El hombre en traje negro

Traje funeral, coctail y servicio

La idoneidad del “informal” traje de color negro para el caballero

     Dejaré constancia en el presente artículo de cuál es nuestra opinión sobre esta elegante versión en el color más oscuro para el traje informal del caballero. Porque es nuestra intención abarcar -tanto como nos sea posible- todas las posibilidades dentro de las múltiples opciones que disponemos para elegir en nuestro vestuario.

     Se me antoja conveniente abordarlo sin más demora por considerarlo un imprescindible, a la par que motivado por las múltiples ocasiones en las que ha sido -amablemente- solicitado por algunos de vosotros, nuestros lectores.

     Comenzamos afirmando que, como el resto de trajes, de usarlo en la situación correcta, con el corte preciso, la personal talla y combinándolo de la manera adecuada es tan sublime como cualquier otra versión de traje, como muestran las fotos que de él presentamos en la galería habitual.

     Es la más sobria de las opciones por la que nos podemos decantar para elegir el color de nuestro traje en su categoría, su adecuado uso es muy concreto y particular siendo especialmente indicado para los funerales, para las fiestas en las que no se requiere la media etiqueta de un traje semi-formal por ser de un carácter más relajado, como por ejemplo un cóctel,  y en contadas ocasiones más preferiblemente nocturnas para lo cual la elección de este color sabemos que es lo propio.

     Lo que sí es más que conveniente es tener al menos uno de este refinado color para las circunstancias en las que sea imperativo su uso, ya que en cualquier momento nos puede surgir, y si no, siempre se le puede encontrar ocasiones.

     Por sus características nos estamos refiriendo al sobrio traje negro liso íntegramente, sin dibujos; cuadros (window pane), líneas (raya diplomática) o cualquier otro motivo en cuyo caso correspondería a otro tipología, sino que nos ceñimos al del carácter de la mayor solemnidad para un traje informal y de ahí que cualquier variación lo transforme en otra variedad de la que no haremos mención en este momento.

     El combinarlo es muy sencillo y trivial para la práctica totalidad de las circunstancias en las veces que lo vamos a usar; la camisa blanca y el zapato negro son de obligado cumplimiento. Es decir que si bien pueden ser utilizados para el triángulo de complementos; corbata pañuelo y calcetines distintas tonalidades, habría que buscar entre las más sobrias de nuestro vestuario para la prenda del torso y el calzado, siendo totalmente desaconsejable e inadmisible cualquier otra tonalidad.

     En cuanto a los complementos, nuestra opción favorita va a ser la combinación con un gris intermedio en la corbata y el blanco nuclear en el pañuelo, más se puede prestar a casi cualquier otro sólido y no pocos colores. No obstante la corbata negra, será siempre la imperativa en el caso de sustituir al esmoquin para una fiesta nocturna, en un entierro o en las circunstancias para las que sea imperativo vestirlo durante el trabajo; por ejemplo en el de chófer, servicio doméstico, restauración, etc.

     El traje informal negro no se puede confundir de ninguna manera con el esmoquin, aunque en el grado de formalidad esté correlativo, ya que son trajes totalmente distintos con sus principales diferencias; el primero se usa con corbata y el segundo con pajarita, la camisa que se usa en ambos casos no tienen de parecido más que el inmaculado color, la chaqueta es de un corte muy diferente, el segundo dispone de forro de seda de las solapas, el primero presenta aberturas traseras en el faldón no así el tux, el pantalón del segundo tiene su característica banda sobre la costura de seda… Singulares.

     Culturalmente se ha aconsejado como una de las iniciales adquisiciones para el color de los trajes, pero yo no me decantaría por este y si por el gris marengo, o más oscuro pero sin llegar al bruno, como primera o segunda opción ya que nos puede sacar del apuro con cierta dignidad y el protagonista de hoy, no puede ser usado en continuadas y numerosas ocasiones sin causar el temido efecto “tenebroso”.

     Además ha sido de tan común utilización hasta hace pocas décadas y ahora vuelve con fuerza renovada, que todo el mundo ha tenido uno de este color y como le pasa a los calcetines negros, son muy elegantes cuando hay que usarlos pero en el resto de las coyunturas no dicen absolutamente nada. Es más, restan.

     Para rematar resumiremos dos claves a tener en cuenta, debido a que sus características físicas traen consigo una serie de nocivos efectos secundarios;

  • Son menos fotogénicos que los más claros, ya que el color oscuro refleja menos la luz por lo que de requerir mejores instantáneas habría que redoblar la iluminación, máxime si es por la noche o en interiores.
  • Dan más calor ya que absorben los rayos del sol en una desmesurada cantidad por lo que siendo necesario usar en cualquier fecha del año conviene que se adquieran en tejido de entretiempo, pura lana (virgen) fría a ser posible.

     Como últimos apuntes a modo de recomendación; Nunca usarlo en una boda, por favor, no parece de recibo presentarse a semejante cita -de celebración y alegría- con el atuendo propio de las exequias, réquiems o velatorios. Para la oficina en el día a día, tampoco nos dará una buena imagen profesional.

     Seguramente se nos han quedado muchas cosas en el tintero, hayamos apuntado algunas que no compartes o simplemente deseas puntualizar algún detalle y te gustaría dejarnos tu valor añadido para mejorar constantemente entre todos… pues adelante, este es el momento y para nosotros tu contribución sería el mejor regalo, ya que es de lo que más aprendo.

     Muchas gracias por adelantado y buena suerte,

David García Bragado

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