Las bermudas; El pantalón corto y más deportivo del caballero

      Parece un contrasentido, y realmente puede serlo. Que el pantalón corto que dejamos –felizmente- atrás en nuestra más tierna infancia con orgullo y como hito de nuestro crecimiento en torno a la primera década de vivencia, sino antes, luego lo volvamos a usar.

      Por lo tanto, no parece lógico que una regresión a desearlo vestir en más ocasiones de las contadamente aceptables sea de recibo. Si bien es cierto que esta prenda es muy cómoda y saludable, no lo es menos que está destinada solo a un concreto y preciso uso; en el contexto de la mayor relajación.

      Ideal para recintos tan reducidos y distendidos como la playa, la montaña, una excursión campestre o el propio jardín de nuestra casa. Más no para otros, pues no se puede tomar muy en serio al señor que acude a cualquier evento de la más mínima cotidianidad en pantalones cortos.

      Es la prenda más deportiva que podemos vestir en nuestras piernas por lo tanto no cuadra usarlas acompañadas con cualquier otra de la mínima formalidad en el resto de nuestro cuerpo como puedan ser las chaquetas, corbatas, zapato de cordón o incluso pajaritas como muestran algunas fotos que adjuntamos, de la fila central de nuestra galería, en esta ocasión a modo decorativo, y como denuncia de algunas de ellas.

      Estas debieran ser acompañadas en exclusiva por polos o camisas dotadas el carácter más sport; o si se pretende dar el mayor cariz deportivo de una camiseta. El estilo en su lucimiento estará íntimamente ligado a la capacidad de cada uno por combinarla con buen gusto con un mocasín o castellano, con unos zapatos muy deportivos (como por ejemplo los conocidos “drivers”), o espardeñas -zapatillas de esparto- etc. Y en el caso que refrescará por algún jersey o chaqueta fina de punto. Que por cierto, si las temperaturas bajan que necesidad tendríamos que portar estos “shorts”.

      Su comodidad e indicación para ir a la playa, la piscina, de excursión a la montaña,… es indiscutible y aporta una gran cantidad de beneficios, pero puede llegar a resultar patético en según qué casos ver a un hombre de una determinada edad luciéndolas. Las combinaciones de las mismas… pasarían a un segundo plano.

      La altura del corto también es fundamental y tan estricto como el resto de los pantalones; no debiendo estar más debajo del comienzo de la rodilla o más arriba de ¾ del mismo. Si bien es cierto que cuanto más largos más favorecerá a los caballeros de gran estatura y viceversa. Así con su ancho que debería estar en consonancia con diámetro del muslo de cada quien. Los materiales con el que se confeccionan son los habituales en las prendas de verano, en algodón o el más fresco y fino lino.

      No realizar los experimentos que mostramos las fotos de la fila del medio NUNCA, simplemente los podemos tomar como reclamos publicitarios, jamás en serio. Igual suena a redundancia pero  debemos decirlo: si el zapato siempre es lo más importante, como pilar de nuestro vestuario, en esta ocasión cobra especial relevancia pues no se tapa nada de nuestro cuerpo desde nuestra rodilla y cobrará -este- aún un mayor y especial protagonismo, si cabe. Por eso debemos extremar el celo en su elección.

      Obsérvese que decimos que está desnuda esta zona salvo por el calzado, por mucho que firmas como la prestigiosa Hackett se empeñe en vestirla con calcetines en la presente campaña (la foto no me he atrevido a adjuntarla). Las chancletas, sandalias y similares, y no volveremos a citarlas en este blog, también será un franco despropósito ya que estas son exclusivas de las zonas de baño y en la ducha del gimnasio, por mucho que sus precios llegue a alcanzar los de unos buenos zapatos cuando son realizadas por determinadas firmas de prestigio.

      Dicho todo esto no puedo dejar de admirar y valorar ciertos looks con los que nos encontramos para estas ocasiones puntuales comentadas como pueden ser; la cerveza en el chiringuito de playa o de la piscina cuando uno se retira a media tarde antes de acometer la ducha que nos llevará a la consabida y recordada velada nocturna, el desayuno en la terraza de nuestro lugar de vacaciones o un paseo marítimo navegando a bordo de un velero.

      Señores, un caballero es un hombre elegante hasta en… pantalones cortos, pero sabe -de sobra- cuando hay que llevarlos. Cada cosa para lo que es, ¿no? Tú como lo ves.