El “dress code” en nuestros días

“Aquellos que tienen algún código y se rigen por él, se les respeta y se les estima”; Andrzej Sapkowski, escritor polaco.

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      Nos guste o no, la realidad es que la forma en la que nos vestimos evoluciona. A lo largo de la historia, la imagen del hombre se ha ido adaptado a las circunstancias de la sociedad en cada momento.

      A día de hoy; el frac está tan extinguido como el tigre de Java o el rinoceronte negro. El uso del chaqué apenas subsiste -cuál lince ibérico- gracias a su utilización en las bodas por los novios y testigos con mayor conocimiento, aunque en ocasiones sea un sucedáneo; y el traje de oficina se considera demasiado formal para la mayoría de la población en el día a día.

      Cierto o no, eso dependerá del entorno de cada uno, una cuestión parece segura: malo será si acabamos yendo a la boda de nuestro mejor amigo con el mismo atuendo con el acudimos a cenar con nuestra pareja un par de días antes o si asistimos a nuestra oficina calzados de igual manera que horas más tarde disputaremos nuestro partido de tenis.

      Resulta decisivo saber discernir como vestir acorde a cada situación que acudimos según nuestra posición dentro de la misma y el evento en cuestión. En su acierto residirá gran parte de nuestra elegancia y educación.

      Sabemos que no le debemos robar protagonismo al novio vistiendo un morning coat si éste lo va ha hacer con un traje informal. Como tampoco deberemos olvidarnos de la corbata cuando acudimos al acto de aniversario de nuestra empresa, por mucho que a nuestro jefe (que le gusta acompañar su traje con mocasines) no luzca ningún complemento al cuello porque le resulte molesto.

      Como todo en la vida: el equilibrio y la mano izquierda son recomendables; pero sin perder nuestra propia identidad.

      Una cosa es que no vistamos un esmoquin en los cócteles porque no dispongamos de este semi-formal traje; y otro muy distinto que acudamos con un suéter al cuello o aún peor con una pajarita de colorines, una chaqueta sport y ya creamos que vestimos un Tux. Para tal carencia: el traje gris marengo que todos disponemos (aunque lo propio sea el negro) con una camisa blanca y una corbata tan negra como el calzado de cordones que calzamos y nos mostraremos tan dignos como el que más… y con conocimiento de causa.

      No creo que haya que sucumbir, sino contribuir con nuestro granito de arena para que estas especies en peligro de extinción de nuestro vestuario –los trajes– no desaparezcan. Cada uno dentro de sus posibilidades, pero con toda la convicción, para la preservación del código de vestuario masculino.

      Lo que decía Coco Chanel de “viste vulgar y solo verán el vestido; viste impecable y recordarán a la mujer”; también se aplica al hombre aunque no tengamos la lección tan bien aprendida como ellas. Se puede vestir elegante relajando nuestro atuendo pero sin olvidar que vestir de manera correcta es, además, cultura y personalidad.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • DJR

    Estimado David, de nuevo ¡que gran problema!, no se me olvidará cuando hace algunos años mi mujer se empeñó en que fuera con esmoquin a una boda de un conocido, yo le comenté que no creo que fuera el lugar para acudir de una manera tan formal, ella me dijo que le daba lo mismo y que como la que iba conmigo ere ella tocaba esmoquin . ¡No olvidaré la noche! Cada vez que me levantaba para ir al baño alguno de alguna mesa me gritaba ¡¡ camarero, camero!! Mi mujer no podía parar de reír pero yo no sabía que hacer más que salir de allí en cuanto pude.

    • vestirseporlospies

      Querido Juan buenas tardes, y muchas gracias por tu comentario JAJAJAJAJAJAJAJA

      Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra…. ¿quien no ha cometido alguna falta del estilo por dejarse llevar? Decía un amigo mío que si tu mujer te dice que te tires por una ventana; reza porque sea un primero JAJAJAJA

      Viviendo y aprendiendo….

      Recibe nuestro más cordial saludo.

      • Santiago

        En los tiempos de la ortodoxia en el vestir se tenía el detalle de indicar en las tarjetas de invitación la etiqueta requerida.Ahora es imposible…En la última boda a la que asistí,ataviado con mi traje azul oscuro de lana fría y mi camisa de doble puño con gemelo de botón portugués,y con un calor insoportable,tuve que aguantar las bromas de un zoquete que se jactaba de que no le “habían llevado a escuchar el sermón” de ponerse corbata,embutido en un pantalón morado y una camisa marrón de fantasía demasiado estrecha,que se le abría en los botones.Y unos viejos mocasines de ante sin calcetines que se encogían de vergüenza ante mis impecables Oxford negros como haría un caracol ante la sal.Fue bochornoso.Pero habría preferido morir de un golpe de calor que aflojarme el nudo de la corbata…Las miradas asesinas que la esposa del susodicho impresentable le dedicaba de vez en cuando fueron suficiente venganza.
        Saludos.

        • vestirseporlospies

          JAJAJAJAJAJA… miles de gracias por tu comentario estimado Santiago y feliz día.
          Hay que gente para todo… y me alegra comprobar que tu elegante proceder sirve de silenciosa reprimenda para quien no tiene educación y no sabe comportarse.
          Respecto a lo de indicar el tipo de etiqueta en el margen inferior de las invitaciones… más de un inglés se sentiría ofendido como si le indicaran con que mano se saluda o como se come de manera correcta. Se suponen más que preparados en estas lides e incluso dudarían de asistir a ese evento de dudoso gusto; aquí lo indicamos y no las sabemos interpretar. Así nos va.
          Un fuerte abrazo, saludos cordiales, y como siempre muchas gracias por tu comentario: natural y enriquecedor.

  • Anonimo

    “Se puede vestir elegante relajando nuestro atuendo pero sin olvidar que vestir de manera correcta es, además, cultura y personalidad.” Perfecta la frase que resume todo el artículo y no podría estar más de acuerdo. Espero que la tendencia al “vale todo” no venza aunque después de los artículos dedicados a los políticos que nos representan por su falta de saber estar con su vestimenta de trabajo nos sacuda todos los días en todas las cadenas y al paso que vamos seguiremos viendo. País. Yo por mi parte sigo enseñándoles a mis hijos que no se puede ir de igual manera a todos los sitios, aporto mi granito de arena. Un saludo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Antonio por tu comentario y bien venido de nuevo tras el verano. Ya te echaba yo de menos.
      Los políticos no están a la altura de sus funciones como para estarlo de su imagen… igual por eso mismo JAJAJAJA
      Feliz día y saludos cordiales, un abrazo enorme amigo

  • Jose Luis Fernández

    Enhorabuena a todo el equipo por la nueva configuración del la página.
    Debemos aportar, muchas veces en silencio, nuestro grano de arena. Algo quedará… Pero no olvidemos que de no ser nuestro comportamiento acorde con nuestro aspecto exterior.. poco servirá el ejemplo. Creo que la elegancia debe inspirar a las personas que hay alrededor, no solo la vestimenta, es lo que sale de dentro, las formas.. Imagínense el ejemplo de Bárcenas, Urdangarín, Rato…etc… y ahora de Puigdemont.. La gente normal no va a inspirarse en estos personajes.. aunque ultimamente veo a muchos chicos con coleta, sin afeitar y con el fuelle en los bajos de los pantalones… es mucho más fácil …jajaja

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias querido José Luís por tus amables valoraciones… se las haré llegar a Sergio Pernas… padre de la criatura 🙂

      En cuanto a su comentario, siempre estaremos en sintonia… La elegancia, ya se sabe, es algo interior JAJAJAJA

      Un saludo cordial para ti,