La conveniencia de alternar esporádicamente un conjunto monocolor

traje-corbata-igual-color-conjunto-monocorde-hombre-0000“¿Sabes cuál es tu opción? ¡Toma todas las posibles! Intenta todas las que se te presenten… Te aseguro que vas a encontrar la tuya”; Hector Tassinari, escritor mexicano.

    El camino hacia el éxito es siempre personal. Esto es debido a que cada uno de nosotros tenemos nuestro propio objetivo, por lo tanto es labor individual el descubrir la manera de alcanzarlo. Los que no disponemos de sobrados recursos debemos trabajar duro, además de con buen criterio, para salir airosos en la mayoría de las ocasiones. La humildad y la pasión también ayudan.

    Cualquier conjunto que resulta de utilizar una corbata de igual color que el del traje, es un remanso de paz para los ojos que nos miran. Cumple la máxima de Leonardo Da Vinci cuando afirmó que “la simplicidad era la mayor sofisticación”. Lo básico se transforma en elemental. No es exclusivo de acompañar con una camisa blanca, aunque fortalezca su cariz, también una de un azul muy claro es una acompañante adecuada.

    No se trata de abusar de la austeridad de este atuendo, presentándonos constantemente de manera monocorde. Lo convertiría en aburrido. De lo que se trata es de un reconfortante y beneficioso ayuno cromático cuando proliferan las complejas y recargadas composiciones. Nos reconcilia con nosotros mismos.

    Y puede convertirse en un gran punto de partida desde el que experimentar nuevas combinaciones en nuestro –casi siempre limitado- vestuario. A modo de “reseteo”: significa poner el contador a cero para comenzar de nuevo, pero con las energías renovadas. Ir de menos a más incorporando o alternando motivos y colores en una u otra prenda.

    Cualquier traje azul, uno gris, incluso el marrón, y por supuesto el negro, proyectan nuestra imagen sutilmente. Son atuendos que confieren autoridad, ceden todo el protagonismo a nuestra personalidad y no distrae a nuestros interlocutores durante nuestro contacto con ellos. Cuestión esta última que tantos agradecemos.

    Algunos referentes se han hecho célebres a base de apariencias similares, el tándem Colin Firth/Tom Ford es una buena muestra de ello. Mi experiencia personal es que en las dos ocasiones en las que fui invitado para ser portada en un par de suplementos dominicales, no dudé ni un segundo al optar por este intemporal estilo.

    Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado