El reloj para el bolsillo del hombre más clásico

El atemporal reloj para el caballero elegante

El atemporal reloj para el caballero elegante“Supongo que mi fórmula podría ser: sueña, diversifícate y nunca pierdas los detalles”,
Walt Disney.

¿Cuál sería ese objeto que compraríamos, si no atendiéramos a la relevante cuestión de la importante inversión económica que hay que realizar, además de las prioridades de gasto que todos tenemos en cada momento?

Es muy posible que yo, optara por invertir en una de estas sofisticadas joyas de autentico lujo que protagonizan el artículo de ahora mismo; un atemporal reloj de bolsillo. Seguramente me decantaría por un modelo que fuera muy fino de grosor, liso y carente de grabados, con tapa por descontado, de dimensiones contenidas (45 mm. de esfera es más que suficiente) y por supuesto, muy discreto de oro, para acompañar a los chalecos de los trajes que hemos confesado como más bonitos y que son aquellos que disponen de esta tercera pieza, para entre otras cosas alojar a este especial complemento.

Lo cierto es que se dio la circunstancia que la pasada semana hablando con un conocido de nombre Eloy -con unas inmejorables credenciales y referencias de un amigo común- del que omitiré cualquier dato para mantener su intimidad a buen resguardo, pero que parece reunir todas características que se le atribuye a un caballero que se viste por los pies, me advertía sobre que en el libro que escribí y estamos a punto de reeditar, había omitido este punto con muy buen criterio, ya que apenas lo esbocé cuando me referí al frac.

Dicho sea de paso que entiendo tanto más indicado -el uso del reloj sobre el que hoy escribo- cuanto mayor es el grado de formalidad de nuestro traje. Por este motivo creo que ha llegado el momento de dedicarle el merecido homenaje, sin el cual esta -vuestra- página nunca estaría completa, a una pieza de museo que nunca deja de estar presente y es lucido por los caballeros más clásicos.

Casi todos los principales periódicos, en sus páginas de tendencias, insisten en su “renacimiento” durante esta década, seguramente por el lanzamiento de la marca Tissot de su manual de uso, pero lo cierto es que siempre ha estado presente. Yo mismo recuerdo haber tenido uno durante mi más joven adolescencia, disponía de tapa, era algo tosco, de metal algo labrado, recuerdo perfectamente que de cuerda y de color plata, lo usé una temporada, hasta que obviamente por mí juventud se me rompió o perdí. Y es que este artículo ha estado siempre vigente, aunque en mucha menor medida que el de para poner en la muñeca.

Esta modalidad de reloj data del siglo XVI y es el predominante -o casi único- hasta la primera guerra mundial, momento en el que por las circunstancias castrenses de la batalla, que a todos nos viene inmediatamente a la cabeza, siempre fue más seguro observar la hora en la muñeca con un leve giro de cabeza que recurrir a rebuscar en el bolsillo interior.

Parece ser que los pilotos de los aviones de guerra fueron algunos de los combatientes que más demandaron esta ubicación, ante lo penoso de la operación de buscarlo -dentro de su reducido habitáculo- para encontrarlo en el interior de sus prendas. Curiosamente es en la actualidad, algunos sectores como los moteros, se decantan por esta opción por inversa comodidad, ya que los guantes y la cazadora hacen más cómodo recurrir primero al bolsillo.

Sea como fuere entiendo que, con tapa o sin ella, aunque me quede con la primera, es un punto exquisito poseer una pieza de este tipo, que se acompaña no pocas veces con el de la muñeca. Aunque yo no lo recomendaría, porque creo que los complementos deben de ser usados por contadísimas unidades, sobre todo a la vez, y esta dualidad me parece algo redundante.

Es en cierto modo solo un adorno con un vestigio del pasado, que aporta mucha distinción; Carolina Herrera, Paul Stuart, Brooks Brothers … y como no Ralph Lauren recuren a él, como reclamo de máximo caché. Y lo que me parece más destacable es que si algún caballero como Steve McQueen en la película de The Thomas Crown Affair o nuestro contacto Alexader Kraft, por ejemplo lo utilizan, enseguida se le asociará a este artículo por su fuerte personalidad y marcado estilo.

Este debiera ser usado con una cadena, provisto de una medallita o detalle en su otro extremo, que se hace pasar -y asegura- por el ojal del chaleco y que normalmente se introduce en el bolsillo izquierdo de los diestros y en el derecho de los zurdos, de de ahí que la cadena haga catenaria colgando entre el ojal y el reloj guardado, según me ha instruido el propio Eloy, pero que en la práctica se utilizará siguiendo las manías propias de cada quien, como ocurre con la elección de la muñecas.

También se podría usar colgado del cuello con una especie de collar de hombre que fue muy usado en su pasado más remoto y yo creo haberlo visto en el cine, usar en el bolsillo del pecho de las guerreras militares atado al galón por un cuero. Otra opción para anclar este complemento de adorno más delicado, es a la cintura por un mecanismo similar al de una pinza o en el caso más sport meterlo en el “bolsillito derecho” del pantalón, de ahí su sobre nombre relojero.

Mero y bendito ornamento, porque si ya comenté en su momento -para el de pulsera- que su principal función de marcar la hora, suele ser sustituida por otros aparatos electrónicos como el móvil, el ordenador, y los mil que la muestran para orientarnos la mayor parte de las veces, cuanto más en este caso.

Una maravilla que no me importará lucir en el caso que se tercie el momento adecuado, con el mayor placer y en cuyo caso no volvería a informarme sobre la cuarta dimensión en ningún otro lugar más que en este precioso articulo, porque sería todo un disfrute el elegante acto de tomar el mismo, abrir su tapa cada nueva vez para no solo ver la hora sino volver a tener el gusto de deleitarse con su delicada estética, cerrarlo y devolverlo a su sitio. El gesto lo dice todo.

Muchas gracias y buena suerte,

  • Carlos Sánchez

    Nada más elegante que el reloj de bolsillo. En mi caso cuento con 5. Vale la pena comentar que es importante que este hermoso complemento vaya a juego con las mancuernillas, con el alfiler de cuello, etc.,es decir que sean del mismo tono, normalmente dorado o plateado.
    Jamás he usado reloj de pulsera, no me gustan; y, sí, veo la hora en el teléfono la mayoría de veces. Excepto cuando me acompaña un intemporal reloj de bolsillo.
    Enhorabuena por el artículo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias a ti estimado Carlos por tu comentario. Y esperamos por esas fotos de tu colección de relojes… 😉
      Dice Enrique Córdoba -en una de sus geniales frases- que: ¿Quién fue el genio al que se le ocurrió pasar el reloj de bolsillo a la muñeca?…

      Saludos cordiales,

  • el-kappa-que-te-comera

    Aqui una chica que tambien usa reloj de bolsillo, en mi caso, como las damas de antanio (lo siento, vivo en el extranjero y mi teclado no tiene letra enie), lo llevo en el bolso cuando no dispongo de bolsillos. Tambien cuento con varios de ellos, todos ellos con tapa de bonitos y femeninos grabados.
    Personalmente tampoco me gustan los relojes de pulsera, muy incomodos para mi, como tengo la munieca muy delgada, todos se me quedan grandes, y molestan al doblar la mano, o me dan vueltas, y si los modifico haciendole otro agujero mas, la hebilla ya no queda bien y el palito de esta sobresale, daniando la ropa.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias, querida amiga por tu comentario y un beso allá donde estés.

      Te dejamos unas cuantas ññññññ´s para que tengas… lástima que fuera de España (o países de habla hispana) no se le dé valor a una letra tan preciosa.

      Todo lo mejor, el-kappa-que-te-comera y aquí tienes tu casa.