Donegal: El precioso “tweed” terroso

lana-tweed-donegal-10“Donde hay voluntad, hay camino”; dicho inglés.

Si te conmueve es que lo llevas dentro. A veces es un simple flechazo a primera vista, otras pura convicción, en la mayor parte de las ocasiones será un sentimiento maduro el que nos dirija. Éste se corresponde con el paladar educado que va creciendo en conocimiento, y deleitándose a la par, hasta alcanzar el convencimiento de estar ante el objetivo deseado.

A muchos nos sucede con ciertas prendas o tejidos, que si bien a priori no atraen nuestra atención de forma súbita, si que gradualmente se van ganando un lugar de nuestra preferencia. Este es mi caso con la variedad del tweed denominado Donegal, porque creo que su grado de refinamiento es exquisito.

A diferencia de la mayor parte de variedades de este hermoso tejido tweed, donde son característicos sus clásicos dibujos regulares y geométricos como: la espiga, los cuadros, la pata de gallo o incluso el ojo de perdiz, este singular tupido obedece a un desorden caótico de puntos que produce un estampado de singular belleza.

Él ojo de perdiz puede considerarse una variante metódicamente ordenada del Donegal, sin embargo el “genuino” es fácilmente identificable (podemos reparar en la sutil diferencia con el ejemplo de la foto 7 de la galería). Además, podemos encontrar variedades de tejido tweed combinadas entre sí como en la foto 8 de la galería, donde este dibujo –Donegal– se teje con forma de espina de pez.

El Donegal debe el origen de su topónimo al condado del mismo nombre, situado en el extremo norte de la isla de Irlanda, con gran tradición en la elaboración de esta gama de tejidos.lana- tweed-donegal-00

La mezcla de los hilos gruesos con la que se confecciona le confiere -al producto obtenido- una superficie de grano fino. Apta para la confección de todo tipo de prendas de abrigo como chaquetas o chaquetones, también se utiliza para crear pantalones u otros artículos recios como gorras.

Para la elaboración de complementos como las corbatas o bufandas, siempre serán más adecuadas las mezclas de lana con seda, como el popelín irlandés.

Alejado de la apagada monocromía, estos sutiles puntos –entrópicos y blanquecinos- le confieren un agraciado toque de distinción al tejido que se sacó de las cacerías británicas para que luciera en nuestras ciudades, como la tela casual estrella para el frío.

Muchas gracias y buena suerte,