Gorras

“El futuro es aquello en lo que lo convertimos”; Janne Teller (1964), guapa escritora danesa.

      Nadie escarmienta en pellejo ajeno. De manera personal, cada vez que me corto el pelo en invierno noto una sensación tan desangelada en mi cabeza que termino preguntándome cómo no me sentiré cuando comience a ralear mi cabello.

      Corto o escaso, lo cierto es que cada vez nos cubrimos la cabeza en menos oportunidades y con más informalidad. Sin embargo, no debemos olvidar que es la zona de nuestro cuerpo, junto con el cuello, donde se concentra la mayor cantidad de células nerviosas. Esto hace que tengamos la sensibilidad térmica acentuada en ambas zonas, por lo que cubrir la cabeza nos proporcionará una agradable calidez de igual forma a la que disfrutamos con la bufanda sobre la garganta.

      Las gorras marcan el punto final de los sombreros para el hombre. A partir de este modelo, un hombre con gusto no debería tocarse con ningún otro complemento sobre su cabeza. Los gorros (de punto) son para esquiar y a las viseras (de beisbol) no se las puede considerar en serio. Antes una boina… o un resfriado.

      En esencia, una gorra no deja de ser más que una boina con estilo dotada de ala para evitar el sol en los ojos o el agua en la cara.

      La serie Peaky Blinders trae de nuevo a la actualidad la gorra de tweed. Porque las gorras de vestir se elaboran, principalmente con este tipo de lana, aunque también se elaboran con cashmere o mezcla, pana o fina piel de ante forradas en su interior con viscosa. Las hay de algodón tipo gabardina impermeable, e incluso de lino, sin forro para los usos más livianos.

      Estas gorras de tweed son fáciles de utilizar. Al ser de un carácter mucho menos serio que los sombreros provocan menos reticencias ante el “que dirán”.

      La única medida a tener en cuenta es la del perímetro de nuestro craneo. Aunque ayudará elegir un ancho en el ala proporcional volumen de nuestra cabeza.

      Las caps, gorras en inglés, tienen dos versiones principales. La flat cap de una sola pieza superior y la newsboy (chicos -repartidores- de periódicos) que están confeccionadas con un cuerpo de hasta ocho trozos en una versión más elaborada. Si las boinas tienen rabillo, ésta segunda versión dispone de un botón forrado en el mismo tejido.

      Que los más grandes como el Duque de Windsor, el Príncipe Carlos o Cary Grant se cuenten entre los que las utilizaron representa toda una garantía. Además, otros clásicos como Paul Newman, Robert Redford, Alain Delon, Jean-Paul Belmondo o John Wayne fueron asiduos a su uso.

      Para combinarla, con un traje parece tan excesivo como escaso unos tejanos. Las gorras son apropiadas para cualquier conjunto casual, y casi inexcusable de las excursiones campestres.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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