La corbata de punto tricotado, básica en nuestro corbatero

La corbata de punto tricotado, básica en nuestro corbatero

“Todos vivimos bajo el mismo cielo, pero ninguno tiene el mismo horizonte”; Konrad Adenauer, político alemán.

Explorar todas las posibilidades, tan siquiera para descartar posibilidades, debiera ser nuestra máxima. De los infinitos tipos de corbatas que tenemos a nuestro alcance, es patente el predominio del tupido y liso tejido de seda -menos en lana o algodón y más en mezclas-, palas terminadas en punta a 45º y máximo grosor -en la vista- en torno a los 9 cm., más o menos medio centímetro. Existe, en cuanto a confección se refiere, otro tipo, que son las de punto tricotado, o tricot, de puntas rematadas en recto corte paralelo al suelo y con un ancho ostensiblemente inferior, en torno a los 7 cm en la pala delantera. A estas clásicas, de perímetro rectangular, nos referimos en el presente artículo.

Las británicas “knitted necktie” desatan pasiones, en un sentido u otro. Yo creo que son una bonita alternativa a las –más densas y armadas- infinitamente más usadas. En estas de contorno cuadrangular, a diferencia de las anteriores, sus palas no son crecientes en anchos hacia sus extremos, desde el centro de la corbata, sino que son rectas, de ancho constante en ambas, menor también en la que no se ve. Y con una parte central de encuentro entre ambas de menor ancho para pasarla por el interior del cuello. Que es además la única zona con entretela, de refuerzo, cosida por el lado de contacto con la camisa.

Al ser de un ancho de pala más fino, conviene que el nudo sea simple. Me sigo decantando por el asimétrico four-in-hand en detrimento del –serio- Windsor. Ya que la “knit tie” la agradece de manera más acusada, por ser un tanto más informal que las del otro tipo. Es recomendable extremar las precauciones al realizarlo para no deformarla, ya que es más fácil estirarla por su menor densidad. Precisamente por ser menos adusta, no es aconsejable para ceremonias u ocasiones formales.

De modo similar a como en las corbatas de tejido cerrado, se sabe de la calidad de su seda al infringirle un ligero pellizco, si este desaparece en breves instantes. En estas, es su característico sonido crujiente de su mullido urdimbre, la que nos va a hablar de la suya, con su característico gemido; “la crié de la soie”. Los motivos de topos en las unidades de mayor calidad se cosen a mano sobre la misma y si son lineales, entretejidos cual trama. Por otro lado al igual que la otra, ésta al ser también simétrica, extendiéndola verticalmente a todo su largo, sino se torsiona, nos dará pistas sobre su bondad.

La corbata de punto luce más, como por otra parte también creo que le ocurre en la mayoría de las veces a las otras, en tonos sólidos, motivos discretos y con uno, o como mucho, dos o tres colores. Consideradas como algo casual, pero igualmente elegantes, no hay punto de venta -que se precie- donde no podamos encontrar alguna de esta excepcional clase.

La ligereza de estas “knit necktie”, así como su falta absoluta de rigidez al carecer de entretela, su baja densidad y su alta porosidad, hace que sean algo “bailonas”. Lo deberemos tener en cuenta y podremos valernos de un cardigán o chaleco para ayudarnos a tenerlas en su sitio, en todo momento.

En cuanto a su patrón, apuntar que están tejidas en un solo tramo, sin costuras y con sus tres partes rectangulares perfectamente diferenciadas –la pala ancha, la estrecha y la parte intermedia del cuello- y de geometría cilíndrica planchada -como la caña de un calcetín- y están rematadas en ambos extremos.

Larga vida a esta corbata que siempre está presente -con los altibajos de las tendencias- pero que es una atemporal pieza y que merece todo nuestro reconocimiento.

Buena suerte y muchas gracias,