Iconos del estilo clásico y la elegancia masculina. I Parte

“Bendito aquel cuya fama no hace palidecer el brillo de la verdad”; Rabindranath Tagore.

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      Contados han sido los hombres bendecidos con el don de la intemporalidad. A lo largo del siglo pasado un reducido grupo de elegidos forjaron la imagen de la figura masculina clásica, es decir la de la elegancia del caballero tal y como la entendemos hoy en día.

      Estos referentes, catapultados a la fama por su protagonismo público –de manera casi unánime- a través del firmamento de la gran pantalla monopolizaron todas las miradas de la sociedad, y su ejemplo llega hasta nuestros días.

      Cuatro de los nombres propios más relevantes, o de la preferencia de muchos de nosotros, fueron Cary Grant, Gary Cooper, Gianni Agnelli o Fred Astaire. Sin embargo este efecto tan acusado no pudo ser posible sin un listado más numeroso -completado por otros grandes– y el seguimiento por parte de tantos anónimos.

      Esta particular relación de ellos intenta completarlo a sabiendas de que aunque son todos los que están, no estarán todos los que son. Sin embargo, será el paso del tiempo, ese juez insobornable que pone todo en su sitio, el que amplíe esta selección.

Clark Gable

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El protagonista de Lo que el viento se llevó (1939) será recordado por su fino bigote recortado y el pulcro pelo engominado que demostraban su obsesión por la higiene.
El “Rey de Hollywood” –ganador de un Óscar por Sucedió una noche (1934) de Frank Capra– trabajó con los mejores directores de la época como Jonh Ford, Sam Wood y Frank Lloyd -entre otros-, y en sus brazos sucumbieron las más bellas damas. Carole Lombard, Grace Kelly, Joan Crawford, La Garbo, Vivien Leigh, Ava Gardner o Doris Day fueron algunas de ellas a pesar de sobrevolar sobre él la sospecha de la homosexualidad.
Combatiente en la II Guerra Mundial, sufrió su más duro golpe con la muerte de su segunda esposa Carole Lombard en un accidente de avión de lo que se repondría para conseguir nuevos éxitos como lo fue su épica interpretación en Mogambo (1953).

Duque de Windsor

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Único no actor de este listado representa para el siglo XX lo que en el XIX significó George Bryan Brummel (1778-1840).
El abdicado rey Eduardo VIII, cuyo sastre durante cuatro décadas fue Frederick Scholte en Savile Row, pasará a la historia como uno de esos contados ejemplos que revolucionaron la moda masculina. Fue tal el acierto de su gusto que sus costumbres permanecen en nuestros días como las pautas clásicas a pesar de haber supuesto excentricidades durante su época. El campesino modelo de zapato Oxford para utilizar con traje, el traje de smoking para relajar la etiqueta durante las cenas o la raya central para dotar de formalidad a los pantalones son algunas de las más conocidas.
Cae como una espada de Damocles sobre su cabeza sus simpatías nazis, quizá propias de su resentimiento político.

Errol Flynn

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Este actor de origen australiano fue un crápula con encanto que se inmortalizó con dos papeles estelares: como general Custer en Murieron con las botas puestas (1941) y como el ladrón para los pobres –Robin Hood– en Robin de los bosques (1938).
De vida más agitada -aún- que sus aventuras cinematográficas, llegó incluso a participar en la guerra civil española apoyando al bando republicano. Amante de la navegación y de los excesos, fue a bordo de su velero Zaca donde cuenta la leyenda que disfrutó algunas de sus excesivas orgías y desenfrenos.
Valiente -no permitió que se le doblara en las escenas más peligrosas- pero también pendenciero –protagonista de numerosas reyertas entre bastidores-, murió joven a los 50 años tras una vida llena de escándalos sucesivos interrumpidos por una estancia más o menos estable en la isla de Mallorca.

Gregory Peck

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Tuvo el suficiente estilo como para cautivar a Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma (1953). Además, papeles como el protagonizado en Matar a un ruiseñor -por el que consiguió un Óscar en 1962- le valieron para ganarse su merecida fama como mito apacible. No en vano encarnó durante este film al abogado Actticus Finch, el papel de héroe por excelencia para los norteamericanos.
Su sentida moralidad como hombre de bien le llevo a defender causas tan humanitarias como: lucha contra las enfermedades del SIDA o el cáncer, en contra de la guerra de Vietnam y de la carrera armamentística o la promoción de la cultura de la América latina.
Eldred Gregory Peck se licencio en medicina por la universidad de Berkeley, prestó especial interés por la educación infantil y su imagen hoy es venerada como un ejemplo de bondad y justicia.

Humphrey Bogart

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“Si ella pudo soportarlo, yo puedo. Tócala, Sam” fue la auténtica frase pronunciada por este complejo actor en Casablanca (1942) la cual quedará como una de las más recordadas del cine en blanco y negro.
Fumador y bebedor empedernido desde muy joven, estas drogas acabaron temprano con su vida. La fama le llego muy tarde -a los 40- como su premio Óscar con la película La reina de África (1951). Casado con Lauren Bacall vivió sus mejores años y su gran afición al ajedrez le valió para ganarse la vida durante sus peores momentos económicos.
De gesto arrogante y duro creó un género, el suyo. También tuvo papeles suaves como el de Sabrina (1954) de Billy Wilder que justificaron su carácter bipolar : encantador sereno e insoportable bebido.
Se significó junto a otros actores de su época -contra la famosa caza de brujas- cuando sintió que recortaban sus libertades como artista.

      Muchas gracias y buena suerte, (continuará)

David García Bragado

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  • Juan V. García San Narciso

    muy buen artículo

    • vestirseporlospies

      Gracias Juan, saludos cordiales

  • Leo

    Me ha gustado mucho el artículo, aunque me he puesto un poco triste porque es muy duro aceptar que uno nunca llegará a estos niveles de elegancia y estilo. Pero coincido con usted en que son magníficos ejemplos a seguir y creo que el simple hecho de querer parecernos a ellos (y a los que imagino vendrán más adelante) ya nos hace un poco mejores.
    Un cordial saludo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Leo por tu reflexión.
      Seguramente muchos anónimos cercanos a nosotros; un abuelo, nuestro padre… un tío, tuvieron también una gran clase. Lo único es que no tuvieron la misma repercusión 🙂
      “Todo se consigue si se persigue con la suficiente tenacidad”… reza una frase célebre motivadora.
      Al final, sencillamente, son modelos en los que inspirarse pero con el estilo propio de cada uno.
      Saludos cordiales tb. para ti y un fuerte abrazo,

  • Anonimo

    Deseando que llegue el siguiente, el primero, maravilloso. El listón es muy alto a ver con quien nos sorprendes.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado,
      Es un listado de 15 caballeros en tres entregas. Espero que sea de vuestro agrado y contar con vuestra ayuda para completarlo.
      Feliz tarde,