Ese gran placer de las cosas pequeñas

david-garcia-bragado-vestirse-por-los-pies-00“Tenga cuidado con las cosas pequeñas. Su ausencia o presencia pueden cambiarlo todo”; Han Shan, filósofo chino.

Cuando no conseguimos alegrarnos el día es porque nos ha abandonado la imaginación. A mí por ejemplo, me predisponen para tener una buena jornada muchas cosas de pequeño valor como, por ejemplo: un reponedor descanso, el desayuno: doméstico o en un hotel, un sol deslumbrante…. o, por supuesto, estrenar algo en mi vestuario. Sin lugar a dudas me vale un pequeño complemento, como es el caso de un buen par de calcetines.

Por lo menos han sido tres ocasiones en las que hemos aludido a su importancia y al orden de prioridad para combinarlos: con el color del pantalón como preferencia, con el del zapato como alternativa y, principalmente y como me parece más acertado que es, cuando lo combinamos con algún otro complemento. Es decir; con la corbata, el foulard o el pañuelo pero nunca idénticos.

Creo que todos convendremos que por importante que sea nuestro compromiso laboral que tenemos que acometer en un día concreto, todos luciremos espléndidamente con un traje o conjunto de chaqueta pantalón bien entallado, una camisa clara y los complementos del más variado color; verde oliva, rojo rioja, marrón chocolate, casi todo tono de azul… o tantos otros intermedios.

Un poco de alegría no va a hacerle daño a nadie, todo lo contrario, transmitirá confianza y seguridad en uno mismo. Tampoco es necesario caer en el hiper-dandismo, llega con no parecer lúgubre o soso. Si al traje que comúnmente utilizamos, oscuro, le acompañamos de un calcetín negro, sin pañuelo y con una camisa blanca… no habrá corbata que lo relance.

Trabajar duro, mostrar competencia, ser productivo o tener el máximo respeto por nuestro entorno no debe ser confundido con resultar anodino. A mí personalmente me gusta potenciar con un vivo matiz cualquier atuendo laboral, por más riguroso que sea. Observo además que conforme pasa el tiempo este sentimiento se acrecienta y se vuelve más resuelto.

Si el día es luminoso será efectivo para acompañarlo y si es lluvioso -como suele ocurrir en mi querido norte español- pues con mayor motivo para atenuarlo; ¡No vamos a echarle gasolina al fuego!.

El predominio de los grises, el blanco o el negro deberían haber quedado atrás hace mucho tiempo, aunque reservados para las mejores ocasiones en la época actual, y el color en el vestuario hoy en día llevará implícito un aporte luminoso que combinado con naturalidad, gracia y orgullo nos reportará un importante beneficio. Nuestra alegre diferenciación.

Muchas gracias y buena suerte,