Gemelos para camisas de “Espacio de Creación”. Joya artesana.

Gemelos para camisas en “Espacio de Creación” artesano

“El lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad,” Coco Chanel.

Ningún complemento debería ser el protagonista. Más bien, y si tiene la calidad necesaria, se convertirá en el aderezo indispensable para conseguir el atuendo más exquisito. El gemelo, considero que es un verdadero artículo de culto, esencial si pretendemos tener una elegante imagen. Hasta la fecha no había escrito apenas un esbozo de ellos, y en esta ocasión lo haré de la que entiendo mejor manera: creándolos.

Compartía, hace pocos artículos, todas aquellas compras que deseo realizar paulatinamente, con todos vosotros. Y no se van a hacer esperar. La primera os la presento ahora en la joya que nos sirve para abotonar nuestros puños más formales. Por cierto, jamás lo usaría para el otro “ojal”, por mucho que lo haya podido ver lucir en la chaqueta a algunos atrevidos, en modelos -eso si- muy discretos.

Su procedencia viene de los primeros lazos de seda que se utilizaron para este fin, a lo largo del siglo XVIII, los cuales, al hacerlos pasar a través de estos ojetes de los puños, mantenían a la altura de la muñeca el final de la manga. Poco a poco se fueron sofisticando en cadenitas y otras variedades, por las clases económicamente más potentes, lo que finalmente desembocó en los actuales accesorios.

Los primeros que diseñamos son con nuestra artesana orfebre, Susana Gesto, de larga tradición orfebre pues ya su padre D. Eloy, fue un prestigioso maestro en tierras gallegas. Como siempre dejando crear al artista con total libertad, aunque aporté mis preferencias. Estas fueron: máxima sencillez, de una sola pieza, rígidos, mancornados y en plata con una piedra natural. Nada más. El resto era labor de la artífice y bella amiga.

Susi, alma de Taaroa, se decanto para personalizar las alhajas por el azabache -que tan bien conoce- por ser el símbolo protector de los peregrinos a su ciudad y la del apóstol Santiago y utilizado desde la época de los faraones. La talló artesanalmente en su obrador, usando -solo- los elementos naturales: fuego, piedra y metal, con sus propias manos. Me narró que su forma de comenzar es visualizarla en un fino boceto, otra cualidad que la adorna: talentosa dibujante, para posteriormente fundir y laminar la argentosa aleación para poderla trabajar. Según me confiesa es la parte más bella, pues trasforma una pieza industrial –el tocho metálico, como para el sastre el paño- en piezas artesanas. Que posteriormente y por orden: suelda, recorta, reajusta, lima y pule.

Tres serán pues, las piezas que conformarán cada uno de estos gemelos. Durante un proceso lento y lleno de alquimia y magia, como apasionadamente me relata la creadora. Su esencia está presente en cada pieza, porque son sus manos en todo momento, las que conforman como un instrumento más, cada obra. Pero vivas.

Existen gemelos de todo tipo de metales e incluso tejidos, maderas o telas, más valiosos o menos, más antiguos o modernos, sofisticados o clásicos, infinidad de modelos. Pero estos son: únicos, artesanos, originales y realizados por una apasionada profesional que impregna a cada pieza con un halo de su alma gallega, por cuyas venas discurren las mismas “coladas de metales preciosos” de hace generaciones. Que sufre y disfruta a partes iguales cuando vende alguna de sus piezas, cual madre que ve casar a sus hijos.

Muchas gracias y buena suerte.