José María Reíllo: “Mi mayor afición es la sastrería”.

“Un hombre elegante es aquel que viste normal y llama la atención”; José Mª Reíllo.

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      Internet alberga una ingente cantidad de información. Tiene además la feliz ventaja de que cualquiera podemos escribir nuestras opiniones y preferencias con libertad. Sin embargo, como todo tiene su contrapartida, también cuenta con reportajes de poca fortuna, o peor intención, donde el poder mediático se impone de manera interesada y partidista.

      Sobre el tema de la sastrería española son muchos los listados sobre los mejores sastres -o sastrerías- que se han publicado desde distintos medios. Más o menos potentes. De forma personal siento -y estoy seguro que los que tenemos afición por este arte coincidiremos- que en aquellas listas en las que no aparezcan apellidos de la talla de Gallo, Puebla, Serna o Reíllo que la prestigien -entre otros pocos- carecen de la legitimidad suficiente.

      José María Reíllo Muñoz Quirós, de 68 años, nació en Campo de Criptana (Ciudad Real) y es sastre. Uno de los mejores de España, y tras varias visitas a su sastrería Reíllo le solicité una entrevista para brindarle aquí el sitio que se merece.

¿Cómo te encuentras José Mª?
Bien, gracias a Dios. Este año pasado ha sido bueno.

¿Qué te motiva a seguir dentro de la profesión después de tantos años en este oficio?
El traje perfecto. Aún no lo he visto. Quiero conseguir ese traje con el que sueño, y cuya idea tengo en la cabeza que todavía no he materializado.

      Además, me queda mucho por aprender. No se llega nunca a la cota más alta. Cuando eres joven crees que sabes mucho pero cuando eres mayor comienza una lucha interna con uno mismo para mejorar. Siempre hay margen de mejora.

      Por supuesto que sigo buscando esa perfección.

¿Qué es lo más difícil de un traje?
El estilo es lo más difícil de un traje. Que estéticamente sea coordinado. Longitudes, anchuras, … que todo esté perfecto.

¿Cómo definirías tu estilo?
Actual adaptado a lo clásico. Nunca seguir la moda, pero tampoco ir con el mismo traje todos los días.

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¿Cómo recuerdas tus primeros pasos dentro de la sastrería?
Las primeras puntadas las di en el pueblo donde nací. Mis padres me llevaron a conocer la sastrería donde se hacían la ropa, y me gustó desde el principio. Allí aprendi la profesión. A los quince años ya se me daba bastante bien y me vine a Madrid para ejercer la profesión.

      Mi primer puesto en la capital fue llevar una sastrería con tres oficiales. Atendía la plancha y todos los puestos que fueran necesarios.

      En 1970, tenía cara de niño y era delgadito, los clientes cuando me veían preguntaban por el sastre (risas). Por aquel entonces sabía cortar, coser, planchar… en fin conocía la profesión. Sin embargo no había creado mi propio estilo.

¿Cómo convencerías a un caballero que nunca ha disfrutado de la sastrería para que se acercara a vuestro producto?
Yo no soy un vendedor, hablo con mucha sinceridad de estas cosas, no trato de convencer a futuros clientes.

¿Y a quién quiera ser sastre?
Eso hoy es muy fácil porque ahora los jóvenes tienen la lección muy bien aprendida debido a la difusión de internet y otros medios.

      Antes la gente también sabía mucho, pero de otra manera. Aprendíamos el oficio de hacer ropa gracias a nuestros clientes.

¿Qué nos ha faltado a la sastrería patria para estar a la altura -al menos en reconocimiento- de la italiana o inglesa?
Apoyo. No hemos tenido el apoyo del estado. Nos ha faltado apoyo. No se ha dado a conocer nuestro trabajo y por eso estamos así.

      Cuando llego la promoción de la moda, a los sastres no se nos hizo ni caso. Se ha promocionado a la industria y a nosotros se nos dejó a un lado apartados.

      Desde 1965 al 1980 organizábamos congresos, desfiles y la sastrería estaba en auge. Organizabas un evento y acudían a el 500 ó 600 personas. Ya sea por comodidad o por aburrimiento, esta situación se ha dejado caer.

      Los primeros trajes de confección aún llegaron en 1974 ó 1975 con Zegna, y no gustaron mucho porque no pesaban y al buen traje se le asociaba con que no se arrugara. Pero nadie continuo con la promoción de la sastrería tradicional, y se abandono.

      El sastre es un profesional que se dedica a su oficio y le falta tiempo para promocionar su trabajo.

      En España ha habido una sastrería extraordinaria, y en Madrid han estado algunos de los mejores sastres el mundo.

¿Cuáles son tus motivaciones?
No me interesa la publicidad. Mi disfrute están en la plancha y en la mesa. Que a mi cliente le quede bien el traje.

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¿Cuáles son las principales particularidades de las prendas que realizas en tu sastrería?
En los trajes de mis clientes -cuando se los prueban- solo busco los defectos. Hasta que no pasan unos meses después y los usan no los veo en su conjunto. Luego a lo mejor me gustan, pero hasta que se los llevan solo me fijo en los defectos. A partir de ese momento es cuando veo el traje completo en su globalidad.

¿Qué significa para ti la elegancia?
Un hombre elegante es aquel que viste normal y llama la atención.

      Tu ves a Fred Astaire bailar en una película y dices que tío más elegante, pero luego te fijas y ves que la chaqueta está a la altura debida, que los hombros asientan, que el cuello no se desboca, … que tiene armonía. Eso consigue que sea elegante.

      Cuando ves a un hombre por la calle no te fijas en si lleva una manga más larga que otra pero enseguida detectas que es elegante.

      Un hombre elegante ni es estridente ni lleva tres tallas de menos. El traje debe ser entallado.

¿Qué aconsejas a tus clientes a la hora de vestir?
Depende de la profesión. A partir de ahí trabajas su vestidor.

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¿Se está perdiendo el uso del traje?
No me atrevería a tanto. Sin embargo hay que ir a buscar un traje más actual.

      Para una cena vas fantástico con un conjunto de chaqueta pantalón.

      El chaleco del tres piezas cada vez se usa menos por la climatología.

¿Y de los complementos?
Se usa menos la bufanda y más el fular de cashmere y seda, en detrimento también de la corbata porque es más moderno.

¿Respecto a la eterna lucha de reivindicar lo que es sastrería artesanal frente a la confección y todas las posibilidades intermedias… hay solución realmente?
Me da mucha tristeza porque quiere decir que no hemos cultivado el mercado. También lo están pagando la propia confección en serie porque hay grandes marcas que hacen un buen trabajo y otras… una verdadera porquería.

¿Quién es sastre? No existe un título oficial entonces quien dice que uno u otro lo es o no.
Un sastre es aquel que sabe cortar, coser y probar.

      Hoy la profesión es mas exigente, el sastre es el referente de su sastrería. De como esté vestido.

      El sastre tiene que ser estilista y saber por ejemplo que un cuadro (ventana) a un hombre de mucha envergadura no le sienta bien.

      Tiene que tener, además, buen gusto, y don de gentes.

      La profesión de sastre hay que aprenderla desde joven, luego es complicado.

      Quiero subrayar que un sastre es aquel que prueba un traje, dos o tres veces, lo hace a mano y colabora en la costura. Sino, es otra cosa pero no sastre.

      Que no haya un titulo oficial no quiere decir que cualquiera pueda ser sastre. Esto es algo que el cliente a veces lo ha sufrido en sus carnes.

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¿Dentro de tus compañeros a quien destacarías?
Collado ha sido un referente. No le conocí personalmente, pero si a su obra.

      Se anticipó a los tiempos. Por ejemplo, no ponía hombreras. Vistió a Dominguín con un traje de gabardiana en 1960 que hoy haría las delicias (Portada del libro ‘Como si no hubiera un mañana’ de Nieves Herrero).

      El trabajo de Collado era muy difícil de entender. Estaba basado en la perfección.
Artiel García fue mi mentor, pero insisto que de quien más aprendí fue de mis clientes.

¿Cuáles son los imprescindibles en el vestir para un hombre?
Dependiendo a lo que te dediques. Pero si trabajas en una oficina: un traje para cada día de la semana, y que dos de ellos sean más formales.

      Un par de abrigos. Un abrigo de vestir y otro más claro. Los abrigos se echaron a perder mucho por hacerlos tan armados y ya no son necesarios con tanto peso. Hoy con un kilo es suficiente. Tienen que ser de tal forma que a la gente le apetezca ponérselos.

      Un esmoquin.

      Dos conjuntos de sport de chaqueta pantalón.

      El vestuario de un hombre se tiene que ir haciendo poco a poco. Se elabora a lo largo del tiempo, porque la ventaja de los trajes a medida es que duran toda la vida.

      Un buen traje a medida soporta la moda de 10 años. Si está bien. Si la solapa no es ni ancha ni estrecha, si tiene un toque de ideas personales, etc.

¿Tu traje favorito?
El azul medio, el azulado.

      Hay mucho donde elegir pero por la timidez del hombre, suele optar por el liso.

¿Un conjunto sport?
Que sea poco armado. Una chaqueta azul marino, y un pantalón gris pero con un tejido original. Que no sea lo de siempre.

      En cuanto a la camisa, cuando no se utiliza la corbata, tiene mucha importancia. No puede parecer que estamos relajados y nos hemos quitado la corbata. Que el cuello sea para esa función específica.

¿Qué futuro esperas que le queda a la sastrería?
Hoy hay muchos pseudosastres, o practicantes. Lamento decirlo así, pero no es una profesión de hoy para mañana. Lleva su tiempo aprenderla.

      No es coger medidas, mandarlas a una fábrica y montar más y más tiendas… hay que tener una base de aprendizaje importante.

      Tengo confianza en la gente joven, pero faltan clientes como los que me enseñaron a mi a ser sastre. (Esos si que eran exigentes).

      En hombre está todo inventado, aunque es difícil hablar de los temas del buen gusto. Yo no me atrevo a decir donde está el buen gusto. No hay un medidor del buen gusto pero miramos a un hombre y decimos … que bien vestido va.

      A algunos hombres se les ven bien pero la verdad que cada día menos.

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¿Y a los tiempos de buen vestir (que tiempo les queda)?
Estamos viviendo en España, por la política o por lo que sea, un momento en el que está mal visto vestir bien.

      El otro día me crucé con un hombre en un aparcamiento de la Plaza de Colón -donde dejo el coche- que vestía como yo un abrigo beige de color marrón claro de cashmere. Vestía muy bien, y se me quedó mirando como diciendo: mira otro como yo… que raro.

      Hay personas que se tratan de engañar con imitaciones de lo bueno. Aún pudiendo permitirse gastar en buenos productos.

      Luego están otros hombres con un buena planta que lucen bien sus trajes, pero son ellos los que le dan al traje. No el traje a ellos. A ellos el traje no les da nada. Y eso lo vemos todos.

      En un traje hecho a mano, con todas sus imperfecciones que quieras, siempre se ve bueno. Tiene caché. Uno de confección con toda su perfección no tiene el mismo valor.

      Me cuesta trabajo explicarlo, hay que estar en esto muchos años para entenderlo.

      La ropa buena era la de los años 20, en los 70 ya empieza a decaer.

¿Te vas a jubilar? ¿a quién le dejarás el puesto?
Aún tengo ilusión para seguir. Voy a dar todo lo que me quede hasta que vea que no puedo más. Pero aún me veo con ganas, y mientas pueda seguiré.

      Tengo pendientes cosas que hacer cuando me jubile. Siempre hay cosas que hacer.

      No, no tengo relevo.

¿Qué te quedará por hacer?
Me quedará -como deseo- el hacer una buena colección y presentarla en las pasarelas con un desfile, pero cuesta un dineral.

      Para eso se necesita un proyecto industrial. Una persona sola no puede hacer eso.

      Con el dinero que ingresas con una colección luego puedes desarrollar ideas.

      Las ideas se captan en la calle, creo que ese ha sido el gran éxito de ZARA. Son muy inteligentes, captan sus ideas en la calle. Yo pienso que las grandes ideas salen de la calle.

      De las ferias no sacas nada en claro. Salen barbaridades que luego nadie se pone.

      También podría hacer más promoción de mis creaciones pero me levanto a las 5:30 h. de la mañana todos los días, y llego a mi casa a la hora de cenar.

      Hace muchos años que me di cuenta que no iba a ganar dinero pero iba a hacer la profesión que a mi me gustaba.

¿Cuál es tu mayor afición?
Siento si te decepciono, David, pero mi mayor afición es la sastrería.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía: Nacho Areta

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  • Anonimo

    Gran entrevista, es una delicia leer a una persona que tiene muy claro lo que quiere. Como se nota la gran experiencia que tiene, en su profesión, a la hora de describirnos sus pensamientos, claros, concisos y llenos de verdad.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado por tu comentario. José María, lleva toda su vida dedicado a lo que más le gusta, creo que es una verdadera fortuna que se ha labrado día a día. Saludos cordiales,

  • Jose Luis Fernández

    Buenas tardes, David y todo el blog.
    qué buena la entrevista y Que grande, José María Reíllo!!
    Un gran manchego!
    Transmite serenidad, seguridad y ganas de seguir viviendo su vida, su trabajo.
    La grandeza no consiste en ser famoso. No conocía a este Sastre ilustre.
    Encantado.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Jose Luis y buena tardes también para ti.
      Un placer el servir de plataforma para que lo conozcas… algunos sastres más presentaremos d. m.
      Saludos cordiales y a tu disposición,