Formal y no formal

“En donde hay orden hay carácter”; Doménico Cieri Estrada, escritor mexicano.

      Clasificar cualquier tema es un método eficaz para manejarlo con criterio. En lo referente a nuestra imagen, resulta igual de necesario que ordenar las prendas en el interior de nuestro armario. Fundamental.

      Dividiendo nuestra ropa y complementos en dos grandes grupos: las formales -con sus diferentes grados (formal, semiformal e informal)- de aquellas que no lo son centraremos la cuestión. Aún podremos dividir el segundo entre casual y sport. Cinco categorías en total.

      Hablar de trajes casual parece cierto contrasentido, puesto que el traje de oficina pertenece a la categoría informal. Otra cosa es que el grado de formalidad de algunos realizados con tejidos de pana o gabardina los conviertan en más relajados, pero en todo caso pertenecientes al primer grupo.

      En cuanto a la corbata, tampoco marca la frontera entre ambos grupos. Un conjunto de chaqueta de diferente tejido que el pantalón pertenecen al apartado casual y lo podemos acompañar, perfectamente, de este complemento.

      Entonces; ¿qué marca la fina línea entre lo que es formal de lo que no? La uniformidad del conjunto, chaqueta y pantalón de idéntica tela, acompañado del obligatorio complemento para el cuello.

      Las reglas en las que nos basamos para esta diferenciación son de tradición inglesa. Las cuales seguimos, aunque sea llevándoles la contraria, porque la rigidez en su cumplimiento han proporcionado un modelo estable durante el pasado siglo XX.

      A la modalidad no formal corresponde el amplio abanico de vestuario que casi todos utilizamos en la mayoría de las oportunidades a diario, salvo colectivos como los agentes de banca y seguros, políticos o abogados, y es inmensamente más utilizado.

      Diferenciar el estilo casual del sport resulta más complejo. Algunos lo hacemos por la utilización o ausencia de una chaqueta (blazer, Norfolk, Teba… la que sea). Pero incluso en éstas dos situaciones la camisa, el pantalón, los zapatos y por supuesto los complementos deben formar un conjunto armonizado para que resulte acertado.

      Difícilmente podremos introducir en un conjunto casual una camisa de puño doble blanca, un pantalón de alpaca oscuro con doble pinza, un reloj de oro o unos Derby negros.

      Las prendas de punto, o su ausencia si solo vistiéramos un polo o polera de lino, marcan el límite entre el sport y el casual. El deportivo y el relajado. En todo caso, ambas caracterizadas por un gran variedad de prendas versátiles y de gran colorido.

      Cazadoras, pantalones chinos o prendas vaqueras para las oportunidades más distendidas son propias del estilo sport.

      Como vimos con el caso del calzadoen cada apartado existen prendas especificas. Siendo su gusto individual y el equilibrio entre ellas lo que determinará nuestro acierto.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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