Sprezzatura; el talante del dandi italiano

“Encontré una norma universal que parece gobernar la acción humana o las palabras más que ningunas otras: es decir, alejarse de la afectación a toda costa, como si se tratara de un arrecife áspero y peligroso, y (para usar quizás una palabra de novela para ello) para practicar en todas las cosas una cierta SPREZZATURA que suprime todo artificio y hace todo lo que uno dice o hace parecer sin fingimiento y sin esfuerzo”.

Mr. Baldassare Castiglione.

Sastreria napolitana e italianaDisertaba el maestro Luciano Barbera en esta página ante nuestra pregunta; ¿Qué quiere decir “caballero” para Ud.? qué “Un caballero es alguien que sabe cómo usar su vestuario en cualquier ocasión. Alguien que es capaz de atreverse y estar elegante entre personas, con la apropiada indiferencia, a la que yo llamo sprezzatura”.

Tomado de la web, se define a la sprezzatura como aquella desenvoltura propia del caballero que disimula un sentimiento con gracia. Que es de lo que más se parece a la mayor de las elegancias posibles; “el hacer que todo el mundo que nos rodea se siente cómodo, y de tal manera y con tal reserva, que parece que no se hace nada pero se consigue todo“. De distinta manera.

La sprezzatura es tan italiana como su pizza e inherente al propio estilo en la bota latina. Es puro arte, para el que se precisa tener ciertas dotes casi innatas y un fluir intrínseco -del propio interior- con toda la sencillez y la naturalidad, sin ningún sobreesfuerzo.

Etimológicamente hemos visto que proviene de: “Una gracia llevada a cabo con una estudiada ejecución por la nobleza de alta alcurnia“. ¿Podría ser algo parecido a nuestro salero o duende andaluz, o la chulería castiza? Seguramente sea un concepto tan puro y natural que no se le pueda poner palabras sino gestos, no escritos sino de estampas reales: en vivo y en directo.

Con nítida precisión se denota que no se puede forzar para adquirir. Ya que si no se posee de forma natural, resultaría tan artificial como un zulú bailando ballet clásico, pero podemos practicarla. También es la esencia de la sastrería napolitana, su alma, su dogma.

El arte de parecer como si no hubieras hecho nada demasiado complicado para intentar lucir tan bien, que resulta luego tan complicado de lograr para los que no tenemos ese don. Seguro que es un don divino que procede del propio Castor y Polux, por lo que pensamos en el arduo esfuerzo que les supone lograr a los que por instinto poseen y consiguen de inmediato, por los que carecemos una incapacidad manifiesta.

Hemos venimos defendiendo constantemente desde un inicio, y quizás cansinamente, que mostramos en el exterior de nuestro vestuario parte de nuestra personalidad. Aquí cobra un especial sentido ya que las conductas de; unos monkstrap desabrochados, los pañuelos hipercoloridos, los forros imposibles, las mangas de la chaquetas dobladas y desabotonadas, los trajes sin calcetines, la pala estrecha más larga… son solo las expresiones consecuentes de la misma. Del sentimiento de rebeldía interior que el dandi posee. Para ser el centro de atención de todas las miradas. Por eso, de no sentirlo no tiene sentido forzarlo al extremo, ya que “cantará”, no se puede mantener el tipo si este estilo nos es tan ajeno.

Hablar de sprezzatura es ver a; L´Avvocato, Lino Ieluzzi, Luca Rubinacci, por supuesto a Luciano Barbera, la gran promesa/realidad Fabio Attanasio y tan pocos otros. No se compra ni se vende, no tiene precio y es imposible conseguir… Tampoco conviene hablar en demasía de ello, lo suyo es verlo y sentirlo. Y si me permitís la última cavilación; No creo que el que posea este don, sea experto de las normas clásicas del vestir, ni le interesan, ni falta que le hacen… al igual que el flamenco de raza no conoce las reglas del solfeo pero es capaz de hacer llorar y gritar a la guitarra -y a los que la sienten- con un sentimiento tan espontaneo y desgarrador que de haberse regido por las mismas nunca hubiera llegado a la… SPREZZATURA. Pero esto es eso, solo otra reflexión.

Si por algo siento cierto pudor y vergüenza al escribir de ella es porque no la siento, pero me gusta, no la entiendo pero la admiro y no la puedo vestir pero la respeto como una lección del mejor vestir… y me encanta.

Hicimos un pequeño listado de los más conocidos por nosotros -con más o menos dosis de este don- y en este preciso momento, en la galería, sentimos el olvido o desconocimiento de tantos otros y esperamos nos ayudéis a ampliarlo.

Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Enrique

    Me gusta “salero”, “duende”, “donaire”, “porte” y “ángel” como intentos de sinónimo de un don que los italianos saben lucir como ellos solos (cinco años después de su marcha, todas mis colegas femeninas siguen añorando, a pesar de mi indudable valor, a Roberto, nuestro colega italiano). A pesar de ser madrileño, a la chulería “castiza” la veo jugando en otra liga de menor categoría

    • Amoreno

      Qué gran reflexión estimado Enrique… como nos acostumbras. Los italianos si de algo saben es de vender, además disfrutan con lo que hacen y se gustan, así que poco podemos hacer más que seguir intentándolo. Miraremos a nuestros deportistas como ejemplo, al final somos mejores que los transalpinos aunque nos haya costado mucho!!! Un abrazo y muchas gracias,