Día Mundial de los Donantes de Sangre; por Víctor Lueje

“Todo acto de bondad es una demostración de poderío”; Miguel de Unamuno.

      Éste es vuestro blog. El de todos aquellos que con sus valores hacen de este mundo un lugar un poco mejor cada día. Más elegante. Por este motivo, hoy cedemos el espacio a un acto generoso, altruista y ejemplar; luego caballeroso.

      Seguro que tú también tienes mucho que aportar. Es tu espacio, y te invito a utilizarlo.

      Muchas gracias y buena suerte. Adelante Leo.

      Buenos días a todos:

      Me llamo Víctor Lueje y soy asiduo lector de “Vestirse por los Pies” desde hace unos años. De manera excepcional le he pedido a David que me permita aparecer en su blog para hablaros e invitaros a hacer algo que creo que es decisivo y que llevo haciendo desde hace más de veinte años: donar sangre.

      Hoy es 14 de junio, Día Mundial del Donante de Sangre, y en un día tan señalado he querido compartir con vosotros la última donación que hice hace algunas semanas.

      Como estamos donde estamos, empezaré por mi vestuario. Para el día de la donación, un sábado por la mañana, he optado por ropa sencilla e informal. Creo que es lo adecuado para la jornada que tengo prevista. Visto un cárdigan azul marino (Mango), una camisa azul a medida (El Taller de la Camisa), unos chinos (Easy Wear), calcetines (Pedro del Hierro) y zapatos de ante (Ashton and Allen). Completan el conjunto unas gafas de sol (Persol) y un reloj que perteneció a mi abuelo. Un Cyma, Modelo Cymaflex.

      Bien, ya estamos listos para donar sangre en el Hospital Universitario La Paz de Madrid.

      Para ser donante hay que cumplir unos requisitos básicos: tener entre 18 y 65 años y gozar de buena salud. El proceso es muy sencillo: después de rellenar un cuestionario y de pasar una breve entrevista, te toman la tensión y te extraen una pequeña muestra de sangre de un dedo. Luego te tumbas en la camilla y te pinchan en el antebrazo. Al completar la extracción de apenas medio litro de sangre ya habremos terminado. Después de tomarte un refresco y un bocadillo puedes marcharte.

      Con cada donación que hagamos habremos salvado la vida a tres personas y no son tres vidas abstractas, son una madre, un nieto, un marido… son gente real que tiene familia y amigos a los que, sin saberlo, también estás ayudando. Da un poco de vértigo pensar en ello. Si nunca habéis donado sangre, tenéis que probarlo. La sensación no es fácil de describir; es una mezcla de trabajo bien hecho, deber cumplido y dejar nuestro legado.

      Además, creo que de todas las opciones que tenemos para ser solidarios, la donación de sangre es la que menos te pide a cambio (aproximadamente, cuarenta y cinco minutos cada tres meses) y la que da el resultado más importante: la vida. Pensadlo un poco, porque de verdad merece la pena.

      No quiero extenderme más. Solo añadir que compartir esta mañana con vosotros ha sido una experiencia única e inolvidable. Muchísimas gracias querido David por tu inestimable ayuda, un cordial saludo a todos y hasta pronto.

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