El traje perfecto para novio

“Era preciso que cayera sobre mí una chispa para hacer brotar el fuego”; Pierre Teilhard De Chardin (1881-1955), filósofo francés.

      No existe. No hay traje perfecto para un novio. El conjunto ideal para el día de la boda de un hombre en concreto se debe personalizar y adaptar a sus circunstancias.

      Después de siete artículos dedicados a esta temática y ocuparme de asesorar a un numero aún mayor de hombres en este aspecto, cada vez me convenzo más que para ser certeros debemos ir caso por caso para acertar. Prácticamente todos los años retomamos este tema de las ceremonias nupciales pues no en vano es la información más demandada en el red.

      De igual forma que no existen dos cuerpos idénticos, tampoco existen dos caracteres iguales. Muchas otras variables entran en liza para la resolución de esta ecuación que nos ocupa hoy: tipo de ceremonia, hora y lugar, estación… y, sobre todo, los condicionantes personales.

      Mi primera recomendación es ser uno mismo.

      La elegancia es una virtud minoritaria. Pocos la cultivan día a día. Siendo así, en una situación tan puntual como casarse -cual operación bikini– algunos hombres se apresuran a definir su vestuario en los establecimientos donde compran la ropa. Craso error, pues se verán influenciados por ellos.

      Otro factor que determina son las urgencias. Mientras que una novia se toma varios meses -cuando no un año entero- para definir su traje (no en vano es la protagonista), el hombre suele dejarlo todo para el final.

      Antes de acudir a ningún sitio, todo novio debería elegir su opción personal por medio de una fotografía localizada en revistas, internet, familiares o amigos y acudir a los establecimientos solo para que le confeccionen su idea y la mejoren. Sin permitir que nadie eclipse su propia identidad.

      El novio tiene que destacar, no respecto de la novia, sino del resto de hombres invitados al enlace. Incluso de los testigos que suelen ir similares, o a juego, pero aunque solo sea por la discreta flor blanca del ojal que lucirá en el ojal el futuro marido debe distinguirse. ¿Cómo sino lo va a reconocer el cura o juez?.

      La mayor complejidad viene si el novio omite el uniforme propio. En el caso del chaqué o traje de gala de su profesión, está normalizado, no hay tema solo variaciones. Otro traje, suele ser también de manual con matices. El problema surge con las opciones transgresoras: esmoquin, pajaritas o plastrones, medias levitas, colores inusuales, etc. Ahí la estamos liando innecesariamente.

      Antes un hombre sabia acudir a cualquier evento, con su etiqueta correspondiente junto a su toque de creatividad. Es decir, se sabia como se debía proceder en cada situación y solo se podía mejorar. Ahora, si andamos perdidos en un momento puntual, es porque no sabemos como vestir a diario.

      Lo ideal sería que fuera una elección progresiva e integrada dentro de una faceta de crecimiento personal, pues la elegancia como todo valor que se precie no se improvisa. Se trabaja jornada a jornada.

      Respecto a la dicotomía sobre si chaqué o traje. Mientras el traje resulta lo apropiado para el perfecto invitado, excluyendo a los padrinos, la tradición marca que el chaqué es la opción premium. Sin embargo tiene el inconveniente que no se podrá utilizar después y que los tiempos dictan la relajación en las normas me parece adecuado la utilización de un traje informal de calidad y sobrio.

      ¿Cruzado o tres piezas?. De manera personal me quedo con el segundo, aun cuando parezcan ambos igual de válidos. El cruzado, además, es menos habitual. La indiscutible ventaja de este traje es que lo vestiremos en nuevos compromisos más cotidianos como una reunión importante o bautizo.

      El chaleco, en el caso de traje informal, apostaría por no cambiarle el tono. Cuando no, no.

      Los bolsillos rectos, o muy ligeramente biselados, solapas en punta y, por supuesto sin dobladillos en el bajo del pantalón, son los matices que me parecen más adecuados para esta oportunidad.

      Además deberíamos evitar toda raya (diplomáticas) y por supuesto los cuadros en los tejidos. Aunque valorar un ligero matiz al estampado tipo fil a fil u otro leve dibujo similar denotarán personalidad.

      En cuanto al color, solo gris o azul son posibles. Otro no cabe; y el blanco, negro, crema o similar ni locos pues son para la novia, un funeral y el trópico respectivamente.

      ¿De tonos claros u oscuros? Medio claro para una fuerte luz natural y oscuro para el atardecer o por la noche son oportunos. Resulta evidente que la luz influye sobre el tejido de manera diferente en el mes de febrero en Galicia que en las islas Baleares durante el verano.

      La corbata y los complementos. Lisa y del mismo color que el conjunto, con un leve matiz en la corbata con estampados muy ligeros. Macclesfield o diminutos motivos. Huir siempre de las “tipo ceremonia” grises y negras. Nada hay tan anodino.

      Zapato negro; no hay otra opción. Lo siento. En cuanto al modelo. Lo suyo es un Oxford de cordones lisos pero si nos hemos colocado en la informalidad de un traje… ¿porque no ajustarnos a una horma de una sola hebilla o ligera costura?

      La camisa, al igual que el zapato solo puede ser negro, blanca. Si algún novio le desea dar mayor personalidad, solo recomendaría ligeras variaciones en azul y con al menos el cuello y los puños blancos.

      Es una oportunidad especial, quizá en ninguna otra ocasión posterior invertiremos tanto dinero para un traje. Aprovecha y date el gusto, apuesta por la calidad. Que no te duela el gastar porque si es así, seguro que te dura hasta la -boda- de tus hijos.

      El común de los mortales solo se interesa por lo que se viste durante unas pocas fechas al año. No es el caso de los lectores asiduos a este blog, por supuesto, pero si para los muchos buscadores de información en Google que a días tiene a bien colocarnos en las posiciones más altas.

      En el día de nuestra boda todos -absolutamente todos -queremos lucir impecables, y es por esto que el gran negocio o reclamo de la tiendas de caballero sea la figura del novio.

      Si hemos sido discretos hasta casi no vérsenos en la foto que reposará sobre la mesita baja del salón durante los años de feliz convivencia matrimonial, acompañando sutilmente a la verdadera protagonista del enlace: la novia, será la mejor señal de acierto. Felicidades a los novios.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

Nota. He elegido una foto clásica para la portada y algunas genéricas en la galería a modo de decoración, ya que cada vez me cuesta más identificarme con conjuntos que no sean asesorados por mi, y éstos no los puedo hacer públicos para preservar la privacidad de mis clientes.

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