Gingham: el cuadro Vichy

“En principio la investigación necesita más cabezas que medios”; Severo Ochoa.

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      Quien no intenta nada nuevo no se confunde, pero tampoco logra nada destacable. Además sucede qué la recompensa -en la innovación- suele ser proporcional al riesgo que se asume. Así, si nos arriesgamos en exceso, el fracaso será estrepitoso o se nos recordará para la posteridad por el acierto.

      Otro claro ejemplo de esta teoría es el estampado del tipo cuadro Vichy. Este dibujo propio de mantelerías y cocinas desde el siglo XVII, lo convirtió Brigitte Bardot en tela para ropa de vestir durante 1959. Eligiéndolo nada menos que para el vestido de novia que luciría durante su segunda boda, y que fue diseñado por Jacques Esterel.

      Su característica principal son los pequeños cuadros regulares que componen su estampado. Donde una cuarta parte son siempre blancos, otra cuarta parte es de otro color: claro para los atuendos más veraniegos, y oscuros cuanto más casual; y la restante mitad (de cuadritos) del tono mezcla de ambos. Aunque también se pueden usar dos colores distintos, junto con el blanco, lo que hace a la prenda más sport aún.

      El Gingham para los ingleses, es un dibujo muy utilizado para los mandilones de los niños en jardín de infancia, y los hombres lo utilizamos -principalmente- para las camisas. Aunque también son muy apropiados para los trajes de baño, la ropa interior o los complementos como el pañuelo de bolsillo y la corbata. Y según cuales incluso en chalecos y chaquetas, pero esto es menos común.

      Vichy es la ciudad francesa famosa por las aguas de su balneario, “Aguas de Vichy”. Aunque no he podido establecer una relación directa con esta tela tejida usualmente en algodón o lino, aunque no de forma exclusiva.

      En el caso de utilizar una camisa con este estampado el resto de las prendas deberían ser lisas o tener distintos motivos. Cuando menos de muy diferente escala en caso de optar por más cuadros, como un window pane. De otra manera nuestro atuendo se convertirá en un engorro.

      Dijo Jonh Wooden que un error era útil si hacíamos cuatro cosas con él: reconocerlo, admitirlo, aprender del fallo y olvidarlo. Me atrevo a completarlo con que hemos de sentirnos orgullosos de cometer muchos si éstos son consecuencia de nuestra investigación, y que si algo ahí que olvidar es el sentimiento que culpa al fracaso. El premio, siempre, está en el esfuerzo.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    A mi en camisas los cuadros me suelen gustar sobre todo si son claros para el verano, los oscuros no tanto pero alguno si sobre todo en azul oscuro e incluso en corbatas. Ahora donde realmente no me gustan es con los bañadores ahí si me tienen pinta de mantel me parecen horrendos. Un saludo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado amigo por tu comentario… era un artículo pendiente desde hace muchas fechas.
      Comentarte -ya es casualidad- que hace unos años me compré un Burberry de cuadros azules claros y estuve encantado con ellos 🙂 Cierto es que son algo “blandos” JAJAJA
      Un abrazo y feliz tarde,

  • Patricio Riquelme

    Estimado David,

    ¿Sabes a que nudo corresponde la segunda foto (corbata cafe claro)? Estoy seguro que no es un simple.

    Un abrazo

    • vestirseporlospies

      Buenos días, estimado Patricio;
      Tiene toda la pinta de ser un tour-in-hand doble…. el más utilizado y para mi más bello.
      Otro abrazo para ti y saludos cordiales,
      PD. En realidad todos los que aparecen en el artículo lo son…