La imagen personal, un activo importante en el entorno laboral

imagen-personal-activo-importante-entorno-laboral-00“Estamos en el siglo de la imagen. Para bien o para mal, sufriremos más que nunca la acción de la imagen”; Gastón Bachelard, filósofo francés.

Nadie triunfa, exclusivamente, por su imagen en el mundo de la empresa. Sin embargo, muchos compartimos que existen profesionales con un “encanto” especial que han llegado muy lejos, mientras que otros con grandes capacidades y extensos conocimientos nunca destacaron.

La pasada semana me sorprendí, gratamente, cuando recibí la invitación de la empresa de comunicación internacional -ICONOS- para asistir a la jornada: “Imagen Profesional para Abogados”, en Argentina. Nicolas Zaffora sastre y conferenciante resumía así su impresión:

“Dominar con clase el estilo de la ropa -para un abogado profesional- significa llevar la propia imagen de forma adecuada. El traje debe indicar claramente de dónde se viene y a dónde se desea llegar. La ropa de un profesional se reconoce en sus detalles: la elección del corte de la prenda, el tejido del traje, la corbata, la camisa o los zapatos y calcetines. Es en cada uno de estos detalles donde se sube un escalón en el escalafón”.

La esencia está en nuestro interior, todos coincidimos en ello. Sin embargo, de un primer vistazo captamos nuestro exterior y cuando aparecen las palabras, ya disponemos de una -nítida- imagen de nuestro interlocutor en nuestra cabeza. Asociada a ella nuestra propia impresión.

Albert Mehrabian, profesor emérito de psicología en UCLA, afirma que más del 50% de nuestra percepción acerca de otra persona corresponde con su imagen y en casi un 40% al lenguaje no verbal. Restando tan solo un 10% para las palabras, los escritos y otros datos. ¿Será -realmente- tan decisiva nuestra apariencia?

El campo que explota esta firma sartorial me parece sumamente acertada y coincido en esta necesidad en el entorno laboral. No obstante, como todo producto, tendrá que rentabilizarse porque la demanda del cliente la justifique. Será preceptivo testarla.

Respecto a la imagen empresarial de sus empleados, nuestra opinión es que ésta debe estar alineada con la de la corporación. Por lo tanto es la propia compañía la que más interesada debería estar en incentivarla, y velar por su cumplimiento. En la vida privada somos tarjetas de presentación de nosotros mismos, sin embargo en el entorno laboral afecta también al conjunto global de nuestra empresa.

Todos tenemos más o menos claro que debemos presentarnos en nuestro trabajo cuando menos con la camisa -por dentro- de un pantalón de vestir y con unos zapatos de piel; de ahí para arriba. Con los imprescindibles y discretos complementos sumados a una higiene del cabello, rostro y manos pulcras.

No obstante hay mucho más recorrido para alcanzar la mejor versión de nosotros mismos. Será ahí donde debamos concentrar toda nuestra atención.

Enhorabuena a las empresas que fomenten este capítulo porque será altamente rentable, ¿habrá mejores embajadores de la imagen de la misma que sus propios trabajadores?

Muchas gracias y buena suerte,