Las mil … y una maneras de adornar el ojal de la chaqueta del caballero

Cuenta la leyenda que fue en la primera mitad el siglo XIX, el príncipe Alberto de Sajonia, marido de la Reina Victoria I del Reino Unido, hombre sumamente elegante, cuando agasajado por esta, de novios, con una rosa, y como además debía ser muy detallista, se hizo un agujero en la solapa de la chaqueta que llevaba puesta para adornarse con dicha flor. Dando creación a lo que hoy es el ojal superior de la solapa.

Doble ojal, bordado color contraste

Aunque en realidad, nuestra chaqueta actual proviene de la militar (casaca o guerrera) abotonada en su totalidad y con cuello vertical, la evolución de esta hasta nuestros días derivó en que al desabrochar desde arriba los primeros botones. Así el cuello (vertical) se apoyaba en todo el contorno de la parte trasera del cuello y los hombros, y las aberturas superiores al apoyar en el torso dieron lugar a las actuales solapas.

Al subir los cuellos de la chaqueta y meter las solapas de nuestra actual chaqueta nos podemos hacer una idea de la involución de esta. El ojal superior de las actuales chaquetas, resulta ser un vestigio del primer agujero para abrochar el botón del cuello, el cual ha desaparecido pero no así su agujero; aunque algunos modelos o abrigos aún lo mantienen para cerrarla a la altura del cuello.

Este se cose en el lado izquierdo, el hilo debe recubrir la totalidad de la tela sin montar ningún hilo y normalmente sobre otro para darle relieve, cuando es artesanal y a mano. Resulta como una firma de la calidad del profesional.

Es también usual, principalmente en las solapas de chaquetas cruzadas con pico, que este se cosa en los dos lados para acentuar la simetría de ésta. También existen variantes en las que no se cose ojal alguno siendo esta menos habitual.

El ojal tiene el perfil de una cerilla no exagerada, por supuesto, debe tener el tamaño ligeramente superior al del botón y estar perfectamente alineado los otros, activos, dado su origen.

Si bien no somos partidarios de sobrecargar con detalles el atuendo del caballero innecesariamente, ya que en la sencillez entendemos que radica el buen gusto, no podemos obviar que al mostrar y conocer todas las opciones con las que contamos ampliará nuestras posibilidades.

Además de cómo nos han educado nuestros mayores,  “El saber no ocupa lugar… y sin duda nos puede ayudar”. De lucir un acertado símbolo puede servir, además, como muestra de personalidad u homenaje.

Por todo lo dicho hasta aquí, deberíamos darle un uso y su justa importancia, puesto que para tal efecto se confecciona aún en la chaqueta.

Distintas alternativas …

La opción que recomendamos para las situaciones de máxima formalidad es una simple flor fresca y natural blanca, o roja en el improbable caso del uso de una chaqueta blanca, cortada ese mismo día, (por ej. un clavel o rosa), y “atado” su tallo en el pasador de hilo cosido para este efecto que se hallará en la parte trasera de la solapa. ¡¡¡Por favor, huir de cualquier otra combinación más preparada para tal efecto!!!!

Diferentes Pins

Otras perfectamente válidas para ocasiones que no requiere tal formalidad, pero que tiene relación por el acontecimiento al que asistimos, son el pin del colegio profesional de cada uno, su ciudad de procedencia, etc…

A partir de aquí y dependiendo del grado de formalidad del evento se puede dar rienda suelta a la imaginación y aquí resumimos algunas de las que hemos encontrado.
Por cierto; ¿nos enseñas tu propuesta?

  • taylor

    Las chaquetas en origen, eran levitas cerradas hasta arriba con cuello de tirilla ancho.

    Para mayor comodidad, se le recortaron las puntas del bajo y se desabrochaba ocasionalmente el primer botón superior doblando el cuello hacia abajo, formando así las solapas.

    El ojal, se ha seguido conservando y usando principalmente en los abrigos, con el objeto de poder volver a abrocharlo con el botón que se cose en la aparte inferior de la solapa contraria

    • Amoreno

      Gracias por su comentario, estimado Sr. Taylor, se lo agradecemos.
      Recibimos de buen grado todos los comentarios que nos hacéis llegar, nuestros entendidos lectores. Nos hacen a todos tener un más amplio conocimiento.
      Muchas Gracias, a todos.
      aMORENO.-

  • Amoreno

    Siguiendo con el trabajo de investigación en este “apasionante” tema del origen del ojal superior de las chaquetas de caballero. Parece ser que nuestra chaqueta actual proviene de la militar (casaca o guerrera) abotonada en su totalidad y con cuello vertical. Pues bien. La evolución de esta hasta nuestros días derivó en que al desabrochar desde arriba los primeros botones, el cuello (vertical) se apoyaba en todo el contorno de la parte trasera del cuello y los hombros, y las aberturas superiores al apoyar en el torso dieron lugar a las actuales solapas. ¿os hacéis idea? Prueba a subir los cuellos de la chaqueta y meter las solapas!!!
    El ojal, superior de las actuales chaquetas, podía ser un vestigio del primer botón que ha desaparecido pero no así su ojal.
    ¿Alguien puede y quiere aportar más datos?

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  • Gonzalo Olguín Estrada

    En realidad y como de manera certera lo escriben, se puede hacer uso a discreción de la imaginación, pues el ojal de la solapa se presta para colocar algo que denote buen gusto, un “extra” se puede decir, pero desde luego, sin caer en lo extravagante; en mi opinión, un pequeño adorno como el de la foto del ángulo superior izquierdo, o en su caso, el pin de la Universidad donde se cursaron estudios, también el Colegio o Asociación de profesionales a la que se pertenece, etc., pero insisto, algo que sea notable y a la vez elegantemente inadvertido como diría el gran Beau Brummel. Saludos

    • Amoreno

      Muchas gracias por tu comentario estimado Gonzalo. Esta página se siente honrada de contar con tus comentarios y lo comparto totalmente… en mi ojal, no ha diario pero si en situaciones particulares, no me hace nada más feliz y orgulloso que lucir el discreto escudo de ingeniero técnico de minas . Saludos cordiales,

  • Amoreno

    Muchas gracias estimados, damas y caballeros, por hacerse cargo de nuestra publicación. A su disposición y saludos cordiales.