Jersey “Fair Isle”

“El corazón actúa por razones que la cabeza no entiende”; Blaise Pascal (1623 – 1662), científico francés.

      En la ropa, como en tantos otros de sectores de la vida, cuanto más originales seamos menos posibilidades tenemos de acertar. Por ende, de tener éxito y poseer la suficiente notoriedad publica podemos llegar a dejar un legado para la Historia.

      Este fue el caso del Duque de Windsor. El abdicado Eduardo VIII logró ser el hombre más elegante del siglo XX porque a su fama aunó convertirse en un hito en el vestuario masculino. Estableció un antes y un después de él siendo capaz de tomar prendas de los arrabales más humildes, pese a su posición social, y presentarse con ellas vestido en los ambientes más selectos de la época. Con un par.

      Excéntrico o genial en su momento, el caso es que el marido de Wallis Simpson fue el primero que utilizó los jerséis Fair Isle para actividades como jugar al golf en el elitista campo de St. Andrews (1754) durante la década de 1920.

      Los suéteres Fair Isle se caracterizan por sus llamativas grecas de ricos colores, y eran utilizados hasta entonces por los pescadores y ganaderos de las gélidas islas escocesas para contrarrestar las inhóspitas condiciones climáticas que soportaban.

Historia.
El jersey Fair Isle (isla hermosa) es originario la isla que le bautiza. Ubicada en el norte de Escocía es bañada por el Mar del Norte y forma parte de las islas Shetland, que como todo el mundo sabe son famosas por la producción de una lana de gran calidad.

      Semidespoblada, en la isla viven apenas medio centenar de habitantes en la actualidad que se dedican a la pesca y el cuidado del ganado bovino.

      El origen de estos estampados data del siglo XVII y pudo haber sido influenciado por vikingos o piratas españoles que merodeaban por esas aguas del Océano Atlántico.

      Populares en los años 40 del siglo pasado. Los fair island sweaters fueron adoptados posteriormente por el movimiento Preppy de la Ivy League, y más tarde -ya a partir de 1970- muy apreciados por los asiduos a las estaciones de esquí.

      Channel de la mano de Karl Lagerfeld lo subió a la pasarela el año pasado.

Características.
Típicamente tejidos con un máximo de cinco hilos de distintos colores, solo dos por cada fila, lleva hasta 100 horas realizar cada jersey de forma tradicional. Sin tener en cuenta el tiempo de diseñar los patrones. La técnica artesana, que se adquiere con unos cuatro años de práctica, se transfiere de generación en generación.

      Este dibujo de inspiración alpina sirve también para adornar otras prendas de punto como chalecos -prenda para la cual me parece de lo más acertado- y cardigans o chaquetas de punto. Así como para complementos como calcetines, gorros o bufandas de lana.

      No se debe confundir con otro tipo, el Arán que es el típico de ochos o tejido con relieve.

Usos.
Acompañarlo con tweed es lo propio por origen y textura, aunque también se llevará bien con cualquier otro tejido de lana o grosor como la pana.

      Debería evitarse coincidir con otro estampado, ya que éste acapara suficiente protagonismo y resulta engorroso de combinar.

      Ralph Lauren, Brooks Brothers, Hackett o Cordings siempre los tienen entre sus modelos a precios más o menos asequibles. Aunque la marca registrada Fair Isle Star Motif es la genuina y solo se venden en la propia isla británica. Una prenda genuina podría superar las 1.000 libras de coste.

      Ryan Gosling o Adam Gallagher también han sucumbido a este pullover más propio de permanecer en una cabaña de montaña que de pasear por el centro de nuestra ciudad. De todas formas una cosa parece clara: aquél que sea capaz de lucir con este jersey, malo será que no luzca con cualquier otro trapo.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

[mc4wp_form]

  • Leo

    Buenos días y feliz viernes, querido David:
    El dibujo fair isle siempre me ha gustado y recuerdo haber tenido unos calcetines de este tipo, pero nunca un jersey o una bufanda. La falta de frío (me refiero “al de verdad”) donde vivo no anima precisamente a comprarse uno. Sí que tengo un jersey tipo Shetland, que casi no uso por el mismo motivo, así que…
    Me resulta curioso cómo un príncipe puede arriesgar y transgredir las normas en el vestuario y sentar cátedra, mientras que si vemos a un ciudadano normalito con una camisa de manga corta, unos piratas y unas chanclas (siento revolverte el estómago a estas horas , ja, ja, ja!) le ponemos de vuelta y media.
    A veces creo que el mundo del vestuario es totalmente ilógico y anti-científico (me remito a la cita con la empiezas el artículo).
    Un fuerte abrazo y feliz fin de semana.

    • vestirseporlospies

      Feliz fin de semana también para todos vosotros y gracias por tu participación querido Leo.

      Como dicen los antiguos…. ya no hay inviernos JAJAJAJA. Cierto que es ya no son los inviernos fríos como los de de antaño y quien no lo reconozca… no tiene memoria climatológica 🙂 Yo de niño, jugaba en El Ferral a patinaje sobre una piscina con un hielo que no era capaz de romper por más pedradas que le tiraba…. y un señor se congeló por la noche…. en fin…

      En mi opinión, es que uno tiene que ser un erudito de las normas para saltárselas con maestría y ahí es cuando se sienta la cátedra… solo es una suposición… si yo lo supiera… JAJAJA

      Otro abrazo grande para ti, amigo.