¿Existe el estilo español?

“Lo importante no es ser mejor que otros, sino ser mejor que ayer”; Jigoro Kano, fundador del judo.

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      ¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante? Se preguntaba el escritor al que Mafalda hizo un genio. Contestar a Quino resulta complejo sin embargo casi todos reconocemos que en función de como procedamos, la mayoría, así será la trayectoria de un pueblo. Y ésta es única.

      Nadie duda que el estilo del gentleman inglés y el dandi italiano existen. Además, son los referentes universales. El primero es maduro, armado, sobrio, conservador, formal, tradicional; y el transalpino se caracteriza por todo lo contrario. Es decir -adaptándose a sus características- fresco, desectructurado, transgresor, relajado, llamativo y revolucionario.

      Incluso el estilo francés parece existir a medio camino de ambos, como su localización geográfica. Los hombres elegantes en Francia aúnan ambas tendencias pero con el distinguido sello de la exuberancia. Como la alta costura que les es tan propia.

      Pero, ¿y el nuestro? ¿existe un estilo de caballero español?

      Personalmente creo que es como el dialecto de mi querida Asturias natal, el bable. Que si bien no es oficial lo hablamos, porque en algún momento existió. Lo mismo le pasa al estilo español que se dejó en el olvido por no saberlo madurar; o por entender que otro era mejor y lo sustituimos.

      Sea como fuere no lo tenemos reconocido, que es tanto como decir que carece identidad. ¿Lo podremos llegar a tener o recuperar? Eso depende de todos y cada uno, y aquí ya no cabe el consenso porque se impondrá la realidad.

      Lo más parecido al estilo de vestir del hombre español se puede apreciar en los trajes de nuestra sastrería más tradicional. Parecido al de los chevaliers, pero discreto.

      Chaquetas muy armadas en el pecho y con la costura delantera del hombro reforzada, mangas anchas, cran bajo de puntas redondeadas, tonos lisos y con el tercer botón falso. Entalladas; pero no ceñidas ni holgadas. En cuanto a nuestros pantalones son amplios, no anchos pero nunca estrechos y llegan hasta la altura de la cintura.

      Cuesta trabajo definirlo sin recurrir a los españoles nacidos entre 1920 y 1930. Nuestros abuelos. Un nombre propio que aglutine esta elegancia de ese pasado podría ser Luis Miguel Dominguín. Uno actual, quizá, Miguel Baez “El Litri”.

      De mi experiencia particular diré que el traje que me hizo Jaime Gallo es lo más parecido a este estilo. Calidad, calidad, calidad, y … si algo no aporta nada, lo mejor es no ponerlo.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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