Derby de pocos ojales

“La simplicidad es la complejidad resuelta”; Constantin Brancusi (1876-1957), artista rumano.

      Tener dinero de sobra debe facilitar las cosas sobremanera. Básicamente por que posibilitaría probar un gran número de experiencias. La buena noticia es que cuanto más limitados sean nuestros recursos, más nos hará agudizar el ingenio; y al conseguir anhelos, saborearlos en mayor medida.

      Los modelos de zapatos básicos no superan la decena. Sin embargo, sus variantes se hacen mucho más numerosas. Probar todas las posibilidades sería harto complicado; cuando no innecesario.

      El zapato de cordones estándar, Oxford o Derby, tiene cinco ojales. Aunque los hay con más, seis, o menos, frecuentemente de cuatro. Reducir este número los hace ya de otro tipo. Mucho más informales.

      Un modelo con dos o tres ojetes, incluso uno, se asocia a colores distintos de los tradicionales negro y marrón chocolate más propios de hormas clásicas. Precisamente por lo relajado de su aspecto. Así, también se realizan asiduamente modelos con diferentes tipos de pieles de ante o exóticas.

      El modelo de dos ojales recuerda a una bota Chukka sin caña. Y guarda cierto parecido con los zapatos Saddle o de silla de montar a caballo.

      Su simplicidad se aproxima a la de otro modelo de calzado que ya hemos visto aquí: el whole cut de una sola pieza. El más sencillo de cuantos zapatos es posible crear para un hombre.

      Esta horma Blucher de pocos agujeros no favorece a los pies grandes o para unos pantalones de bajos estrechos porque destacarían en exceso. De forma personal los uso porque los extremos de 21 cm. de mis pantalones sport casi compensan el 45 de pie que tengo. Aunque no sean mi primera opción, me sirven para alternar.

      Mi experiencia con este modelo es de la firma lusa Carlos Santos. Recomiendo que se prueben a conciencia antes de comprarlos, pues disponen de una pala extra lisa que nos puede molestar en el empeine del pie al caminar e impedir disfrutar de ellos.

      A muchos de estos modelos se les da un tratamiento acharolado tipo patina. Hoy se deja ver mucho este artificial brillo pero no me gusta nada. Porque considero más elegante el sutil brillo natural de la piel pulida, que es suficientemente bello para el calzado masculino. Mayor destello, deslumbra.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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