El conocimiento como base del estilo

conocimiento-base-estilo-elegancia-hombre-000“Sólo hay un bien, el conocimiento; sólo hay un mal, la ignorancia”; Sócrates.

      Acertamos por conocimiento. Cuando fallamos estamos evidenciando ignorancia, falta de interés o soberbia en el peor de los casos. De todas formas solo aprendemos cuando sentimos la necesidad, o nos vemos motivados por mejorar alguna faceta de nuestra personalidad.

      Esta semana me preguntaba Iñaki Laguardia para su artículo en GQ.com que porque los españoles vestíamos tan mal. No nos explayáremos -ahora- sobre este tema y diremos como acostumbraron los geniales Tip y Coll: “mañana hablaremos del gobierno”. Pero sirva como ejemplo del desconocimiento general imperante, el traspiés cometido por Alejandro Amenábar cuando usó el alfiler –pin collar– para mantener a raya los picos del cuello de su camisa por encima del nudo de su corbata. Error de dimensiones tan épicas como su obra.

      Coincide que dos de mis últimas lecturas: Hombres buenos -fascinante novela- de Arturo Pérez-Reverte y Todo lo que era sólido -diestro ensayo- de Antonio Muñoz Molina describen el paisaje de nuestra cultura durante finales del siglo XVIII y en la época actual, respectivamente. Durante ambos momentos existe similar trasfondo sociocultural en los cuales nuestro país mostró una atención minoritaria y despectiva por la cultura, el avance o las ciencias. Cuando no se castigaba o prohibía, la asfixiamos con una burbuja -solo- de bienes inmuebles.

      Un buen método para progresar se basa en realizar lo que sabemos hacer de la mejor manera posible, para a partir de ese momento innovar sin descanso mejorando cada proceso.

      En el diseño de nuestras prendas, deberíamos comenzar por su corte. La calidad del patrón, sumado a la calidad del tejido, es primordial. Un fallo en esta decisión inicial no lo arreglará ninguna otra característica posterior, por lo que es donde más conviene esmerarse.

      El diseño dará posibilidad a diferentes botonaduras. Chaquetas con cierre recto de dos o tres botones es lo normal. Sin embargo existen otras tan originales como una 1×1 cruzada sobre las cuales ahondar.

      Si la coquetería del hombre está en sus complementos, es ahí donde no debemos tener miedo a arriesgar con variados estampados. Para investigar posibilidades, este es el campo indicado, puesto que aun fallando su dimensión será proporcional a sus reducidas proporciones.

      A la hora de combinar nuestras prendas, hemos visto que un traje de dos piezas con un jersey de cuello vuelto es adecuado, pero ¿por que no combinarlo con algún traje (relajado de pana o terciopelo) con chaleco? o ¿uno de cuello redondo con un traje sport?.

      Los detalles siguen marcando la diferencia, y que la vistosidad de un calcetín o un tirante asomen puntualmente con estilo dejan una imagen difícil de olvidar. Lo bueno si breve dos veces bueno, así que estos flashes resultan memorables.

      Todos coincidiremos que es harto complicado destacar solo por el vestuario. Cualquier persona, máxime un hombre (lo digo por el mundo de los modelos -ellos y ellas- no por machismo), tiene que aportar mucho mayor bagaje que su ropa para destacar. Sin embargo, una vez que lo se consigue en cualquier actividad si lo exterioriza con su indumentaria -desde el conocimiento- resultará completo.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    Yo creo que lo primero es conocerte a ti mismo y a partir de ahí buscar tu estilo acorde con tu trabajo. Distinto es cuando vamos a alguna ceremonia. El día a día depende muy mucho a lo que te dedicas ya que un comercial sin arreglar es como un administrativo con traje en un taller mecánico. Cuanto más sepamos a la hora de combinar dentro de unos parámetros aceptables mejor nos va sentar lo que nos pongamos sin tener que ir a los extremos.

    • vestirseporlospies

      Muy buenos días, estimado y gracias por tu comentario.
      La primera frase pide mármol… y a propósito de ella, estoy leyendo ahora el último libro de B. Boyer que acabo de recibir y llego a la frase… “la moda debería ser un equilibrio entro las reglas tradicionales, la innovación y el gusto personal”… ahí queda eso.
      Un abrazo amigo,

  • Carlos Sánchez

    Nada más cierto. Excelente reflexión. En mi caso, me arriesgo (y, claro…, me equivoco.
    Un par de fotos del día de hoy, desde la UNAM, máxima casa de estudios de México.
    Saludos.

    • vestirseporlospies

      Pues muchas gracias por tu amabilidad estimado Carlos de remitirnos tus elegantes fotos y comentario.
      Un saludo muy cordial desde esta tu casa,