El debido mimo para el cuidado –impecable- del calzado

Lo máximo en conservación y limpieza by Epthée

En esta nueva, y agradable, ocasión el tema a tratar surge de una amable solicitud vuestra, nuestros fieles y estimados seguidores, pero además y seguramente sea un acto de justicia como tributo al que para nosotros es considerado como el pilar del vestidor del caballero, que como bien sabéis son las joyas que nos vestimos en los pies; los zapatos.

Un buen par de zapatos nos pueden durar una eternidad, y además mantener en una excepcional y agradecida presencia durante todo este periodo en el caso que les prestemos una mínima atención en sus cuidados de mantenimiento y limpieza.

Cuando el deterioro en los mismos sea acusado, no dejando nunca que sea excesivo, se impone la visita a nuestro zapatero de confianza para una perfecta puesta a punto. Pero hasta llegar a ese punto podemos hacer mucho por su cuidado.

Nosotros aconsejamos, especialmente, seguir las siguientes pautas;

  1. Evitar ponérse el mismo par dos días seguidos. Como a los trajes o las corbatas les viene bien al menos 24 h. de descanso entre usos para que recuperen su forma original, colocándolos en la forma indicada. Debidamente guardados y ordenados, siempre en su caja en el caso de no tener un calzador-expositor adecuado. Además es un claro síntoma de elegancia y estilo el variar todos los días nuestra imagen.
  2. Siempre desabrocharlos al sacárselos en el caso que estos sean de cordones o hebillas. Así como retirar los cordones para la limpieza y mantenimiento de los mismos para llegar perfectamente a todos los rincones del mismo.
  3. Diariamente, y nada más calzárnoslos, es conveniente el repaso con una esponja abrillantadora o cepillo para sacarle al máximo su brillo natural para el lustrado del zapato de piel pulida. Para los de piel vuelta valdrá un ligero cepillado con un cepillo indicado, para esta piel normalmente de cerdas algo rígidas.
  4. Cuando la suciedad de los mismos sea acusada, después de un uso duro y prolongado o para una revisión digamos semanal o quincenal, es aconsejable una limpieza más detallada. Lo mejor es;
    1. Primeramente sacarle la suciedad gruesa con un potente cepillado para pasarle posteriormente un trapo humedecido en agua (en el caso más exagerado y en caso de ser necesario se impone un cepillado con agua abundante).
    2. Posteriormente secado con un trapo y limpiar con una leche especial para hidratar en profundidad el cuero del zapato y prepararlo para el posterior betún que se dará en pequeñas capas en forma circular con un trapo o cepillo muy fino, para que el zapato sea capaz de absorberlo correctamente.
    3. Y finalmente un pulido y abrillantado, con el indicado cepillo de cerdas suaves, gamuza o el viejo truco de envolver un cepillo en un trapo o calcetín viejo; lo que nos dará un espléndido acabado brillante y le sacará su mejor cara al cuero de nuestro zapato.
    4. Usar productos de limpieza naturales, ayudarse siempre del calzador -de modelo de mango largo- para ponérselos, cuidar la suela tanto como el resto del zapato y utilizar utensilios especializados, además de tener un práctico estuche o maletín de utensilios, y productos de limpieza apropiados; son otras de las medidas que deberíamos tener muy en cuenta para un eficiente laboreo.

Esta tarea que puede resultar tediosa o aburrida para algunos, hemos sabido a través de nuestro admirado y entrevistado Herr Bernhard Roetzel que se puede convertir en una tarea de lo más “chic o cool”. Permítasenos unas frívolas palabras, que seguro nos serán fácilmente perdonadas por lo singular de lo que a continuación comentamos, … Y es que hay un elitista club parisino que comparte esta labor -al menos una vez al año- en un selecto entorno, con privilegiados y escogidos integrantes, que disfrutando de un buen champan -seguro un excelente Brut Nature- en animado y, suponemos también, elevado nivel de conversación. No es el único caso conocido, ya que la alemana firma Eduard Meier, por lo visto, también organiza eventos de estas características. Así que esta operación de higiene del zapato, puede hasta ser una válvula de escape para estresados altos ejecutivos, además de una necesaria labor cotidiana.

Un elemento importante para el cuidado y la conservación del zapato es la utilización de las hormas de los zapatos, las cuales sirven para mantener la forma de los mismos cuando no se usan y se compran en establecimientos como Bexley y que te invitamos a ver como los fabrican Saint Crispin´s en este enlace.

Su principal función es conservar la forma original del zapato cuando no se usa, ya que evita que se deformen o aparezcan arrugas.

Otras indirectas son;

– Sirven para limpiarlos con más facilidad.

– La madera de la misma absorbe el sudor y la humedad adquiridos tras nuestro uso.

Solo los mejores zapatos realizados absoluta y completamente a mano, de manera artesanal y a medida del cliente podrían incorporar unas replicas exactas de nuestros pies; las que fueron utilizadas para su confección. Los zapatos comerciales de más alta gama vienen provistos de unos modelos estándares al número del calzado, cuyos modelos os los que presentamos en la galería fotográfica. Conviene evitar las realizadas con algún material sintético por todo lo expuesto con anterioridad. Otros útiles que deben acompañar a un buen par de zapatos son una buena caja de cartón, que incluyan sendas bolsas de algodón para guardarlos por un espacio prolongado de tiempo o para su transporte. En otras contadas ocasiones también pueden venir con las cremas de mantenimiento o algún kit de limpieza aconsejada o de la propia firma.

Y es que para nosotros todo cuidado para estas joyas sería poco… y como hemos bromeado en, ya, algunas ocasiones… incluso guardarlos en el “joyero”, nos parecería lo apropiado.

A ti; ¿te parece exagerado?, ¿usas otros métodos?… Seguro que nos puedes ampliar y completar el artículo… Muchas gracias por adelantado por ello.

Notas;

Días más tarde del cierre del presente artículo, me he encontrado con este delicioso video con el que os podéis deleitar acerca de esta labor producido por Crockett and Jones. Que lo disfrutéis.

Web de la casa Ephtee (foto de portada).

  • Gonzalo Olguín Estrada

    En lo personal, después del proceso de cepillar el calzado, lavarlo con jabón de calabaza, poner el betún y la grasa, procedo a poner unas gotas de agua en la puntera, y así, “pulir” con un trapo enrollado en los dedos índice y cordial, en pequeños círculos durante unos 5 minutos, logrando un gran brillo, para culminar con un lienzo de franela deslizando y frotando sobre los mismos, hasta lograr el toque final, a mi me ha dado resultado, además de ser relajante el ver cómo embellece nuestro calzado en cita.

    También es recomendable llevar nuestro nuevo par de zapatos al taller de un buen zapatero para que le coloque en la punta de la suela (claro, la misma debe ser de cuero) un protector metálico, con esto evitaremos que la referida suela se desgaste en la punta, y así dicho desgaste sea uniforme, y, por supuesto, cambiar la tapa del calzado de manera regular, y así, evitaremos que el mismo se deforme, lo anterior hará que nuestro par de zapatos siempre luzca impecable.

    Obviamente, si la suela del calzado es de caucho, nada hay que hacer, el buen zapato debe ser con suela de cuero.

    Saludos

    • Amoreno

      Muchas gracias D. Gonzalo, acogemos de muy buen agrado tus sabios consejos y los incorporaremos a futuras ocasiones. Respecto a la suela de cuero, es una cuestión personal; no puede ser de otra manera. El zapato del caballero -en mi opinión y coincido totalmente contigo- con suela de cuero aporta una belleza de la que no se debe prescindir. Muchas gracias Sr. Olguín por compartir su tiempo y sabiduría con nosotros, saludos cordiales.