Fragancia de caballero; El aroma que desprenden su colonia y perfume

 El olor que desprende un caballero también lo viste pero además lo recuerda, ya que este se presenta según llegamos pero perdura una vez que nos hemos ido.

Casi todos convendremos que no es una mera coincidencia que las principales marcas comerciales de ropa lancen sus propias líneas de perfume para asociar su nombre a los mejores olores; Armani, Versace, Adolfo Dominguez, Gaultier, SaintLaurent, Hugo Boss… y es que la relación inmediata del olor con la elegancia, el estilo y la distinción es inmediata e intrínseca en cualquier persona. Creo que fue hace casi veinte años cuando leí el perfume de Patrick Süskind y descubrí este sentido que tan atrofiado tenía y me transportó al “evanescente reino de los olores”,  que tan poco desarrollamos en detrimento de la vista, el gusto y el oído que están tan explotados, quizás, por la excesiva cultura consumista en la que nos encontramos, ya que están mucho más promocionados. Sea este, junto con el tacto, quizás los que menos disfrutamos pero igual de importantes e interesantes de explorar, no nos pararemos en exceso -porque no aplica- pero sirva como presentación de su importancia la tácita relación que con estos y la memoria tiene directa e inminentemente; baste poner por ejemplo que el bebe reconoce por este sentido con el que nacemos tan desarrollado, que si olemos un perfume seguramente nos evocará a alguien o que los cambios estacionales son patentes al sentido olfativo por no hablar de la aromaterapia. Aún recuerdo como hace un año en la conferencia internacional uno de los considerados padres del coach moderno -Mr. John Whitmore- nos disertaba durante gran parte de su exposición sobre lo prescindible del desodorante que solo es una consecuencia de la necesidad de nuestro cuerpo como respuesta para hacer prevalecer nuestro olor corporal o en un Master que realicé de la ilustre Universidad Pontificia de Salamanca donde nos enseñaban, con reiteración, que el mejor olor del cuerpo es que se desprende una vez de recién duchado. Si bien puede ser no poco cierto todo esto, unas gotas de perfume en su justa medida y en la ocasión indicada, como define el propio concepto de elegancia, nos aportará de no poca distinción y diferenciación. ¿Quién no se ha sentido irresistiblemente atraído por una fragancia con la que nos regala cualquier dama o caballero?

Quizás sea cuando nos hemos vestido cuando, como colofón, deberíamos escoger entre las distintas fragancias que dispongamos, que al igual que dijimos con las gafas, no es necesario tener un gran número de variedades sino que con tener un par de ellos; para las situaciones más relajadas y otra para las de mayor formalidad. Aunque no pocos de vosotros coincidiréis conmigo que con el paso del tiempo y de los distintos aniversarios terminamos acumulando un mayor número de ellas.

La lógica impone que no deberemos utilizar el mismo perfume en todas las circunstancias y este deberá ser más pesado o fuerte en el invierno, para la noche o para las ocasiones más formales, así como más ligero, fresco y afrutado en las ocasiones más relajadas, durante el día y para las temporadas estivales. Así mismo conviene saber que casi todas las fragancias del caballero son aguas de colonia -en torno al 3 % de alcohol- y aguas de perfume -con hasta el 18 %- siendo rarísimos los perfumes -con superiores proporciones-. Estos pasan por tres fases en su utilización, la inicial que dura unos pocos minutos, la central o corazón que prevalece al menos media hora y la final que rara vez supera las tres horas. Las colonias de hombre suelen ser más fuertes que las de las mujeres para que penetren en nuestra piel, más gruesa, y neutralice nuestro propio olor corporal que es más acusado y en su composición básica contienen aceites naturales (frutas, especies, flores, hierbas, plantas, frutos secos, hojas, raíces, cortezas, …) o sintéticos, aparte del alcohol y el agua.

Hemos solicitado, porque quería ofreceros la opinión de una experta en la materia, a Gema Neira, directora general de IOCUS SMELL para que nos ofreciera su magisterio y os la trasladamos a continuación agradeciéndole en grado sumo su generosa colaboración, disponibilidad y amabilidad;

<<“La elegancia es una filosofía de vida que se sustenta en un triángulo del que forman parte la Educación, la Delicadeza y la Cultura, valores equiparables a un buen libro y a un buen perfume; el libro aromatiza el alma, el perfume el cuerpo, y ambos a la persona y “elegante”, proviene del latín “elegere”, elegir, que es una cualidad humana, y se supone que siempre “elegimos lo mejor”

Todo ello nos lleva a manifestar que la elegancia es el modo de ser y de estar, íntegro, positivo y armonioso, de determinadas personas, que se manifiesta externa e interiormente en su modo de vivir, estar, vestir, moverse, y relacionarse en la sociedad, con gracia, nobleza y sencillez, respeto a los demás, naturalidad y buen gusto. Lo elegante va unido a lo bello.

Cuando hablamos de ese otro complemento oculto pero que nos hace sentirnos mejor, que refuerza nuestra autoestima y que no deja indiferente sin ser algo material, es el PERFUME…

El perfume es la creación más mística de las generadas por la industria de la belleza: el solo recuerdo del perfume de las creación personas amadas provocan y evocan las emociones más profundas. Es una autentica obra de arte, el perfume es una melodía de diferentes esencias, combinadas de tal modo, que se perciben como una sinfonía, dotada de personalidad propia.

Cuando decimos que este perfume huele bien, nos expresamos incorrectamente, ya que la afirmación, sin ser incorrecta, por lo menos resulta insuficiente, deberíamos decir este perfume es bello. Porque hemos sobrepasado el nivel de lo agradable y estamos en condiciones de apreciar la belleza de una composición olfativa.

Una de las mejores definiciones del perfume: “Es la asociación de la magia con el misterio… un sueño y su interpretación”

PERFUMARSE refuerza tu identidad, sofisticación, elegancia y limpieza. Es el resultado de saber prestar atención a los detalles más pequeños.

A un simple golpe de nariz  relacionamos el perfume  con un concepto, una idea, una sensación o un momento… En definitiva PERFUMARSE se trata de crear “una memoria olfativa” e impactar mediante el sentido del olfato.

Estudios científicos demuestran que el ser humano recuerda más del 35% de lo que huele, por encima de un 5% de lo que ve y un 2% de lo que oye. Nuestra memoria es capaz de recordar más de 10.000 aromas diferentes y sin embargo solo reconoce 200 colores.

La fragancia debe aplicarse donde queremos que nos besen y los perfumes deben tratarse como seres vivos. Jamás se deben almacenar en lugares cálidos.”>>

Particularmente yo uso en abundancia el agua de colonia después de salir inmediatamente de la ducha, y no siempre, pero cuando con ciertas ganas uso colonias más formales Paco Rabanne, Cacharel y Adolfo Dominguez, son mis favoritas. Este artículo fue motivado por petición de nuestra estimada seguidora Yelena y os emplazamos a que nos deis vuestra opinión, solicitéis vuestras preferencias y participéis en definitiva de esta vuestra página. Muchas gracias por anticipado.

  • YELENA KONDAUROVA

    Buenas noches. ¡Fantástico! Se lo agradezco.

  • Bueno días!

    Sobre el perfume podría dejar una tesis aunque tampoco me quiero alargar en demasía.

    Como comentas tras muchos cumpleaños, navidades y fiestas varías he recopilado un colección bastante grande y sin duda mi favorita es la de Burberrry. Tiene un aroma dulce que melancoliza con el verdadero hombre, lo sé, suena raro pero os invito a olerla y lo comprobaréis vosotros mismos.

    El perfume es la esencia del caballero, de nada vale ser elegante si después cuando se te acercan no coincide tu presencia con tu apariencia, es una mezcla que van unidas de la mano.

    Como consejo, tras probar mucho cual alquimista me di cuenta que muchas fragancias mejoran si las mezclas juntas. Yo suelo usar dos a la vez y me encanta.

    Como siempre un placer poder leerte y esperemos que sigas enriqueciendo nuestra pequeña enciclopedia.

    Un cordial saludo de tus amigos de http://www.bermatt.com

    • Amoreno

      Lo que es un auténtico placer es contar con tu lectura y compañía, estimado y admirado Álvaro. Tengo que comenzar dándote la enhorabuena por tu sensacional y numeroso trabajo. En cuanto a la idea de mezclar dos perfumes no deja de sorprenderme… pero si es cierto que como nos explicaba Jean-Baptiste Grenouille cada uno es una mezcla de ingente número de esencias parece muy indicado… probaremos y lo confrontaremos, ya os contaré. Muchas gracias y saludos cordiales, apreciado colega.

  • Fernando Pou

    Estimado amigo,
    Aprovecho para darte la enhorabuena por el magnífico trabajo que estás desarrollando.
    Me gustó mucho este artículo ya que lo enfocas como un complemento a la vestimenta como puede ser un reloj o un cinturón. Cada ocasión y en cada momento (verano, invierno, mediodía, por la noche, de sport, de gala…) tenemos que elegir ese complemento y tiene que estar en armonía con el resto. Cuántas veces se hace mal uso de esto y podemos presenciar momentos en el que la compañía tiene una vestimenta apropiada pero desprende un olor impropio e incluso en ocasiones molesto, pero seguramente agradable si estuviéramos en otro entorno. Como bien dices “unas gotas de perfume en su justa medida y en la ocasión indicada”
    Respecto a los aromas, yo siempre digo que no hay aromas más o menos ricos. El aroma final que aprecia el receptor está en la combinación de las esencias con cada una de las pieles y olores corporales del emisor, así que no me gusta recomendar sin probarla, pero GUCCI pour homme II, DOLCE GABBANA the one o PRADA son quizás mis favoritas.

    • Amoreno

      Muchas gracias estimado Fernando por tu experto comentario, para nosotros tiene un gran valor viniendo de un contrastado profesional con tu experiencia en el sector. Bienvenido a tu casa y estamos a tu disposición para todo lo que entiendas que te podamos ser de utilidad. Recibe nuestro más cordial saludo,