Gorras de tweed, otros sombreros para el hombre y su cuidado

La opción de Cesare Attolini

En esta ocasión abordaremos un variado capítulo formado por las estilosas gorras confeccionadas en el tejido del tosco y bello material del tweed, completaremos en el mismo con los principales tipos de sombreros que tiene a su disposición el caballero atendiendo a su antigüedad y prestigio con tres tipos que nos han quedado en el tintero -los dos primeros de bella factura y un tercero tan solo de forma anecdótica- y terminaremos el mismo con un repaso por las principales precauciones que deberíamos tomar para la correcta conservación de estos delicados y distinguidos complementos como consejos de limpieza y mantenimiento.

La gorra tweed;

Elaboradas en el tejido de originen escocés fueron especialmente usadas en todas las islas británicas por el frio y húmedo clima que padecen, pero por su distinción, elegancia y marcado carácter sport rápidamente se han implantado en todo el mundo. Estilosa y joven donde las haya se puede usar con todo tipo de atuendos casual e incluso sport, disponen de un forro suave, gran variedad de colores y motivos, tienen mucho mejor acogida que los sombreros en nuestros días, seguramente por todas estas circunstancias además de su gran ventaja de almacenamiento y comodidad para guardar una vez que nos desprendemos del mismo. La marca Burberry la ha hecho una de sus clásicos de más famosa repercusión.

Otros tipos de sombrero muy similares al estilo Fedora de vestir, realizados en fieltro, con cinta en la base de su copa y con particulares características son;

El sombrero tipo Homburg;

Modelo que puede ser utilizado en ocasiones de cierta seriedad como sustituto del bombín, es originario de la localidad alemana de la que toma su nombre en la provincia de Hesse. Está dotado además de un lazo en la tira de tela, de un ribete en el perímetro de su ala y se caracteriza por su acusado canalón central en la copa. Muy usado por Sir Churchill, Al Pacino en El Padrino y Eduardo VII

El sombrero tipo Trilby;

Modelo especialmente usado, dedicado además para la caza y la pesca con adornos en la cinta de la base de su copa, tiene el ala más estrecha, levantada en la parte trasera y hundida ligeramente en la parte delantera. Es unisex y se puede ver habitualmente en los más jóvenes. Ha sido usado por los más grandes Dean Martin, Sinatra y el mismísimo James Bond entre otros.

 El sombrero tipo “pork pie”;

Modelo clásico del mundo del jazz, debe su nombre al gran parecido con la clásica forma del pastel de cerdo, originalmente fue de exclusivo uso para la mujer. Ha sido utilizado principalmente por Robert Downey Jr., Gene Hackman en The French Connection y Charles Mingus le dedica una canción. Seguramente el único al que le hemos de encontrar el encanto.

Me gustaría dejar constancia, llegado este punto, algo que estoy seguro que es por casi todos conocido y es que Borsalino no es un tipo de sombrero, sino la centenaria casa de prestigio universal que hace todo tipo de sombreros, a la que se atribuye la invención del modelo de fieltro y quizás sea por esta circunstancia por la que seguramente a muchos modelos de este tipo se les asigna -erróneamente- con su nombre.

Las principales normas para su mantenimiento, conservación y limpieza serían;

  1. Nunca presionarlo en la copa, sino ajustarlo por las alas, evitaremos su desgaste innecesario.
  2. Siempre colocarlo boca abajo y no al revés, sobre la copa, por idéntico motivo que el anterior.
  3. Cuando durante una temporada larga no lo vayamos a utilizar, guárdalo seco dentro de su caja apropiada y con una bolsita anti polillas además de anti humedad si el clima lo aconseja.
  4. Evitar un exceso de calor, lluvia, rayos de sol directos… y en general todas las inclemencias climatológicas mientras no se use. La humedad secarla lo más rápidamente posible, con un trapo seco y luego al aire.
  5. Si el ala en alguna ocasión se quiere alisar, hacerlo siempre con una plancha a media temperatura con un trapo a modo de mártir intermedio.
  6. Para limpiarlo será lo único recomendado un trapo ligeramente mojado, no empapado, en agua limpia. Sin ningún tipo de producto químico añadido.
  7. Un somero cepillado diario con un útil de cerdas blandas sería muy aconsejable después de cada uso, también nos podemos valer de un rodillo adhesivo.
  8. Es un trozo de tela/fieltro (o paja en el caso de los veraniegos) al fin y al cabo, aunque más delicada en su estructura, así que la ventilación y la perfecta colocación tras su uso como el resto de las normas que en su día dimos para nuestro vestuario, nos servirán también ahora para que nos dure en perfecto estado más de una vida.

Con este artículo podemos considerar –completada- en primera instancia este apartado correspondiente a los sombreros en cuanto a su función social se refiere, de este casi milenario complemento, abordando y abarcando los que en un principio nos habíamos planteado. Lo seguiremos ampliando sobre todo con aquellos temas en los que estéis más interesados y te invitamos a que participes de forma activa de la manera que prefieras hacerlo. Esta es tu página…  y recuerda que aunque tan solo fuera por el mero placer de destocarse cuando se presenta la situación adecuada, merece la pena lucirlo. Cuanto más por su, sin par, belleza.
Muchas gracias y toda la salud de mundo para disfrutar de la mejor vida.