El caballero más elegante del mundo

El hombre más elegante de todos los tiempos

¿Quién es el caballero más elegante de todos los tiempos? ¿Por qué lo es? ¿Quién lo defiende? Pero lo que es aún más interesante; ¿cómo conseguir serlo?

Hace muchos años leí la saga de libros de Og Mandino de “los MÁS del mundo”; el vendedor, el milagro, el secreto, el éxito… y realmente me quedé muy satisfecho al conocer cual podría ser la guía práctica de, cómo lograr el objetivo de ser “el mejor” en cualquier disciplina en la que uno se proponga.

Recomendado su lectura os invito a realizar la práctica para adaptar y versionar este clásico en el campo de la elegancia masculina para ver cómo también lo podemos lograr, ¿nos ayudas a valorarlo?

El primer paso es la motivación; fijar el objetivo porque es nuestro deseo y nos proponemos fielmente no abandonarlo hasta su consecución, sin “peros”, ni disculpas.

En el 95 % de las ocasiones se logra este objetivo con solo seguirlo, activamente, y no abandonarlo antes de su logro. Entonces repetiremos; “El fracaso no me sobrecogerá -nunca- si mi determinación para alcanzar el éxito es lo suficientemente poderosa”.

Posiblemente el hombre más elegante en el mundo de todos los tiempos.

Solo falla él que lo intenta. Obvio. Aquel que no se arriesga no yerra, pero nunca logrará algo que realmente merezca la pena. Si total son solo cuatro días y mañana ya nadie se va a acordar de nada. Inténtalo.

Esto vale sobre todo con los primeros pasos, que son a la postre los más complejos y los que nos permitirán el acceso al logro final; por ejemplo el uso de un pañuelo para el bolsillo, de un sombrero, de una pajarita, de un color atrevido para el pantalón de sport, etcétera. Aquella prenda que nos apetece lucir porque va con nosotros pero nunca nos atrevemos por: ¿modestia? ¿timidez? ¿miedo?…

Podemos sobreponernos si repetimos; “Nunca te avergüences de emprender algo aunque luego fracases, porque aquel que no ha fracasado nunca es que tampoco nunca ha intentado nada”.

Éstas son las 10 premisas para conseguir ser “EL CABALLERO MÁS ELEGANTE DE TODOS LOS TIEMPOS”:

  1. Hoy es el primer día del resto de nuestra vida, no mañana. Ahora mismo voy a comenzar a crearlo, con un motivo concreto, tomándole gusto, haciéndolo propio, incorporándolo a la rutina diaria… Pero lo haré hoy y ahora. Por ejemplo; voy a colocarme esmeradamente el nudo de mi corbata, no de cualquier manera y como salga a la primera. Sino con sumo gusto, con estilo, con el mayor tacto, dedicación y gracia posible. Cuidaré hasta el mínimo detalle de mi imagen tanto cuando la adquiera, como cuando la vista.
  2. La admiración que profeso por una imagen elegante es la mayor motivación. Si ponemos nuestra principal atención solo en la imagen idealizada de lo que se desea, no le quedará espacio a lo que frena para impedírnoslo. Vamos a trabajar constantemente como queremos presentarnos hasta que nuestro deseo sea una realidad. Es decir, reflexionaremos sobre nuestra imagen -sin darle muchas vueltas- de una sola y natural vez, pero ponderando, corrigiendo y mejorando. Solo meditarla antes de vestirnos y progresando, siempre, día a día.
  3. Persistiré hasta alcanzar el éxito. Es claro que se logra más con “muchos pocos” esfuerzos que con uno solo y grande, ya que normalmente al ser tan súbito y violento nos dejará sin resuello y seguramente una violencia excesiva nos mermará en exceso. Si pretendemos lucir de la noche a la mañana con traje tres piezas, pajarita, con toda serie de complementos… seguramente nos liaremos y agobiaremos. Mejor poco a poco con detalles, paso a paso, primero una chaqueta, luego sumamos la corbata, vamos cambiando por un traje…  Si metemos la pata o en algún momento patinamos, no pasa nada: aprendemos, esto es lo que más nos ilustra. Lo importante es poner todo el celo y la alegría posible, el resto es “labor”.
  4. Soy el mayor milagro de la naturaleza. Esta es la regla más motivadora y en nuestro caso la podemos releer que la elegancia se posee dentro y se refleja hacia el exterior. Hay que buscar la elegancia de nuestro ser, dentro, y luego ya  estaremos preparados para reflejarla. Cuidemos nuestros modales y seamos fieles defensores de los valores, la imagen exterior vendrá indefectible y “naturalmente” dada por añadidura.  Nuestra capacidad y posibilidades son impresionantes.
  5. Viviré hoy como si fuera el último día de mi vida. Todos los días y momentos son vitales e importantes, para tener en la máxima consideración. Por ante quien nos presentamos, por el sitio al que nos dirijamos o para la actividad que vayamos a realizar. Deberemos contar con el máximo cuidado de nuestra imagen y la mejor presencia. No desconsiderar ni desmerecer ningún instante, todos son tan importantes como el que más porque –éste- instante presente es la única realidad.
  6. Seré dueño de mis emociones. Débil es aquel que deja dominar sus acciones por sus pensamientos. Esta expresión haría referencia a que no somos imitadores de las tendencias ni de otros modelos. Tenemos nuestro estilo propio y es el que se adapta a nosotros, el que mejor nos va a vestir y presentar. No permitiremos que contaminaciones de modas o críticas externas  nos condicionen en lo que “visceralmente” sentimos es nuestro, auténtico y propio. Por descubrimiento personal.
  7. Me reiré con el mundo y tendré un gran sentido del humor. La sonrisa es el mejor complemento, el que mejor viste y el más refinado. Cuando este aparece en nuestra faz, todo se ilumina. Nada hay lo suficientemente serio que no se pueda decir con una sonrisa dijo el dramaturgo español de principios del siglo pasado Alejandro Casona. Pues siempre con la sonrisa como perenne complemento.
  8. Multiplicaré mi valor con esfuerzo hasta donde alcancen mis posibilidades y aún un poco más. Todos los días un poco más y mejor, todos los días pequeño avance. No cejaremos, ni abandonaremos. No bajaremos la guardia. Todo lo contrario todos los días nos esforzaremos por mejorar nuestros modales, comportamientos y la imagen que mostramos a nuestro alrededor.
  9. Mis sueños serán efectivos cuando sean seguidos por la acción. Si pensamos y no actuamos, de nada vale. Querer, aprender, y poner en práctica son los tres pasos ineludibles e imprescindibles. ¿De qué vale leerse 100 libros de cómo jugar al tenis si no vamos a la pista con nuestra raqueta para practicarlo? Nunca defenderé pasarse horas delante del espejo, pero sí que todos los días nos pensemos durante “unos pocos segundos” si la impresión que vamos a dar estará acorde a lo que aspiramos. Nos vestiremos y adquiriremos nuestras prendas con atención, y acto seguido, una vez realizado, nos olvidemos de nuestra ropa durante toda la jornada hasta que nos la quitemos para dormir. Al día siguiente un poco mejor… la mejora constante, nunca nos conformaremos. Siempre mejorando.
  10. Me formaré constantemente. Cada vez que adquiera una prenda será meditada, en función de mis necesidades y preferencias, pero no de la perturbación externa. Completaré un fondo de armario del que me sentiré orgulloso y feliz… ¿cómo sino transmitiré mi mejor aspecto? Trabajaré cada día para ser una mejor versión de mi mismo.

Basado en la novela; “El vendedor más grande del mundo” de Og Mandino, el personaje y maestro descrito por el autor conservan estas máximas como un tesoro recibido. Que solo las transmitirá, en sus últimos días- a su “escogido” discípulo, manteniendolas en íntimo secreto hasta entonces.

Aconseja que durante los primeros 60 días de adquiridos tales conocimientos, repetirlos todos -ininterrumpidamente- como un “karma” para integrarlo la propia personalidad. Yo, simplemente diría: “Mirarse un segundo al espejo, todos los días, y decirnos si la imagen se corresponde con aquello que deseamos”, en caso negativo corregirlo, al día siguiente, y si es el contrario, mejorarlo.

¿Cuál te parece más importante?

  • Enrique Vela

    Me encantan estos artículos, o los mas jocosos sobre modales o falta de ellos. Mantienes un equilibrio de lo mas ameno entre los artículos sobre vestir y estos otros que hacen de seguir el blog un verdadero placer.

    • Amoreno

      Muchas gracias, estimado Enrique. Como repito, por sentirlo, la calidad la ponéis vosotros con vuestra participación. El placer es el nuestro por servir de lugar de encuentro de (damas y) caballeros. Un fuerte abrazo,

  • Me ha encantado este artículo 🙂 Buen decálogo.

    • Amoreno

      Muchas gracias amigo Rubén, por tu amable valoración. Un abrazo,