“Mano de hierro en guante de seda”; dicho popular.

      El irremediable cambio climático acabará con muchas cosas. Algunas principales como bosques, glaciares o ciertos animales; pero es que además exterminará algunas prendas de nuestro agrado como daño colateral.

      Bueno; esto a menos que con mayor velocidad no sucumban -más piezas elegantes- en una sociedad que promueve la inmediatez y el consumo, frente a la calidad y el anhelo de lograrlas a base de esfuerzo.

      Si no bajan las temperaturas y llueve, como iniciaba, no necesitaremos cubrirnos con abrigos de lana o gabardina ni vestirnos con trajes de franela. Como tampoco apetecerá utilizar complementos tales que bufandas de cashmere o guantes para vestir. Cayendo éstos en un ostracismo similar al de los bellos sombreros.

      Mientras todo esto sucede, sin que se haga demasiado por evitarlo, repasaremos algunas opciones que tenemos para proteger nuestras manos frente al frío.

      La piel utilizada va a ser siempre suave y elástica. Generalmente cordero (mouton) aunque también se utilizan las del cabrito y terneros u otras más exóticas como el pécari, ciervo o la capibara. Además se elaboran en piel vuelta o ante (serraje).

      La piel resultante es un subproducto de la alimentación, por lo que se considera medioambiental. Sostenible.

      Existen guantes de punto, lana o angora; que de manera personal utilizo con frecuencia y me gustan. Aunque para utilizar con un abrigo siempre recurro a los de piel natural forrados. Los de etiqueta son blancos de gamuza, algodón o seda.

      El interior puede ser de pelo de conejo, forrado con lana merina o de algodonoso pelo de oveja (curly).

      En cuanto a la confección pueden tener las costuras vistas hacia el exterior o ser internas.

      Hay modelos agujereados para conducir, mejor olvidarse de aquellos sin dedos (mitones), y las populares manoplas. Que resguardan cuatro dedos en un solo habitáculo y el pulgar en otro a los que tampoco deberíamos tomar demasiado en serio.

      La medida se toma generalmente por la longitud del ancho de la mano a la altura de los nudillos, o por la medida del largo de nuestro dedo corazón. Ambas, normalmente, coincidentes.

      Símbolo de señorío desde inicios del medievo (s. V), no han desaparecido de nuestra civilización desde tiempos de los faraones egipcios llegando hasta nuestros días.

      Aconsejo no combinarlos con nada. Será un signo de estilo integrarlos en el conjunto. Y personalmente evitaría, como en el caso de los paraguas, el color negro sustituyéndolo por tonos marrones o verdes.

      Las partes de un guante de piel son: dorso, palma, pulgar (que en los de vestir se cose por separado), dedos y puño (zona a partir de la muñeca).

      Firmas de prestigio que he localizado en España son Santa Cana, J. L. Samaniego, Varede o Torrego.

      Y, por favor, que nunca jamás ocupen el lugar reservado para el pañuelo de bolsillo superior de la chaqueta o abrigo. O vistiendo nuestras manos o que no queden a la vista.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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