Franelas. La importancia del tejido.

“Las prendas nunca son una frivolidad, siempre significan algo”; James Laver (1899-1975), escritor inglés.

      Las personas más cultas nunca destacan por su vestuario, y todos sabemos que no son las que mayor poder adquisitivo disponen, sin embargo en su imagen prevalece la calidad de sus telas y la inteligencia con las que fueron elegidas.

      La relevancia del tejido resulta decisiva. Mi abrigo de lana ya ha celebrado sus bodas de plata y sigue impecable. Aguantando revisiones sin mostrar síntomas de fatiga en su superficie. Compuesto por un 15 % poliamida, 35 % cashmere y 50 % lana virgen (merina seguramente) achaco su durabilidad al acabado afranelado.

      La franela es resistente y abriga; pero es que además aligera el rigor de otras prendas de lana de vestir como la utilizada en los trajes sin llegar a la informalidad de unos chinos o los vaqueros.

      Mejor la realizada con lana que con algodón. Mi experiencia no ha sido positiva en el uso de la segunda pues hizo microbolitas (y se dio algo de sí) el tejido del pantalón de Tessuti di Sondrio. Seguramente por que las fibras vegetales no soportan el duro proceso de cepillado para la elaboración de esta tupida tela.

      Otros tejidos como la tricotina y el tweed también resultan cálidos y duraderos. Y aunque ya son todas superficies suaves, ninguna supera en sedosidad y calidez a la franela.

      Existen otros tejidos para abrigos como el casentino, que no es de mi agrado, o el menos conocido Teddy bear. Originalmente de pelo de mapache, hoy elaborado con lana de alpaca y mohair. Pero aun siendo ambas también para invierno no lucen por su superficie rugosa o peluda, respectivamente.

      El borreguillo, o de piel de oveja, solo me parece indicado si se utiliza para el forro interior.

      La calidad de la tela de una prenda es su característica más determinante, aparte de ser algo sobre lo que no se puede intervenir una vez adquirida.

      Estas modificaciones siempre son muy interesantes. Yo acabo de pedirle a Alberto Olego que me practique el quinto ojal en la chaqueta sahariana-teba que me realizó en este tejido (370 gr.) hace un tiempo para poderla cerrar en su totalidad cuando lo precise.

      ¿Quien no ha sentido frío en el pico superior de la chaqueta y la ha deseado cerrar hasta arriba alguna vez? Solo es una posibilidad, no para usar así de manera habitual.

      No es extraño que por su importancia, y por lo tanto valor, cuando las firmas pretenden reducir los costes de sus prendas sobre lo primero que intervengan es sobre la calidad del tejido optando por otras de menor condición. Para el comprador nunca resulta rentable y en mi opinión siempre deberíamos mirar primero la etiqueta de su composición que la del precio.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía. Superiores Marco Ansaloni, galería Jose M. Salgado

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