La elegancia tiene más de 50 años. Yukio Akamine.

“La edad, por sí sola, no hace a nadie mejor ni más sabio. Sólo acentúa lo que cada uno ha sido siempre”; Isabel Allende, escritora chilena.

      La madurez depende de como se hayan aprovechado los años, no de cuantos se tengan. Luego solo el tiempo dedicado a cada disciplina permite crear obras excepcionales, a no ser que se posea un genio innato. Decía el genial Pablo Ruiz Picasso que “la calidad de un pintor depende de la cantidad de pasado que lleve consigo”.

      La mayoría de los hombres que reconozco como más elegantes han rebasado ya, ampliamente, el medio siglo de vida. Luciano Barbera, el príncipe Carlos, Bruce Boyer, Alan Flusser, Beppe Modenese, Bernhard Roetzel… Incluso el “joven” italiano Matteo Marzotto acaba de cumplir los 50.

      Y es que si la buena predisposición es básica para destacar en cualquier faceta de la vida, la experiencia que confiere el tiempo bien asimilado otorga la sabiduría necesaria.

      Yukio Akamine es otro claro ejemplo. Este maduro crítico de moda masculina japonés destaca por su elegancia. Su estilo no es nada sencillo, pero consigue que parezca simple por como integra las prendas dentro de su imagen.

      De estilo más bien italiano que británico a pesar de su propia intención y formación, dispone de un repertorio rico y versátil. Alterna trajes de hilera sencilla con cruzados y conjuntos de chaqueta pantalón con un colorido evidente. Asiduo de los guantes y las bufandas, lo mismo usa cazadoras que abrigos.

      Su semblante transmite serenidad. La que proporciona la confianza de años de vida y conocimiento.

      En una recomendable entrevista que encontré por internet, compara a los samuráis con los caballeros en el concepto que ambos se vestían acorde a las situaciones a las que acudían. Además, divide los estilos del vestuario como los grados en la escritura japonesa: una primera formal que se puede asimilar al estilo británico clásico, la segunda menos formal o napolitana y la tercera, coloquial, cual moda casual actual.

      Defiende que el estilo surge de la propia personalidad, y entiende el vestuario como una expresión del estado de ánimo.

      En un país, Japón, de tan fuerte influencia norteamericana tras la 2ª Guerra Mundial que alguien busque un estilo inglés resulta encomiable. Puesto que a pesar de que en su día estuvo tan arraigado, este estilo británico, que el propio emperador Hirohito se vestía en Savile Row hoy no predomina.

      En nuestros días todo lo queremos de una manera inmediata. Súbita. Los más jóvenes quieren mostrarse elegantes a la primera tentativa, sin embargo eso es algo que conlleva mucho tiempo de esfuerzo.

      Las buenas artes llevan su tiempo, y cuanto más empeño pongamos en ello mejor suelen ser los resultados. Por eso, no conviene ser impacientes. La elegancia es, también, una disciplina que lleva años de dedicación y aprendizaje.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Leo

    Buenos días, querido David y feliz semana:
    Aunque había visto muchas fotos de Akamine San por internet (The sartorialist, El Aristócrata, revistas GQ internacionales, etc.) no le ponía nombre. Gracias por el artículo, porque este señor es toda una referencia.
    Comparto contigo la reflexión sobre la edad. Desde que iniciamos el camino siendo unos “adanes” hasta que llegamos a convertirnos en “elegantes” (o al menos lo intentamos) media todo un proceso que hay que disfrutar, siendo el proceso en sí igual o más estimulante que el resultado final.
    Termino añadiendo que en alguna filosofía/religión oriental, no sé si era el budismo o el taoísmo, se dice que la verdadera sabiduría no consiste en acumular conocimientos, sino en aplicar esos conocimientos para hacer mejores nuestras vidas y las de los demás. Aunque ser más elegantes no salvará vidas ni evitará epidemias, creo que sí que nos hace mejores.
    Un cordial saludo.

    • vestirseporlospies

      Lo mismo te deseo estimado Leo y feliz jornada de lunes.

      Me gusta mucho tu comentario en especial por la referencia que haces a la filosofía oriental, que tan idealizada tenemos.

      Tu reflexión es muy de Bruce Boyer… por supuesto que no haremos descubrimientos como el de la penicilina… para eso están otras profesiones. Sin embargo por supuesto que ponemos nuestro granito de arena para un mundo mejor y más habitable, civilizado y educado… ¿Qué no? entonces siguiendo las reflexiones del bueno de Bruce, cuando acudamos a la consulta de nuestro cirujano cardiólogo que va a operarnos a corazón abierto y vista una camiseta sucia por fuera, vaqueros con tachuelas y en chanclas…. a ver que cuerpo se nos pone 🙂

      Si quieres cambiar al mundo: Cambia tu vida. Se ejemplo. Esto lo dicen los judíos :-).

      Otro saludo muy cordial para ti y gracias por tu cercanía,

      • Eladio Ruiz

        Aunque un poco tarde a los comentarios, hoy precisamente estaba reflexionando sobre una visita de un proveedor a mi directora de recursos humanos, que además de la mochila al hombro, calzada unas deportivas blancas acorde con el resto de vestimenta soporte que llevaba. Y me preguntaba, soy un clasista por esperar que una visita vista por la menos conjunto de pantalón, chaqueta y unos zapatos acorde? Quizá me haya convertido en un viejo con 44 años, pero me parece la mínima vestimenta para presentarme con cierto respeto a un directos y posible cliente.

        Aprovecho para felicitarte, como siempre que participo, por tu blog, que siempre espero con ilusión.

        Un saludo

        • vestirseporlospies

          Nunca es tarde si la dicha es buena mi querido Eladio, buena tardes y muchas gracias por tu comentario.

          A lo que a ti te sucede, te lo digo desde mis jóvenes 45 años :-), se le llama educación.

          Es un placer tener a lectores como tú en este vuestro sitio.

          Saludos cordiales, estimado amigo.

  • Carloslt

    Mis recien llegados crownhill new york, comodos y elegantes…. como un niño con zapatos nuevos…

    • vestirseporlospies

      Me alegra que nos lo comentes estimado Carlos, gracias y buenos días.
      Yo los tengo desde los inicios de VP y lo cierto es que aunque hay que domarlos de cada vez que me los pongo (porque lo dilato mucho en el tiempo, ya los alterno con el mismo modelo de Lottusse) estoy encantado con este par.
      Un cordial saludo,

  • Santiago

    Hola a todos,
    Para un japonés es fácil ser elegante.Históricamente han desarrollado una elegancia natural basada en el culto a la sencillez y el horror al exceso -tanto en cuanto a cromatismo como al uso de accesorios- que unida a un amor por el orden interno y al equilibrio les hace muy difícil caer en una salida de tono.
    Son intrínsecamente finos.Y con eso no quiero decir en absoluto,relamidos.Estuve practicando esgrima japonesa durante algunos años y todavía recuerdo,por lo que me impactó,la ceremonia del ayudante a un suicidio ritual.El saludo respetuoso,el paso lateral para salir de la vista del caballero,el desenvainar con silencio y lentitud el propio sable para no distraerle,…Hasta la Muerte,en el Japón feudal,era un Arte.El mismo que para servir un té,arreglar un jardín…o vestirse.
    En cuanto a edad y elegancia,la vida de un caballero podría seguirse por el rastro de adefesios que va dejando por el camino,y eso lo que consigue es ir refinando el armario e ir forjando el propio estilo.No creo que los años otorguen mucha más elegancia -que creo una virtud innata- pero sí la hacen incomparablemente personal.
    Saludos.

    • vestirseporlospies

      Muy buenos días querido Santiago, y muchas gracias por tu nuevo comentario. Ya te echaba yo de menos y se agradece contar con tu siempre documentada opinión.

      Sencillez y equilibrio dos buenas características para toda elegancia. Me encantan ambas; lo que unidas al rito hacen de ellas una forma de vida. El otro día, precisamente, pensaba yo en el rito… se ha perdido como tantas otras cosas educadas y es un gran error… Los occidentales y aún más los españoles nunca fuimos muy dados a ello pero lo ahora es un escándalo.

      Donde queda nuestra tertulia familiar en torno a los cafés tras la comida, los gestos en una iglesia, … o efectivamente preparase/vestirse para una ocasión especial. Los ritos son importantes para dar la debida importancia a las cosas.

      Un abrazo muy cordial para ti estimado Santiago y te quedamos muy agradecidos por el legado que nos dejas.