Esmoquin y otros trajes para las cenas navideñas

smoking-esmoquin-cenas-navideñas-nochevieja-nochebuena-01“No basta saber las cosas, es necesario practicarlas”; Don Bosco, religioso italiano.

      Hay que vivir de la manera más elegante; y esto es una capacidad que reside en el alma. Esta frase de Marco Aurelio (s. II d. de Xto.) que le debo a mi amigo Daniel resulta un buen punto de partida para la elección de cualquier vestuario.

      Desde que en 1865 Henry Poole le cortara al Duque de Windsor su primera chaqueta para cenardinner jacket– no se ha logrado diseñar ningún traje para hombre con mayor elegancia. Fue en los locales 36-39 de Savile Row, ya que no sería hasta 1982 cuando el padre de Simon Cundey, Angus, se mudó al número 15 que ocupa en la actualidad de la misma hilera mítica del Row.

      Podemos tener la tentación de confundir esta chaqueta para cenar con la de fumar, smoking jacket, sin embargo la segunda se usó antes para sustituir a la del frac y no impregnarla de olores mientras se fumaba.

      Hoy el Tuxedo prácticamente no se utiliza más que para la cena de Nochevieja o en alguna puntual entrega de premios. Sin embargo, cuando se hace resulta tan acertado que nuestra imagen perdura en la memoria colectiva durante mucho tiempo.

      Las cenas de Nochebuena y fin de año son ocasiones idóneas para disfrutar de vestir el Tux.

      Refrescando sus puntos más básicos encontramos que para acompañar a la chaqueta de hilera sencilla podremos que optar entre el fajín o el chaleco. Siendo más acertada la segunda opción. De ser cruzada se prescinde de la tercera prenda. El color blanco para la chaqueta solo es apropiado para el verano en las ocasiones más relajadas al aire libre. En todo caso, la chaqueta está libre de cualquier abertura trasera.

      Aunque lo usual es el color negro, la versión del azul más oscuro o de media noche (midnight blue) fue la original. Y para muchos la mas refinada.

      La seda está presente en las solapas de la chaqueta, el fajín, los tirantes, la cinta lateral del pantalón, la pajarita, los calcetines, el forrado de los botones y el lazo o los cordones del calzado.

      La camisa blanca con cuello diplomático, pliegos o piqué en el frontal, puño doble para gemelos y botonadura en metal o piedra preciosa es lo preceptivo.

      Para los zapatos es inexcusable el uso del modelo Oxford de cordones de charol negros, aunque lo más sofisticado son las bailarinas (opera pumps). Sino se abandona la propia casa, muchos optaríamos por unas slippers.

      Como complemento obligado tenemos el pañuelo blanco de lino para el bolsillo; y si tenemos que desplazarnos caminando por la calle, la bufanda blanca, el abrigo largo negro y los guantes de piel completan el conjunto. Para rematarlo, pasando una flor fresca por el ojal lograremos una imagen difícil de olvidar.

      En caso de no querer optar por esta versión de traje semiformal, lo más aconsejable es el traje y corbata negro integral (el habitual de cóctel) con la salvedad de la camisa y el pañuelo blancos. Sin más.

      A partir de ahí, siempre oscuro, cuantos más colores le incorporemos a nuestro atuendo lo convertiremos en más informal.

Para las cenas de empresa, tan propias de estas entrañables fiestas, lo normal es que el atuendo que vistamos sea similar al que usamos para trabajar pero en su mejor versión. Así, el conjunto de chaqueta pantalón acompañado de un zapato de piel es lo aconsejable. Y si la ocasión lo requiere puede ser necesario el uso de un traje oscuro.

      Lo que no se debe hacer nunca es relajar demasiado el atuendo porque aunque sea una actividad lúdica, no deja de ser dentro de un entorno laboral. Estos encuentros corporativos no son ceremonias formales (como lo es el caso de una boda) pero tampoco se trata de una cena de amigos.

      El uso de la corbata es una iniciativa particular para el conjunto de chaqueta, más para el traje resulta obligatorio. Si es comida en vez de cena se podrán utilizar colores más claros.

      Vistamos como señores, pero sobretodo vivamos como tales.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

[mc4wp_form]

  • Anonimo

    Muy buena la apreciación de las cenas de empresa, ya que cuanto mas grande sea y mas gente tenga, más variedad tenemos. Menos las mujeres que suelen ir todas arregladas, los hombre optan por el todo vale. Y hay que pensar que no es trabajo pero si esta dentro del entorno laboral y no se puede ir como si fueras a tomar un vino al bar de la esquina.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado amigo por tu comentario, tan real como la vida misma lo que comentas, y lo cierto es que casi tras más de dos décadas de estas cenas casi nada ya nos sorprende 🙂
      Un saludo muy cordial y feliz semana,