La afectación; el mayor enemigo de la elegancia

“Siempre es mejor actuar con confianza, no importa si es poca”; Lillian Hellman, escritor estadounidense (1905-1984).

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      El término se las trae. De hecho “afectado” apenas se utiliza sino es para su acepción como perjudicado, sin embargo su descripción resulta sutil. Otros vocablos sinónimos que nos aportan similar información son rebuscado, artificioso, fingido, simulado, jactancioso, petulante, ostentoso, extravagante, pedante, esnob, cursi, ñoño o mojigato.

      La afectación se define como la falta de naturalidad en la manera de proceder. Este preciso concepto supone la mayor amenaza contra la elegancia, puesto que esta última se forja de manera innata.

      Mas que verse, lo natural se percibe. Cuando observamos a una persona sentimos instintivamente si sus maneras son propias o forzadas. La forma de anudarse la corbata o colocarse el pañuelo en el interior de la chaqueta, la seguridad al caminar o como se dirige a un desconocido son algunos ejemplos.

      Disfrazarse no es elegante, por que se procede de manera artificial. Una cosa es adaptar nuestro vestuario a las circunstancias (climatología, lugar al que acudimos, edad, condición, etc.) y otra cuestión que nos vistamos con algo que no es propio de nuestro carácter.

      No hay forma de gustarle a todo el mundo, ni falta que hace, pero sí que podemos resultar auténticos. Que es precisamente lo que triunfa: la diferenciación. Un protagonismo ganado a fuerza de trajes rosas, pantalones cortos o llevando los zapatos en la mano es afectación. De manera contraria atuendos trabajados con esfuerzo en el cuidado y esmero por los detalles, día a día, confieren elegancia.

      Llevará tiempo, pero también será duradero. El envoltorio de nuestro vestuario y nuestra personalidad no pueden chirriar.

      El dinero no lo compra todo, y menos estilo. Acabamos de presenciar en la última edición de la feria de Pitti, la de verano que hace el número 90, muchos ejemplos de como llamar la atención. Pavos reales. Se hace difícil atraer hacia sí los objetivos de las cámaras de los paparazzi de otra manera, pero es posible. ¿Cómo? Con calidad… pero sobre todo sin pretenderlo.

      Por descontado que a los Warhol, Jaime de Mora, Brummell y compañía no se les puede reprochar esta conducta. Porque en ellos, si, era natural.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • JAVIER

    No puedo estar más de acuerdo con la idea de elegancia que expones en tu último artículo.Entiendo que ser elegante engloba muchos otros aspectos que van más allá de la mera indumentaria,que para mi serian,entre otros, la discreción y la humildad.
    Permitidme añadir otro enemigo de la elegancia:La tontería
    Saludos afectuosos

    • vestirseporlospies

      Genial estimado Javier, sin duda muchos presuntos elegantes acarrean mucha “tontería” encima…
      Un cordial saludo y te estamos muy agradecidos por tu amable comentario,

  • jacobo

    Nunca más de acuerdo con Brummell: si se dan vuelta para ver lo que llevas puesto, es que no vas bien vestido

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Jacobo por tu comentario y buenos días.
      Brummell fue todo un adelantado a su época… un genio.
      Saludos cordiales,

  • Santiago

    La sutil diferencia entre la manera de llamar la atención -por los pequeños detalles o por impacto- es a mi modo de ver lo que separa a la elegancia masculina de la femenina¡Cuántas veces la afectación acaba convirtiéndose en afeminamiento!..Excelente reflexión,estimado David,este artículo me ha encantado,pues es fácil comprobar que tan peligrosos son para el buen estilo el remilgo como la vulgaridad.Un saludo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias por tu comentario estimado Santiago y feliz día.
      Que buen reflexión la tuya diferenciando entre la elegancia masculina y femenina.
      Y te agradezco de manera especial que me traslades que te ha gustado el tema porque nunca es fácil salirse de los más comunes…
      Saludos cordiales,

      • Santiago

        Es que es un tema muy oportuno.Las exageraciones de los hipsters y demás modernos neoelegantes me ponen los pelos de punta.Alguna pequeña extravagancia reafirma el estilo personal de cada caballero pero esos disfraces de colorines que se ven ultimamente…En fin…Es preferible bajo mi modesta opinión vestir unos jeans y una camiseta blanca bien elegidos a ver a todo un hombretón adornado como La Dama de las Camelias.

        • vestirseporlospies

          Efectivamente, estimado Santiago.
          Al final todos trabajamos en oficinas, tenemos familia, caminamos por la ciudad… cosas normales en los cuales la salidas de todo no son adecuadas.
          Un poco de aderezo hace más sabrosa la comida pero demasiada la estropea 🙂
          Saludos cordiales y feliz fin de semana,

          • Santiago

            Eso es.Un pañuelo de seda con diseño paisley es a una chaqueta de Harris tweed lo que el pimentón al pulpo.Lo otro,querido amigo,me recuerda a esos absurdos gin tonic que se toma ahora la gente,y que no se sabe bien si son una sangría o un gazpacho.

          • vestirseporlospies

            Hay que tender a ser puristas estimado Santiago… que de estropearlo siempre habrá tiempo.
            Decían en la aldea de Las Somozas (hagamos las cosas bien… para que salgan regular)
            Todo lo mejor, Santiago

  • Jose Luis Fernández

    Buenas tardes, equipo.
    Creo que una persona elegante, pero elegante en el sentido total de la palabra, nunca llama la atención por una forma llamativa y extravagante de vestirse. Igualmente no llama la atención por su forma de tratar a sus compañeros, tertulianos, etc.. Una persona elegante es respetuosa en su entorno llevado a su máxima expresión, por supuesto también en no desentonar con excentricidades coloristas, faldas (en hombres no escoceses-por supuesto-), gorras, gafas , zapatillas, corbatas, etc.. La sal en exceso estropea un buen manjar.
    Saludos

    • vestirseporlospies

      Feliz tarde, estimado Jose Luis:
      Muchas gracias por tu comentario, lo cierto es que entiendo que haces una completa definición de la elegancia. Y hablando de sal… si ésta no sala (sino que estropea) ¿quien dará sabor a la vida?
      Saludos cordiales,

  • WILLIAM GALLARDO

    Interesante tópico que hoy compartes David, la irreverencia muchas veces se confunde con el muy conocido mal gusto y esa afectación pasa a hora a ser una Infestación, de modos, formas, estilos, y todo aquello que antes de realzar, solo lo que logra es el desuso y el olvido, la autenticidad puede resultar muchas veces , ese grial que a muchos puede atraer , pero las formas excesivas siempre terminan así, en lo personal no se trata que andemos como un inmenso rebano de seres iguales , pero los básicos con sobriedad , son los que permanecen.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias a ti mi estimado William por tu comentario que completa -entiendo de manera muy acertada- nuestra visión.
      Lo artificial “canta y chirría” y lo natural… se siente y percibe.
      Saludos cordiales,

      • WILLIAM GALLARDO

        De lo bueno poco.

        Gracias

        • vestirseporlospies

          A ti William, un abrazo.

  • Alberto

    Buenas tardes Don David:

    Para mí la afectación, esa falta de naturalidad que menciona, tiene su origen en no pocas ocasiones en el darse una importancia inmerecida por el atuendo (o el coche, las joyas, en general lo externo) y no tiene que ver con si nuestra personalidad (o situación) nos pide (particularmente a nosotros, no tiene porqué hacerlo a nadie más) una vestimenta más o menos llamativa.

    Afectación es simplemente una ausencia de case entre lo que se quiere aparentar y lo que se es, y puede presentarse tanto con una chaqueta roja brillante, como con la blazer blue navy más clásica. Mientras Cary Grant, Steve McQueen o Humphrey Bogart resultan extraordinariamente elegantes lo mismo de miserables que vestidos para el casino, igual con un traje clásico que con una camisa hawaiana.

    Dejemos a los extravagantes serlo, a los austeraramente elegantes practicar su austeridad, y a los charlatanes hablar de los extravagantes y los austeros (para estos todos ellos objeto de mofa).

    Atentamente,

    A.B.M.

    • vestirseporlospies

      Estimado Alberto, buenas tardes:

      Muchas gracias por tu comentario, lo repito a cada vez pero no por ello es menos sincero, porque con vuestra participación hacéis esta plataforma un lugar con gran calidad.

      Entiendo que atinas -y comparto- en que la afectación aparece cuando no existe una consonancia entre nuestra apariencia exterior y la verdadera personalidad. Motivo por el cual personajes como Antonio Gala o Jaime de Mora resultan elegantes y otros, pavos reales, claramente afectados.

      Saludos cordiales y feliz verano,

      • Alberto

        Quise decir la afectación (a evitar) es “para mí”… no quise resultar tan imperativo.

        Recurriendo al diccionario prefiero al presumido que al mentiroso, al amanerado que al fingido, al extravagante sincero que al falso de cualquier índole.

        Buenas noches,

        A.B.M.

        • vestirseporlospies

          Perfectamente aclarado queda, muchas gracias estimado Alberto y feliz día,