El protocolo del caballero desde una contrastada perspectiva; profesional y cualificada

Dos han sido los artículos que hemos dedicado explícitamente -hasta el presente instante- a la elegancia del caballero, a través de como mostramos nuestros modales y comportamientos de manera más o menos simpática y/o divertida, o al menos eso he intentado; Uno en nuestros comienzos y otro -apenas- hace un par de semanas. Pues bien, tal ha sido el éxito de sendas publicaciones, lo cual nos ha sorprendido muy agradablemente, que han sido dos de los capítulos más valorados y leídos por todos vosotros. Ratificándonos que la elegancia exterior es lo que se trasluce de nuestro interior; educación, valores, cultura… es decir, lo que como consecuencia resulta de nuestra imagen exterior del vestuario completada por nuestros actos y modales. La elegancia comienza por hacer estar cómodos a todos los que nos rodean en cada momento, según avienen los eruditos en la materia que ya han ido pasado por esta plataforma.

A raíz de estos artículos hemos tomado contacto con una ejemplar dama que es una autentica experta y profesional en la materia, a la que hemos invitado para que dotara de prestigio a este apartado de vuestra página y darle un cariz cualificado y docto. Doña María del Mar Castro Maestre es una de las mayores expertas en la materia que podemos encontrar, nos honra con su amable magisterio en el presente y la que podéis conocer y seguir a través de su fabuloso trabajo en su completa y didáctica página.Sirva como resumen para su presentación que Mar es: autora de seis libros especializados, ponente en congresos específicos, licenciada en CC EE, doctorando en CC CC, así como poseedora de una larga serie de masters en protocolo. Una auténtica eminencia en la materia, cuya delicadeza y refinamiento hemos contrastado en nuestro contacto personal. Sin más os dejamos disfrutar de su magisterio no sin antes invitaros a que nos hagáis llegar todas vuestras impresiones y que por supuesto estáis todos invitados a participar de esta vuestra página.

“EN LA MESA… SE CONOCE AL CABALLLERO

Compromiso en el vestir, estilo de vida refinado, distinguida gestualidad, conducta intachable… El patricio romano, el dandi francés, el gentleman inglés o, un término más cercano y apropiado, el caballero español, se caracteriza por ser un sujeto respetuoso, cabal, bizarro, ecuánime, ilustrado y cortés. Una persona virtuosa, paciente, y buen oyente, protagonista de una elegancia atemporal.

Capacidades y aptitudes notables que describen a nuestro prócer, a las que hay que integrar otros atributos materializados en su saber ser,  estar y hacer con independencia de la época, circunstancia, ambiente o lugar en el que se encuentre.

“En la mesa y en el juego se conoce al caballero…” y a las señoras, me gusta añadir, es una de las sentencias más conocida, aceptada y divulgada, por muchos de los lectores de este magnífico blog.

La buena mesa es, y ha sido desde tiempos inmemoriales, un lugar de encuentro en torno al cual gira el mercado de reuniones sociales, políticas, intelectuales y empresariales. Un escenario en el que, con mayor o menor solemnidad, se celebran banquetes, considerados actos de cortesía; un entorno en el que entidades y ejecutivos sellan acuerdos empresariales; un espacio en el que se concentran negociaciones delicadas y se estudian operaciones estratégicas; un emplazamiento para festejar inolvidables acontecimientos personales o familiares. En definitiva, un enclave privilegiado, sobresaliente e inimitable en el que experiencias y vivencias  se evocan incesantemente en nuestra memoria.

Los placeres de la mesa han provocado, y provocan, debilidades en monarcas, nobles y señores. Enrique III de Francia, a mediados del siglo XIV, dictó las recomendaciones y normas a seguir por los comensales en el primer código del que se tiene constancia.

Unas décadas antes, el Menanger de París había difundido las precisas instrucciones con las que un noble cortesano instruyó a su plebeya esposa con la intención de mantener el decoro en la mesa: “mantener la boca cerrada mientras se mastica y no hablar con la boca llena; limpiarse la boca antes de beber de la copa; no agarrar la ración más grande de la fuente o usar prolijamente la servilleta”.

El Codex Romanoff, tratado de gastronomía y manual de usos y costumbres renacentistas atribuido a Leonardo da Vinci, enumeró hábitos indecorosos de los comensales: “ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas o bajo ella, ni sobre el regazo de cualquier otro convidado; no ha de tomar la comida del plato de su vecino de mesa (ni poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar en su cuenco) a menos que antes haya pedido su consentimiento; no utilizar su cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa; no hacer ruidos de bufidos o dar codazos; no poner los ojos en blanco  o caras horribles; jamás hurgar en la nariz o en la oreja mientras está conversando; no conspirar en la mesa ni proponer acertijos obscenos si está junto a una dama”.

Los distinguidos modales que singularizan al hombre sensible y cortés del siglo XXI se plasman en el conocimiento y puesta en práctica de algunas premisas más que se suman a las citadas: acomodarse en el asiento con la espalda apoyada en el respaldo de la silla, una vez que se hayan sentado las señoras; reconocer el consentimiento tácito por parte del anfitrión, indicando el inicio de la degustación, con la servilleta sobre sus piernas; conversar con los contertulios situados de frente, a izquierda y derecha de cada uno; observar las reglas para consumir correctamente los alimentos; sostener adecuadamente los cubiertos y las copas; acompasar ritmo de la comida y conversación; repetir con  moderación; no apartar el plato tras la ingesta de viandas ni agrupar en el mismo los utensilios sin utilizar; levantarse de la mesa cuando el anfitrión haya autorizado a ello; y, pronunciar expresiones culinarias únicamente en ambientes familiares e informales. Delicadeza, cortesía y discreción presiden el comportamiento en la mesa.

El binomio Qué eres, qué pareces alcanza su máxima expresión cuando imagen, conducta y modales conforman, en armonioso equilibrio, una imagen natural y espontánea del caballero español“.

Mar Castro

Muchas Gracias estimada dama, felicidades por tu disertación y bienvenida a esta vuestra casa.

  • YELENA KONDAUROVA

    Buenas tardes, fantástico. Muchas gracias, David y muchas gracias, señora Mar.

  • Muy bueno el artículo, señora. Como acotación me gustaría señalar que en la imagen insertada de un caballero, se puede apreciar que luce en su ojal una barra que indica que fue condecorado en el grado de “Caballero”.

    Un cordial saludo,

    Federico A. Luque Caamaño
    http://www.aprendeceremonialyprotocolo.wordpress.com
    http://www.facebook.com/AprendeCeremonialyProtocolo
    Twitter: @CeremProtEtiq

    • Amoreno

      Muchas gracias por su visita y en nombre de Mar muchas gracias, le transmitiremos el mensaje. Bienvenido y saludos cordiales, estimado Federico.

  • Impecable. Como siempre.
    JDD Orozco.

  • Mis agradecimientos y respetos a tan ilustrada dama, que invita con su conocimiento a no perder las formas, que en ocasiones descuidamos, por el gesto cotidiano de sentarnos a comer todos los días.
    Un cordial saludo Sra. Castro y Sr. García

    • Amoreno

      Muchas gracias amigo y caballero, Jose A., bienvenido a esta tu casa, la cuál honras con tu presencia. Un cordial saludo,

  • Buenos días

    Siempre es muy reconfortante encontrar a gente que siga pensando en la elegancia de ambos sexos ¡que no decaiga!
    Gracias y Feliz Semana 🙂
    Soledad

    • Amoreno

      Muchas gracias y muy buenos días, estimada Soledad;
      Lo que para mÍ es muy reconfortante es tu seguimiento y amable comentario.
      Muchas gracias a tí y saludos cordiales,
      aMORENO

  • Doy fe, que no es tan solo una buena escritora
    Si no una compañera y profesional muy cualificada.

    Yo si quisiera sumarme a esta cadena de comentarios añadiendo que a veces nos equivocamos y lo dijo en su día el gran Leonardo Da VInci; ” no siempre es bueno lo que es bello… Ejemplo de este error dan los que hablan con elegancia , pero sin doctrina”.

    Para mi, cuando un Caballero o Señora; sabe estar en un lugar
    Determinado, a lo que acompaña sabiendo comportarse, teniendo una educación exquisita y siendo un paladín cortes alcanza como bien dice Mar Castro su máxima – la imagen de un caballero o señora español.

    No olvidemos nunca que en la elegancia reside el buen gusto, al cual acompañan la buena educación y la cortesía.

    • Amoreno

      Gracias por tu, entendemos buen, comentario estimado Rafael y bienvenido a esta tu casa. Saludos cordiales,