Joseph Christian Leyendecker, el ilustrador más comercial del mundo

“La máxima obra propuesta al ser humano es la de forjarse un destino”; Alejo Carpentier, escritor cubano.

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      Todo progreso deja atrás sus particulares despojos. De igual manera a la que la industrialización relego a la artesanía a un segundo plano, la fotografía hizo lo propio con los dibujantes.

      Entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX la fotografía era aún rudimentaria y la necesidad de dibujantes patente para ilustrar las publicaciones. Los artistas se esmeraban en su arte, proliferaban las escuelas de bellas artes y el trabajo de algunos ilustradores era muy reconocido.

Biografia
Joseph Christian Leyendecker fue uno de los mejores. Alemán de nacimiento a los 8 años emigró a EEUU con su familia.

      Homosexual y dotado de un gran talento para la pintura, desde niño destaco en la academia de artes gráficas de Chicago donde recibió clases de uno de los grandes ilustradores de su época John H. Vanderpoel.

      Su hermano menor, Frank Xavier Leyendecker, también fue ilustrador aunque no tuvo tanta repercusión. Vivió a su sombra, lo le llevo a sufrir depresiones por intentar emularle. Debido a esto cayo las drogas culpables finalmente de su muerte por sobredosis a la edad de 48 años. Aún así logro trabajar para publicaciones tan prestigiosas como Vogue o Vanity Fair.

      Numerosos fueron los premios del mayor de los hermanos Leyendecker a una temprana edad. Gracias a sus portadas en semanarios de tirada nacional, así como encargos para trabajos de responsabilidad como dibujos para una edición de La Biblia, les llevó a ambos a estudiar en la famosa Academia parisina Julien y Colarossi.

      J. C. Leyendecker perteneció a una época donde no se podía “salir del armario” por temor a ser defenestrado, así que su vida privada fue un absoluto secreto. Limitándose a su estricto entorno más intimo: su hermano Frank, su hermana Augusta y su amante –Charles Beach– con el que convivio más de 50 años.

      En la mansión que se construyeron los hermanos Leyendecker en New Rochelle (Nueva York) se dieron fabulosas fiestas al estilo de los locos años 20 donde acudían lo más granado de la sociedad de entonces. F. Scott Fitzgerald o Rodolfo Valentino fueron algunos invitados.

Obra
Desde el comienzo Joe se convirtió en el artista de mayor éxito comercial de su país gracias a su faceta de gran estratega comercial. Probablemente, el artista comercial más exitoso en la historia norteamericana.

      A pesar de su natural don para la pintura, prefirieron trabajar la cantidad sobre calidad, eligiendo lucrativos trabajos comerciales como ilustradores en detrimento de obras que mejoraran su consideración artística (cuadros).

      Una de sus mejores creaciones resultó ser para la camisería Arrow. A la cual dotó de identidad propia, y el “Hombre del Cuello Arrow” fue una de las imágenes publicitarias más exitosas de la historia. Convirtiendo a Arrow en la mejor firma de camisas en Estados Unidos.

      El estilo de hombres tan bien vestidos que creó para Arrow le supuso a Joseph establecer el canon de la elegancia para el hombre de la América de su tiempo.

      A estas campañas se les unieron otras para los calcetines Interwoven Society y la ropa interior Jockey International, Inc. entre las contribuciones más famosas.

      Además de su labor comercial en campañas publicitarias, J. C., realizó la portada del Saturday Evening Post´s durante más de 40 años como trabajos más relevantes.

      También participo en las acciones nacionales para el alistamiento al ejercito durante la primera guerra mundial. Y aunque principalmente se dedico a la labor comercial de productos para el hombre como ropas de vestir, tabaco o coches también participó en otras campañas como las de los cereales Kellogg´s o los célebres almanaques con su conocida imagen del bebe que felicitaba cada año.

Técnica
Joe dibujaba valiéndose modelos reales y no de fotografías. Su resultado fue trajes pulcros sobre caballeros de gran planta y figuras muy reales. Aún así, sus dibujos no son fieles retratos sino adaptaciones de sus modelos a las propias nociones de su ideal de belleza. Adaptaba a los modelos a su propio estilo.

      Técnicamente lograron fundir la pintura al óleo con el dibujo gracias a una técnica propia denominada “seca”.

      Lo prolija de su obra no reduce su calidad, ya que cada obra publicada fue el producto resultante de una gran capacidad de trabajo.

Legado
Tras su muerte Norman Rockwell, su discípulo, fue su sucesor natural. Algunos apuntan que plagió su estilo.

      Sus retratos originales hoy alcanzan precios astronómicos aunque a su muerte la mayor parte fueron mal vendidos por sus herederos.

      El apellido Leyendecker resulta toda una leyenda en el mundo de la ilustración de la moda masculina, y llega a nuestros días con una elegancia intemporal.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • M.K

    Vi unos cuantas de sus ilustraciones en “Cien años de ilustración de moda” y quede en una especie de amor inmenso por sus ilustraciones de apariencia cuidadosa y limpia. Me encanta!

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias querida Maite por tu comentario y buenos días.

      J. C. Leyendecker es -posiblemente- el mejor ilustrador de todos los tiempos.

      Saludos cordiales,