El básico entre los básicos, la camisa blanca

El caballero con la camisa más clásica
Un clásico en básico; Brando con camisa blanca

Es la prenda indispensable en todo vestidor masculino que además debe albergarla en cantidad y variedad suficiente para su continuado y constante uso.

La camisa blanca es la única que seguramente todos los caballeros del mundo coincidimos en incluir como imprescindible en nuestros armarios. Tiene características asombrosas como que es usada desde con el traje más formal, el frac, hasta en la circunstancia más casual o deportiva; además es la originaria de todas las demás. 

Como sabemos nacieron como prenda interior existiendo ya desde el siglo XVII para que los caballeros la porten debajo de todo su ropaje y no nos ha abandonado ya desde entonces.

Si bien es cierto que se presenta de muy distintas maneras como hemos visto desde la de con rígida pechera de piqué y refinada botonadura  para el esmoquin hasta con bolsillo y botones en los picos del cuello para la más sport, pasando por sus innumerables tipos de cuellos, puños, tipos de tejidos, bolsillo en el pecho o no, diferentes cortes, etc.

Desde los albores del siglo XX y finales del anterior ha sido considerada como símbolo de la aristocracia por su nuclear blancura y síntoma de la limpieza más pulcra en el vestuario del caballero que no se podría permitir la clase trabajadora, ya que utilizaba sus manos en sus actividades laborales y la manchaba. Prácticamente ha permanecido inalterable desde entonces.

Esta inmaculada prenda, cuyo predecesora es el camisón que se hacía pasar por encima de la cabeza cual camiseta desde la edad media, es tan sumamente elegante que viste por si sola acompañada de cualquier tipo de pantalón y como siempre con el mejor calzado.

Permitirme la siguiente reflexión; ¿es difícil o complejo mostrar una elegante imagen?… Nada más lejos de la realidad y cualquiera con un mínimo esfuerzo lo puede conseguir entorno a esta límpida prenda que hoy nos ocupa, para el verano remangada de estilosa forma y en el invierno casa perfectamente con cualquier chaqueta y pantalón. El calzado no le va a afectar y cuando vestimos con traje es la más socorrida, con la que transmitiremos la imagen más sería e impoluta.

Los materiales en los que se van a confeccionar son principalmente del algodón de muy distintas calidades siendo especialmente reconocido el “egipcio”, en batista y en ocasiones con mezclas con otros materiales, considerándose por parte de los más puristas una aberración en poliéster. Además son muy usadas y acertadas las de lino para el verano y muy raramente en seda.

Es realmente espectacular la imagen que se transmite con una sencilla camisa blanca y cualquier color de pantalón, incluso el propio albo, cobra especial protagonismo cuando se viste sola sin ninguna superposición y cuando es acompañada por otras, no hace sino realzarlas.

Si bien es cierto que no se puede abusar de esta uniformidad en su uso constante precisamente por su simplicidad, porque transmitirá cierto cariz anodino y falta de creatividad, no lo es menos que cuando lo hagamos levantaremos una expectación singular.

Como siempre al hablar de la calidad de las camisas, en su cúspide estará aquella que siendo realizada enteramente mano de manera artesanal y para la medida del cliente con todas sus puntadas, incluso con los ojales cosidos de maravillosa e imperfectamente manera a mano, reúne además de estas otras características;

  • Con un cuello y unos puños no pre-hechos sino confeccionados a la par que la camisa con entretela no pegada sino cosida.
  • Con una sisa ajustada para que al poner otra prenda encima no suba su puño -escondiéndolo- entre otras incomodidades.
  • Con una costura doble reforzada en los laterales y demás zonas en las cuales sufren mayores esfuerzos.

Si decíamos al hablar del zapato que si solo dispusiéramos capital para un calzado de calidad este debería ser el modelo Oxford liso negro, en las camisas nos pasa con la blanca de todas las que dispongamos, la mejor de nuestro armario debería ser una blanca.

Esta icónica prenda, característica de los trajes para la oficina pero sumamente estilosa en todos los demás conjuntos más casual, junto con una sonrisa es todo lo que necesitamos para comenzar a manifestar nuestra máxima clase.  Sorprenderemos muy gratamente.

Mi favorita es la que se caracteriza por su sencillez, sin bolsillos, ni ningún pequeño detalle de otro color, incluso las letras personalizadas en este color bordadas a una cuarta a la izquierda del ombligo, bien entallada y con cuello Kent con cierto grosor, con ojales en el puño horizontales de botones lo más claros posibles, remangada en el estilo más sport y con la parte trasera ligeramente más larga que la delantera.

¿Cómo sería la tuya?