La -sencilla y fina- aguja para la corbata

Aguja un tanto tosca

La aguja para la corbata o alfiler –específicamente- es aquel complemento sumamente discreto que se coloca en el centro de la pala atravesando la misma, consiguiendo un elitista y refinado efecto decorativo. Además se puede lograr conseguir un bonito pliegue en la zona superior de la misma lo que aporta un toque augusto, al ser unida también a la camisa. Consiste únicamente de una finísima aguja de unos 6 ó 8 cm. de longitud con un tapón en el extremo punzante de su parte inferior lo que facilita su fijación, evita su desplazamiento y principalmente protege de un potencial pinchazo y en el otro, la única y mínima parte visible del mismo, luce un adorno en forma de perla, gema o cualquier otro discreto motivo labrado metálico a modo de mínima medalla.

Es mucho más inusual que los otros complementos como los que ya hemos visto del pisa-corbatas y aún menos del pasador para los picos de los cuellos, pero entendemos que es de igual importancia conocer para, llegado el momento y en el caso de desearlo, lucirlo en el momento más adecuado y de la manera precisa. Debido a que puede ser un gran detalle para aportar a nuestra elegante, además de variada imagen, está especialmente indicado para las ocasiones más formales, en caso de vestir un frac o un stroller suit, al ser los únicos de esta tipología que portan corbatas, y como alternativa al otro alfiler ya que debido al uso del chaleco este complemento deja de tener utilidad práctica, ya que esta tercera pieza del traje cumple su función, y estética porque no se ve.

Llegado este punto lo primero que me gustaría soslayar para diferenciar definitivamente todos los complementos de la corbata, según croquis de la galería, son los términos precisos con los que nos referiremos al trío de “dijes” para la corbata. A todos nos solemos referir, indistintamente, como alfileres de corbata con la consiguiente confusión, carencia de purismo y falta de diferenciación entre unos y otros, así hablaremos en lo sucesivo de;

  1. Pisa corbatas; para unir a media altura la corbata a la camisa.
  2. Barra o yugo para los nudos de la corbata; para unir los picos del cuello.
  3. Aguja para la corbata; al que hoy dedicamos espacio.
James Sherwood es un asiduo a este complemento. Pliegue en la corbata formado por encima del complemento

Este que nos ocupa en estos momentos es un complemento que para ensalzar y no patinar, provocando el efecto contrario al que se destina, debería usarse siguiendo algunas pautas que enumeramos a continuación;

  • Este motivo ya destacará por si solo sobre la corbata por lo que es aconsejable que no compita con los motivos de esta, siendo indicado el uso de las más discretas o lisas, preferentemente. De otro modo recargaría demasiado, dejaría de verse o incluso quedaría tosco.
  • Es conveniente no abusar de este complemento por ser muy llamativo y por su carácter tan formal. Yo aconsejaría, su utilización, en ceremonias de esta índole; bodas y similares.
  • Lo podemos usar tanto con la mayor variedad de corbatas (vetado para las bellísimas de lana, “knitted ties” u otras del estilo), como para un buen número de corbatones o con un pañuelo Ascot bien anudado al efecto, aunque pudiera resultar demasiado encopetado.
  • Recomendamos siempre su uso con chaqué u otro traje de marcado carácter sobrio y en las ocasiones de la mayor formalidad, ya que es un complemento que se presta a este atuendo y no a alguno informal o casual.
  • No usar más de uno de estos complementos metálicos para las corbatas de cada vez. Sería demasiado recargado, asimismo por lógica, estética y funcionalidad.
  • Tenemos que punzonar la corbata con este para atravesarla por lo que conviene que lo tengamos muy en cuenta a la hora de tomar el mayor celo para no dañarla o rasgarla. Por su continuado o descuidado uso pudiera llegar a dejar tal marca que tales corbatas ya solo podrían ser usadas con ese complemento o dejar de ser utilizable porque la dañáramos en algún punto que con el tiempo se hiciera evidente, aunque mucho menor al que a priori se podría uno imaginar de tomar el preciso cuidado

Sin miedo a parecer insistente y con el convencimiento del dicho que se presta en esta ocasión tanto como nunca de; “A Dios lo de Dios y al Cesar lo del Cesar” una vez más, son los príncipes de la corona británica los baluartes de la conservación, también de este complemento. Además es de muy característico uso por parte de Mr. James Sherwood, otro de los distinguidos caballeros que el pasado lunes estuvo entre nosotros.

Antes de finalizar, comentar que;

  • De este modelo se conservan piezas que datan de finales del siglo XIX.
  • Son también a veces utilizados para adornar el ojal, además de ver a los más vanguardistas usarlos cual adorno para sus sombreros, lo cual no nos atrevemos a aconsejar por falta de purismo, porque podría denotar cierto desconocimiento o por no recargar tan bonito complemento.
  • Y aunque también hemos podido encontrarlos con el término “pincho de corbatón” para asignarlo, siendo este un poco más burdo, nos decantamos por las anteriores denominaciones.

Os dejamos con algunas fotografías que hemos localizado no sin antes indicaros donde podéis adquirir estos delicados detalles; Lindenmann y Comercial Moyano.

Poca documentación hemos podido localizar acerca de este tema por lo que sí cabe os estaríamos más agradecidos que nunca, de aportarnos la mayor información de la que dispongáis. Por cierto, ¿Qué valoración haces de este complemento?

  • JOSE MANUEL AGUILAR

    Muy buenos dias Sr. Moreno, yo particularmente soy una persona al que este tipo de utensilios le llama muchisimo la atencion quizas el pisacorbatas y la barra-yugo sean los que he utilizado en mayor numero de ocasiones la verdad es que el alfiler me produce mucho respeto a la hora de pincharlo en la corbata debido a mi inesperiencia por hacerle daño a la misma
    Saludo.
    Nota: magnifico e interesante articulo

    • Amoreno

      Muy buenos días, estimado Jose Manuel y muchas gracias por su comentario;
      Me parece muy acertada su precaución. Seguramente todos tenemos alguna corbata que ya tenemos apartada y hemos dejado de usar hace tiempo con la que podemos hacer pruebas y experimentar. Yo mismo lo hago y me sorprendo -con la práctica- de su efectos.
      Bienvenido a esta su casa y reciba un cordial saludo,