Gran Sasso cashmere

“No todo asume un nombre. Algunas cosas van más allá de las palabras”; Alexander Solzhenitsyn (1918-2008), escritor ruso.

      Las prendas de punto me parecen adorables. Puede que el calificativo le resulte remilgado, pero su suavidad al tacto junto con la calidez que proporcionan ajustándose cómodamente a nuestro torso las hacen merecedoras de tal adjetivo. O de sinónimos más discretos, pero no por ello más acertados.

      Si hace tan solo unas semanas testábamos la alpaca en un jersey de ochos con cuello alto, al 50% mezclada con merina, de Gran Sasso. Enseguida estuve tentado de probar el cashmere de la firma italiana. Motivo por el cual realicé un pedido a la casa transalpina de este jersey de pico realizado al 100 % con lana procedente de Mongolia.

      Su estilo es clásico y simple. Como nos gusta. Más ligero incluso que la camisa que visto debajo. De hecho, es tan fino que se pueden apreciar los botones de la prenda interior.

      El color rojizo es la viva alternativa a los grises o azules, y como tercera pieza de un conjunto de chaqueta pantalón da mucho juego.

      El patronaje del jersey es correcto y no huelga en ningún punto. Si acaso las mangas pueden resultar algo estrechas para unos brazos más musculosos que los míos.

      El cachemir es inconfundible. Se trata de un tipo de lana de calidad casi sedosa, y posiblemente una de las mejores que existen.

      La ropa elaborada con esta lana me fascinan desde joven. Pues no puedo olvidar aquél de color caqui que le usurpaba a mi padre en la década de 1990.

      Me encanta la sencillez del conjunto de este día, y me siento cómodo vistiendo así. No me veo con una camiseta por debajo, ya que aunque le de un carácter joven y casual la camisa le da más empaque, sensatez y mucho mejor forma.

      De hecho la camiseta solo la utilizo si voy a permanecer en casa algún sábado con un suéter en desuso. Lo que habla de su aspecto descuidado.

      Un jersey de estas características siempre se postula para completar cualquier conjunto. Abrigándolo.

      Obviamente llevaba ropa de abrigo para permanecer en la calle, aunque no pase frío a pesar de ser primera hora, y en unos días presentaré las fotos pues corresponde a una chaqueta a la que hice un retoque.

      El precio no es barato: 285,00 €uros, pero si durara 20 años habrá valido la pena.

      Visto pantalón de franela de Alberto Olego, zapatos mocasines Tassel de Carmina, camisa Arrow USA 1951 (casa con la que me estoy congraciando gracias a esta prenda, después de una pésima experiencia con una de cuadros Vichy que salé en mi libro) y los calcetines de Urban socks con tonos del pantalón y el calzado-jersey.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Jose M. Salgado

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