentricidad de alguien con un gran complejo y vacío moral… Nos entendemos 🙂

          El valor que me gustó de las perchas, es que cualquiera puede llevar su trabajo a la máxima calidad. Sean perchas, botijos, informes periciales, artículos de prensa o chaquetas, ir a la máxima versión que podamos realizar. Mejorar día a día. Desde VP lo intentamos y en la página que estrenamos este próximo mes de noviembre esperamos dejar esta impresión, para eso trabajamos :-).

          Otro saludo cordial para ti querido amigo y feliz semana. Gracias por tu inestimable contribucción.

  • Leo

    Buenos días, estimados David y Hastur:
    Aunque sea con retraso, no puedo dejar de entender lo que habéis dicho ambos.
    Lo primero: el artículo me parece muy apropiado, porque son de esos que te hacen pensar.
    Entiendo que el exceso es superfluo y poco recomendable. Da igual que se trate de una percha de miles de euros o de un futbolista que gana veinte millones o un Pagani Zonda que cuesta millón y medio. ¿Tiene sentido? Es bueno buscar la excelencia, pero… un humilde y dignísimo barrendero, ¿haría mejor su trabajo si usase un cepillo de dientes y jabón Lagarto para limpiar las juntas de los adoquines de una acera? ¿O sería una pérdida de tiempo y de recursos?
    Creo que las perchas son preciosas y merecerían estar expuestas en el Museo del Traje o en el Museo Nacional de Artes Decorativas, pero si alguien me las enseñase en su armario solo serviría para que tuviese una muy pobre concepción de esa persona.
    En fin, el tema daría para muchas reflexiones… pero se me notan mucho los lunes, así que ahí lo dejo.
    Un cordial saludo.

    • vestirseporlospies

      Feliz día también para ti querido Leo y mejor semana.

      Nunca es tarde si la dicha es buena 🙂

      Miles de gracias por tu reflexión, nos interpela y te la agradezco. Entiendo que estamos en sintonía….

      Ayer comentaba con un amigo, que aunque me sobrara el dinero y lo tuviera por castigo, no adquiría un coche pongamos de seis cifras (o un reloj de cinco por citar solo algunos ejemplos)…… que vergüenza me daría conducirlo para hacer la vida “corriente y moliente” que hago 🙂

      No somos todos igual, no podemos disponer todos lo mismo (ni nos lo merecemos)… pero debe haber unos mínimos garantizados para cualquier ser humano, y algunos excesos… por no ser éticos resultan ser inaceptables.

      El pecado está en la posesión, no en el disfrute.

      Me explico porque estamos de lunes…. Me puede encantar ver un monasterio del siglo X como este sábado hice en el precioso de Caaveiro. Pero si pretendo que sea mío para hacer ahí mi palacete y privar a la sociedad de su disfrute… entremos en el capítulo de la usura.

      Como me dijo un tipo (impresentable, por cierto, muy ruín) al que conocí mucho hace algún tiempo…. Todo el dinero que tengo, no lo gasto ni quemándolo. PUES ENTONCES PARA QUE LO TIENES, BOBO, MEJOR LO COMPARTIRÍAS CON QUIEN MÁS LO NECESITE. Además, como era bobo, no sabía que se es más feliz dando que aferrandose a las cosas…. país…. JAJAJAAJA

      Además -amigo Leo- eres un pozo de sabiduría, porque no conocía esta firma de coches JAJAJAJA

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      Otro saludo cordial para ti y mis mejores deseos,