Entrevista a Fred Astaire

“Mi lema sobre el vestuario es: “Sé tú mismo, pero no seas visible”; Fred Astaire.

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      En 1957 GQ entrevistó a Fred Astaire (1899-1987). Releer, de vez en cuando, las reflexiones de los clásicos -referentes de la elegancia masculina más tradicional- resulta imprescindible para no sucumbir a corrientes interesadas.

      Las directrices de Frederick Austerlitz son sencillas, inconfundibles y fáciles de seguir. Todo un remanso de paz al que acudir para prevenir los constantes bombardeos mediáticos, y partidistas, a los que todos somos sometidos a diario.

      Si extraemos los principios de este actor virtuoso bailarín -basándonos en sus declaraciones aparte de en sus imágenes- comprobaremos que son los mismos de toda la vida. Los eternos. Simples y de una lógica incuestionable.

      Su exquisito estilo y sentido crítico perduran casi diez décadas después. Estas fueron sus declaraciones:

Comodidad, discreción y autenticidad.
Sé que de vez en cuando he estado en las listas de los hombres mejor vestidos, pero siempre es una sorpresa para mí. Nunca pienso en mí mismo como un modelo a seguir sino simplemente en alguien que quiere estar cómodo y satisfacer mi propio gusto.

      En mi trabajo me visto para el papel. Sin embargo en casa, visto para mí.

      Lo único que no me gusta de un traje es que destaque. No quiero que nadie me busque una segunda vez para decirme en un tono incrédulo: “¿Qué es eso?.

Prendas a la medida y el gusto personal.
Hace un tiempo los trajes de sastrería los teníamos que hacer en Londres, pero ahora casi todos los míos están realizados en una tienda de Beverly Hills a razón de unos 250 dólares por unidad.

      Cuando era un niño recuerdo que había que acatar las tendencias que marcaba Brooks Brothers (Nueva York). Pero yo ahora ya estoy lejos de tener que seguir eso.

      Es bastante difícil para mí juzgar la manera en la que me veo, pues he sido criticado desde mi aparición en la gran pantalla hace ya tanto tiempo. Creo que mis pantalones eran demasiado cortos en mis últimas fotos.

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Limitado vestidor.
Cuento con dos trajes de etiqueta (frac) que raramente los uso (excepto en las películas), un par de smokings, ambos cruzados, y cerca de otra veintena de trajes.

      Regalo la ropa que no uso porque no me gusta verlos colgando en el armario, sin usar.

      Sumado a éstos tal vez solo tenga una docena más de chaquetas sports y una variedad de pantalones en franela y algodón para las combinaciones de ocio.

Perfeccionista del entallado.
Soy bastante cuidadoso con la sastrería, normalmente envío mis trajes de nuevo al sastre por lo menos media docena de veces: demasiado flojo o demasiado apretado. No veo ninguna razón para llevar tela adicional o que me falte.

Preferencia por los tejidos y colores.
No hay nada que me haga sentir tan bien como un liviano abrigo de vicuña azul oscuro.

      Prefiero los colores sobrios como el azul marino, el gris oscuro o el marrón oscuro. El único color claro que me gusta es del gris. También soy proclive a la raya diplomática, pero de al menos una pulgada o pulgadas y media de separación.

      A pesar de tener varios abrigos de piel nunca los uso, y aborrezco el borde de piel de cualquier tipo.

      En cuanto a mohair o la seda para las chaquetas de cenar (esmoquin), de color brillante o satinado, “Dios mío, no! Me duele solo de pensar en ello.

      Creo que la tendencia de los puños de terciopelo y cuellos es una repetición del estilo eduardiano y será efímera.

      Veo los chalecos de fantasía en un fugaz renacimiento, pero creo que va a disminuir y desaparecer si nadie lo sigue.

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Aversión por las rabiosas tendencias de cada momento.
La nueva tendencia, Ivy League, simplemente no la entiendo. Puede sentarle bien a algunas personas, los jóvenes, pero para mi es horrible. El vestuario a medida masculino es básicamente británico. Hay que darle crédito a este estilo porque han sido muy estables en su diseño y confección. Casi nunca cambian.

      Los hombros sin relleno, largas y cuadradas chaquetas de tres botones, los pantalones demasiado cortos y estrechos, las corbatas delgadas con camisas a rayas con botones en colores oscuros, bueno, supongo que esto puede ir muy bien con algunas personalidades, pero no es para mi. Para mí todos parecen productores de televisión. Tal vez lo quieran así.

      Me divierte pensar que cuando yo era joven a los muchachos extravagantes con estos atuendos les habrían tildado de “homosexuales”. Pero hoy en día las tendencias más extremas de ropa son usadas ​​-simplemente- por las pandillas más difíciles.

Preferencia por el corte cruzado frente a la hilera sencilla.
Una de las modas actuales que más me irrita es el prejuicio contra el traje cruzado. Es increíble cómo han difamado a esta prenda. En el extranjero, podrás ver tres o cuatro trajes cruzados por cada uno de hilera sencilla.

      Personalmente prefiero la chaqueta cruzada, también, para el smoking por una cosa: “No se tiene que llevar ni chaleco ni ese horrible invento llamado fajín”.

      En los abrigos, también, prefiero los abrigos de doble botonadura.

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Estilo británico.
Mi estilo es claramente británico. Vamos, desde ellos o hacia ellos, porque me parecen que siempre giran en torno a la esencia de sus propias ideas.

      Confieso que entre el Este y el Oeste de los EEUU existen dos estilos de moda, que tienen dificultades para encontrar un punto en común. En Hollywood hay grandes sombreros, abrigos largos, colores más brillantes, locas combinaciones y camisas que sobresalen por encima de los pantalones. Esto se ha extendido hacia el Este, pero todavía no -gracias a Dios- a los británicos.

El corte, el corte, el corte.
Uno de sus horrores actuales es el corte de la chaqueta del traje masculino. Creo que este es el mayor error que la mayoría de los hombres tienen en su apariencia. La chaqueta debe de tener el largo suficiente para tapar las nalgas. La manera en la mayoría de ellos la visten hoy en día les llega hasta casi las rodillas. Me puse una perteneciente a un amigo de mi altura, el otro día, y te juro que llegó hasta las rodillas.

      Las solapas cortadas finas con los trajes, sobre todo de doble botonadura, son una atrocidad.

      Me han dicho que tengo una buena figura para ser entallada. Pero me inclino a dudar sobre este aspecto. No me veo muy bien en traje. Soy realmente más casual. Me visto para mí y para sentirse relajado. Para este fin, poseo chaquetas de tejido tweed.

      Todas las chaquetas deben tener aberturas laterales de estilo británico bastante profundas, cerca de siete pulgadas.

      A mi me favorecen las chaquetas con dos botones, a pesar de que solía ser un adicto a las de tres cuando tenía 20 años.

      Mis pantalones son simétricos y con tendencia a ser un poco más cortos que largos. Yo no quiero que el bajo del pantalón toque mis zapatos.

      Todos los artículos que adquiero se reducen rígidamente a la fórmula del color discreto y exquisito corte.

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Camisas.
Las camisas me cuestan entre 12 y 25 $ y a veces las encargo a medida. Pero por lo general las escojo del mostrador. A excepción de las de gala, que siempre son realizadas por un camisero.

      Me gusta la camisa con de tono suave en los colores rosa, azul y marrón. Alguna vez, dentro de mucho tiempo, me voy a comprar una camisa a rayas.

      Prefiero el puño abotonado bien hecho a los franceses. De hecho, nunca uso gemelos a excepción de cuando visto formal, cuando por lo general llevo pasadores de rubí y diamantes o combinaciones de zafiro y diamantes.

      En cuanto a los cuellos, no me gustan los de ojales, prefiero los de botón oculto y los de cuello sujetos por un imperdible.

Joyas.
Mi joyería de todos los días se ve estrictamente limitada a un solo anillo de oro tipo sello y los sencillos accesorios para la corbata (alfileres).

Corbatas.
Puede parece que tengo un “millar de corbatas”, pero en realidad sólo dispongo de entre 50 y 100 unidades.

      Me gustan las corbatas enteras, no las estrechas. Me gusta utilizar siempre el nudo Windsor. Los modelos de lunares también los disfrutaba, pero esas corbatas las tengo olvidadas.

      Mi aversión por el lazo estrecho es clara. Ya soy yo lo suficientemente delgado, demasiado delgado. La delgadez parece destruir una cualidad esencial de la vestimenta, en su estilo, por el mal uso de las corbatas.

      En mis propias elecciones, prefiero el color oscuro y de pequeños dibujos. Solo tengo un par de corbatas de rayas emblemáticas de los clubes a los que pertenezco.

      Pienso que mi preferencia por no llevar corbatas puede haber sido un pecado en el pasado. Una vez me echaron fuera de un lugar, creo que en Catalina, por no llevar corbata. Hoy en día se te suministran cualquiera en algún horrible modelo para apaciguar a los otros comensales.

      Alguna vez solía usar pajaritas.

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Pañuelos.
Los pañuelos deben ser colocados y doblados en el bolsillo con una apariencia natural. No me gusta estilo doblado, ni del tipo rígido que yo denomino como “llama de los Andes.” Una vez, recuerdo que en un programa de televisión, Ed Sullivan vino a mi y me rogó que le colocara su pañuelo en la forma adecuada. Accedí. Y creo que establecí un nuevo estándar para Ed. porque semanas después todavía lo llevaba de esa misma manera cuando apareció de nuevo, más tarde, en su programa.”

Cinturones.
En cuanto a los cinturones me gusta usar pañuelos de seda con fines puramente prácticos más que teatrales. Tengo una cintura de 31 pulgadas y pierdo peso cuando estoy bailando. Así, la seda elástica me permite mantener los pantalones en su sitio. Solía ​​usar corbatas viejas para el mismo propósito, pero los pañuelos son mejores.

       Cuando se va a usar un cinturón, por lo general deberíamos empujar la hebilla a un lado, simplemente para sacarla de la vista.

Calcetines.
En mis calcetines dejo poco de margen de maniobra. Me gusta la lana en lugar de seda y algodón, y nunca uso medias excepto, por supuesto, cuando estoy trabajando en fotografía.

      No estoy demasiado de acuerdo con optar por tejidos sintéticos de ningún tipo. Soy aficionado al tipo de calcetines, basados en tonos tenues.

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Calzado.
En el apartado de zapato, poseo tal vez unos 50 pares de zapatos de baile profesionales y más de 20 pares para su propio uso. Resulta realmente muy económico tener muchos. Tengo los zapatos hoy que permanecen tan bien conservados como cuando los compré hace 20 años, y les aseguro que los he llevado muchas veces.

      Unos pocos pares son un poco grandes para mis pies por lo que los que uso con dos pares de calcetines de lana para cuando me los calzo.

      Todos mis zapatos están hechos a medida en Londres.

      En cuanto a estilo y color, prefiero la gamuza como material y el diseño mocasín. La mayoría de mis zapatos, excepto los formales, son de color marrón oscuro.

      Yo no tengo más opera pumps. Solía usarlas pero ahora están de moda. Eran divertidas de usar, pero no veo ninguna posibilidad de que vuelva a calzarlas.

Sombreros.
No es cierto el bulo de me que hagan mis propios sombreros, lo que hago es estirarlos un poco. La medida de sombrero que mejor se adapta a mi es el de 7 1/8 pulgadas, la talla de mi cabeza es de 7, por lo cual los compro y estiro. Supongo que realmente mi tamaño es el de 7 1/6”.

      Lamento no poder usar el sombrero de fieltro. Siempre he querido pero nunca pude.
Me gustan los de copa baja y alas bastante estrechas (alrededor de 2 1/8 pulgadas) porque un octavo de pulgada puede resultar una gran diferencia en el ala del sombrero.

      La banda del sombrero debe ser de anchura normal. Ni bandas anchas, ni de copas altas. Deben llevar un crecimiento gradual. Aborrezco prototipos tales como los pork-pies.

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Predas sport.
No me gustan pantalones cortos de ningún tipo para estar en público. Pero por otro lado, soy muy aficionado a los jerséis de todo tipo.

      Sobre la influencia de la ropa deportiva, sinceramente confío en que no tenga ningún futuro en absoluto.

      La mayor parte de mi tiempo, visto con “ropa para hacer ejercicio”. Pantalones y jerséis con los que creo, práctico, ensayo y enseño mis bailes. Tengo docenas de estas prendas pero son estrictamente un vestuario profesional necesario.

Resumiendo…
Mi preferencia por el estilo sería: satisfacer el propio gusto de manera atemporal y conservadora. Cada uno con su propio patrón, con pequeños dibujos y tonos discretos.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    Los que ya tenemos unos años, crecimos con un solo canal, que a nuestros hij@s les parece ciencia ficción, que les estamos hablando de la edad media y no hace tantos años. Nos pegábamos a la tele a ver películas de western y musicales en el que uno de los mas entrañables era Fred Astaire. Era una delicia verlo bailar.

    • vestirseporlospies

      Qué tiempos aquellos a los que prácticamente pertenecemos todos aquellos que leemos esta página…
      Recuerdo a mis mayores comentar que con el aumento de canales disminuiría la calidad de la oferta televisiva y no los creí. Ahora me doy cuenta de lo bien encaminados que andaban.
      Creo que de las películas clásicas no me perdí ninguna y podía ver las dos o tres que pusieran seguidas sin pestañear… JAJAJA (la de guerra tampoco estaban nada mal…:-))
      Un abrazo amigo y gracias por tu comentario,