La pana y el tweed; una pareja adecuada

“Si un diseño no se siente bien en el corazón, lo que dice el cerebro no importa”; April Greimand, diseñadora gráfica norteamericana.

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      Romeo y Julieta, Stan Laurel y Oliver Hardy o la Dama y el Vagabundo son parejas indivisibles. Si uno de los protagonistas falta, el otro carecerá del reconocimiento universal. Además maridan a la perfección, como la nata con las fresas o una onza de chocolate negro después un café solo.

      En nuestro vestuario también existen similares duetos como el traje y la corbata, el pañuelo y su bolsillo del pecho o el ojal superior de la chaqueta y una flor fresca durante las celebraciones festivas. No se conciben uno sin el otro.

      En cuanto a los tipos de tejidos, y de la misma forma que para el calor la seda y el lino se complementan con los distintos tipos de algodón, para el otoño y el invierno todas las lanas combinan entre sí. De manera particular, la pana con el tweed resulta una gran opción para el vestuario “de diario”.

      Trabajan bien, como les gusta decir a los anglosajones y a mi escribir, porque ambos son tejidos para un estilo relajado. Se complementan a la perfección. Preferiblemente las chaquetas de tweed con los pantalones de pana ya que los conjuntos inversos o el traje mono color de uno de ellos puede ser demasiado llamativo, muchas veces, por su vistosidad.

      Los colores de ambos tipos de tejidos también son factibles de integrarse, puesto que ambos suelen ser pardos y naturales.

      A esta combinación de tejidos le caen como anillo al dedo las prendas de punto para el torso, como un jersey o un chaleco. La piel vuelta y el marrón para los zapatos o unos botines como calzado tampoco desentonan en el conjunto.

      Las camisas de grueso gramaje en algodón, vaquera o de líneas horizontales y verticales formando cuadros, completan una imagen adecuada y equilibrada. Para los complementos la lana afranelada o la seda salvaje (shantung) son óptimos.

      La pana se compone de algodón en su versión veraniega, aunque es común que se mezcle con lana o incluso cashmere para la época más fría. Pueden ser de distinto gramaje entre los que distinguimos gruesa, fina e intermedia. En cuanto a los tweeds a parte de los más genéricos que ya hemos visto, ampliamos la colección con unos modelos específicos en la galería inferior tomados del Parisian Gentleman de Hugo Jacomet.

      El mejor tándem para nuestro artículo es vuestro comentario. Por favor no dejes de aportar tu opinión sobre la combinación corduroy-tweed. La mía es que a la hora de adquirir una prenda de estas características resulta mejor inversión fijarse en la calidad del tejido y la confección con la que se ha realizado que en la firma de su etiqueta.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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