El dandismo hoy, por Lucio Rivas

“Hay que ser sublime sin interrupción. El dandi debe vivir y morir ante el espejo”; Charles Baudelaire (1821-1867), poeta francés.

      Hall del hotel Ritz siete de la tarde el último miércoles de junio. Los acordes del piano, interpretado en vivo, resuenan fundiéndose con el mesurado bullicio de fondo que le hace coro cuando entro en el Lobby Bar.

      Fuera quedan el congestionado tráfico en torno a la Fuente de Neptuno, el asfixiante calor que irradia el asfalto y las urgencias de una jornada laboral que toca a su fin en la capital de España.

      Es una transición similar a la que Lewis Carroll describe para Alicia cuando se introdujo en el interior del tronco entrando en el País de las Maravillas.

      El ambiente interior representa la antípoda del exterior. Lúdico. Refinado. Pausado. El decorado majestuoso.

      Me ha citado un colega. Cuando me ve se incorpora y hace una leve indicación. Viste chaqueta cruzada color salmón de cuadros Príncipe de Gales, pantalón oscuro, corbata de vistosas flores sobre una camisa blanca y un vaporoso pañuelo en el bolsillo. Su sombrero Panamá descansa sobre la mesa, y cada ademán suyo está en consonancia con el entorno.

      El tiempo transcurrió como por ensalmo. La conversación versó sobre diversos temas: sociedad, historia, religión, valores… Lo divino y lo más humano con retazos de nuestras vidas personales. Percibo en él unos valores tradicionales de cuna; que cultivados con esmero en la juventud están dando jugosos frutos en la madurez. Una hora larga en la compañía del último dandi español.

      En la despedida le atraco emplazándole a que escriba, de nuevo, para VP. Acepta. Señores, y señoras: con todos ustedes Lucio Rivas.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

El movimiento dandi fue una corriente que se consolida en el siglo XIX, basada en el refinamiento extremo, que por ello incurría en cierto amaneramiento y afectaba principalmente al lenguaje y la vestimenta.

Posteriormente, en el siglo XX, el dandi evolucionó hacia postulados basados de forma más exclusiva en la elegancia, quedando otras manifestaciones propias de los dandis en un segundo plano.

En este sentido el dandismo se vuelve un concepto más exclusivamente estético, perdiendo el carácter de movimiento basado en unos postulados de connotaciones rebeldes, dejando atrás el célebre axioma de Georges Brummell consistente en que la elegancia no es un atuendo, sino una filosofía.

Por ello el dandismo no es estrictamente una forma de elegancia, sino más bien una forma de vida, de comportamientos, de modos y actitudes, superando el puro y simple protocolo social o la forma de vestir.

Pero, hemos de formularnos la obligatoria pregunta consistente en, ¿qué queda hoy de los dandis?. ¿Qué queda de los postulados del dandismo?.

Hoy día donde impera la poca educación, la falta de respeto, la carencia de valores, debo reconocer que muy poco, o nada, queda del dandismo original.

Si en el siglo XX los dandis quedaron relegados a un plano meramente estético, cosa que en gran parte sucedió porque muchos de ellos buscaban dotarse de un estilo que resultara cautivador y de una apariencia distinguida, pero sin intención de cumplir con las estrictas normas de comportamiento social, en el siglo XXI, los dandis evolucionan y se caracterizan por aparecer como unos simples nostálgicos de tiempos pretéritos, que si bien no cabe duda que fueron mejores, no por ello deben, al menos en la estética, imitarse.

Los dandis actuales son gente joven que intenta revivir, basándose en estéticas, atuendos e indumentarias caducas, momentos que basados en principios vigentes en la época de la elegancia más rancia, no tienen cabida hoy día. Y lo digo no sin cierta dosis de amargura y frustración, porque quienes me conocen saben que no concibo la elegancia sin la educación, ya que esta es parte de aquélla.

Es cierto, que en el movimiento del dandismo actual caben prácticamente todas las tendencias, pero si existe un denominador común ese es la nostalgia, en el más amplio concepto del término. Los dandis actuales se visten con atuendos propios de épocas pasadas, parecen salidos de películas o fotografías en blanco y negro, se reúnen en círculos privados y mantienen sus reuniones como clubes minoritarios. Personas como Nathaniel Adams, Fyodor Pavlov, Mocchia Di Coggiola, Mr. Burton o Dandy Wellington, son los herederos actuales del movimiento dandi, o al menos se atribuyen tal condición, aunque viendo la estética contemporánea de muchos de ellos es evidente que el factor de la masculinidad, como base del dandismo en sus orígenes, aparece ahora ciertamente debilitado. Pero, sea como fuere, el movimiento dandi, como paradigma del conocimiento y dominio más absoluto del protocolo y la urbanidad parece que pudiera carecer de sentido en una sociedad que, como la actual, vive de espaldas a las normas sociales. Pero creo que es precisamente por esa razón por lo que hemos de intentar reivindicar hoy, más que nunca, aquellos principios que en un momento de nuestra sociedad tuvieron plena vigencia, y si sus máximos exponentes eran personas que resultaban admiradas e imitadas, hoy en día lamentablemente son objeto de mofa y escarnio.

Lucio Rivas Clemot

 

 

 

 

 

 

 

 

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