Galochas para los zapatos; ¿protección o aberración?

“Lo más importante es aprender de la vida”; Doris Lessing, novelista inglesa.galochas-chanclos-galoshes-00

La virtud suele encontrarse en el punto medio. Justo donde está el equilibrio. Así, una conducta se puede convertir en obsesiva o descuidada a ambos márgenes. Cada uno deberá valorar si dicha distancia hasta el punto central es objeto de su revisión o no.

Seguro que todos podemos recordar conductas extremas en casos prácticos para estas circunstancias en personas muy cercanas. Yo mismo –a bote pronto- puedo compartir “anónima” y públicamente a modo de curiosidad un par de ellas.

La primera es que tuve la fortuna de disfrutar durante mi infancia de una bondadosa vecina de edad avanzada, a la cual aprecié mucho y llamaré Doña, que cuando entraba en su casa me recibía con un achuchón enorme y con una bayeta húmeda con la que me limpiaba las suelas de mis zapatos para mantener su casa impoluta. Incluso ella se desplazaba, dentro de su propia casa, sobre peces de fieltro para tal fin.

También coincidí con un buen compañero, cuyo apodo era Harry, en mi escuela de ingeniería minera leonesa que era tan forofo de los legendarios Dire Straits que guardaba envueltos en plástico sus discos de vinilo. A buen recaudo. Y grababa sus canciones en cintas para disfrutar de su música sin necesidad de desgastar los “surcos” del vinilo con la aguja de diamante.

¿Quién no incurre en algún exceso de celo para la conservación de sus joyas?

A buen seguro que casi todos los que confluimos en esta vuestra página, sentimos una especial sensibilidad hacia el calzado. Tanto como para que guardemos nuestros zapatos en sus respectivas cajas con sus debidas hormas de madera, viajemos con ellos en sus bolsas de suave tela para que no se rayen, les damos el debido mantenimiento y regular abrillantado, etcétera.

Yo puedo confesar –incluso- que llevo en el coche un mini kit de emergencia para su limpieza y hacer frente a posibles emergencias ¿alguien tiene otras?

Me he sentido sorprendido por la irrupción de las galochas o chanclos de goma para proteger nuestros zapatos. Johan R., de origen noruego, tuvo la necesidad de proteger sus zapatos frente a la humedad cuando observó que las duras condiciones climáticas de Manhattan terminaban por arruinar sus zapatos. Así que, inspirándose en las botas de su abuelo y sus universitarias zapatillas Converse ideó estas fundas de protección bajo la marca Swims.

Firmas como Armani o John Lobb ya se han adherido para que les creen sus propios prototipos. Puede que una inversión de entre ochenta y el doble de euros, respectivamente, pueda llegar a compensar proteger algunos modelos que superan ampliamente el millar.

No puedo defender el proteger nuestras “joyas” con colores estridentes. De la misma manera que no soy nada partidario de los cordones de colores vivos para nuestros flamantes Oxfords o Derbys oscuros que “están tan de rabiosa actualidad”.

Muchos convendremos que se pueden tomar otras precauciones para conservar nuestro calzado en óptimas condiciones. Y que por muy duras que sean las condiciones de nuestras asfaltadas ciudades, no se harían indispensables ni cómodas o prácticas estas superposiciones. Si éstas fueran imprescindibles sería porque estamos en otras superficies y condiciones, con lo que casi sería más oportuno el cambiar nuestro calzado por otro más adecuado.

Lo comento desde la experiencia de vivir a media hora de la ciudad más lluviosa de la península ibérica en un medio rural.

No obstante, si muchos seríamos capaces de utilizar algunos modelos para decorar las mismísimas vitrinas de los salones más bellos, no seré yo quien vea con malos ojos el tomar cualquier medida puntual para protegerlos. Cada uno tenemos nuestras propias manías y… ¿quién se atrevería a tirar la primera piedra?.

Muchas gracias y buena suerte,
Fotografía: © The Shoemarker World.

  • Lucia

    Hola,
    Me ha encantado este post y me es imposible no comentarlo.
    Me encantaría tener protectores en mis zapatos. Yo voy con los zapatos en un bolso enorme y por la calle con botas de agua. Esto cuando voy a trabajar y llueve mucho. Es cierto, los zapatos se estropean algunos días en seguida. Sí vamos a casa los podemos secar y poner periódicos pero en el trabajo los llevamos puestos todo el día.
    Con los colores no estoy de acuerdo pero para mi la idea es muy buena.
    Un saludo a todos

    • Amoreno

      Muy buenos días, estimada Lucia y muchas gracias por tu comentario.
      Cuanto valor nos aportas con tu caso práctico y personal.
      Bienvenida a esta tu página y saludos cordiales,

  • Carlos

    Lo malo es que el coste de los cubre zapatos es excesivo, más aún cuando entiendo que no son universales.

    Saludos

    • Amoreno

      Cierto estimado Carlos. Esas justo son dos de las mayores dificultades que le veo para su expansión y proliferación: haría falta casi un modelo para cada zapato y su precio muchas veces ya es similar al de un buen zapato. Saludos cordiales y muchas gracias,