El hombre del traje gris

El hombre del traje gris. Color indispensable y prioritario.

“Cuando todo parece gris, no olvides que éste también es un color”. Dicho popular.

     El color gris es al traje lo que el modelo Oxford al calzado: Indispensable y preferente. Recordaremos la máxima; “Si solo pudiéramos tener uno… que sea éste”. De igual manera es tan versátil como bello y se puede utilizar muy habitualmente. Aunque si abusamos nos puede llegar a mostrar algo anodinos.

     Lo que es seguro con este atuendo es una cosa; Ningún armario estará completo si no alberga al menos uno de este color. Además, entiendo que es el más adecuado para comenzarlo ya que prácticamente lo globaliza.

     Es todo ventajas: se combina muy fácilmente, un tono cercano al afamado charcoal -nuestro carbón antracita- puede ser idóneo para casi cualquier ocasión y éste junto con el tono azulado, aquel que no se sabe a ciencia cierta si es más bien azul grisáceo, son los más elegantes.

     Pocos atuendos serán más sencillos y agradecidos de acompañar que éste junto al zapato negro de cordón, la camisa con el pañuelo blancos y una corbata lisa con estilo. Cualquiera podría mostrarse como el caballero más elegante del mundo.

     Su éxito radica, precisamente, en que cualquier tono será acertado, siempre que carezca de brillos. La inmensa gama disponible de ellos hace que existan numerosas variedades que van desde el marengo al perla. Lo idóneo quizá sea limitarse al que está justo en el medio, donde nace la virtud, pero seguro que terminamos adquiriendo más de uno.

Normas
Sus reglas fundamentales para combinar son tan livianas como fáciles de seguir;

  • Camisas; todas las que sean mucho más claras que su tono. Blancas por supuesto, pero también, azules, rosas, grises, verdes… cualquiera incluso de rayas y cuadros. Lo aguanta todo.
  • Corbata; Igualmente, rara será la que no combine. Mis favoritas cualquier color granadine; verde, rojo, azul marino y gris.
  • Pañuelo; ponérselo. Lo de menos es cual y como.
  • Zapato; Siempre negro a no ser que, el tejido, tenga la claridad suficiente como para soportar un calzado marrón muy oscuro.

     Se le puede conferir un fenomenal carácter sobrio con los tonos similares al traje o alegrarlo con vivos acianos, marrones y amarillos, donde cobra vida. Todo depende de nuestro estado de ánimo… o el que queramos imprimirnos.

Consejo
Como siempre utilizar los claros durante el día y los oscuros a partir de las 6 ó 7 de la tarde o sin luz natural para seguir el protocolo. Pero además, al hacerlo combinaremos con una camisa de color (nítido), cuadros o rayas durante el día y blanca nuclear por la noche. Así conseguiremos iluminarlo aprovechando los rayos de sol y no mitigarlo en su ausencia.

     Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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