La tricotina

“Indudablemente, la primavera es lo más publicitario que tiene la vida”; Quino.

      El destemplado inicio de la primavera no invita a desprenderse de la cálida franela. Sin embargo la luz cobra un protagonismo súbito con la ganancia de una hora debido al cambio horario y de tres minutos al día de manera continuada, por lo que conviene ir dando paso -de manera gradual- a nuevos tejidos. Es el momento de la tricotina.

      La robusta tricotina tiene un peso similar al de la franela, 370-400 gramos, pero debido a su forma de tejido presenta mejores cualidades frente a la humedad. Transpira y se comporta mejor que la tela afelpada al contacto con el agua de la abundante lluvia de la estación primaveral, o la provocada por una mayor sudación como consecuencia de la subida de las temperaturas.

      Los tejidos de fieltro son grandes enemigos de la humedad tanto exterior como interior.

      El termino tricotina proviene de tricot. Tejido elástico fabricado a máquina con todo tipo de fibras que se caracteriza por su caída, empaque y comodidad.

      En el tricotado se teje el hilo “zigzagueando”. Es decir, el hilo pasa a través de las columnas anexas en vez de por la misma fila, lo que da como resultado una superficie con surcos en diagonal. En contraposición al tejido de punto (urdimbre-trama) cuadrado y de filas paralelas.

      La tela resultante es una sarga con aspecto de surcado diagonal. En concreto con un ángulo de 63º, cuyo relieve se aprecia a simple vista.

      La tricotina es fina, aunque robusta y resistente. Se hace con la mejor lana (merina, por ejemplo) aunque de forma habitual se presenta con una mezcla de 70 % lana y 30% poliéster. En ocasiones también se teje con algodón, y en origen la materia prima utilizada era la seda.

      Su gran durabilidad la hace propia de prendas como abrigos y gabardinas. Aunque se utiliza de manera preferente para la confección de tejidos para trajes, pantalones o chaquetas de uso casual y cotidiano.

      Tradicionalmente se utilizó para realizar el vestuario propio de montar a caballo; de ahí la asociación con los oficiales de la caballería británica.

      La cavalry twill (o sarga de caballería) resulta ligera, elástica y suave pero sumamente dura. Lo que le ha valido el calificativo de bullet proof, a prueba de balas, según he leído al propio Alan Flusser.

      Una tela, fantástica, en la que no dudaré de hacer mi próximo par de pantalones.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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