Del cálido traje color beis (beige) a los tostados más claros

“Quiero trabajar en proyectos que me apasionen y hacer disfrutar al público. Esa es mi máxima motivación”; Dwayne Johnson, actor estadounidense.

Hemos tratado en este vuestro blog ya de una variada serie de colores y tipos del uniforme por excelencia del caballero: su traje. Pocos nos faltarán después de mencionar el que hoy nos ocupa, si acaso me gustará compartir con vosotros algún otro como: el verde, el marrón, algún rojizo y contados más. Siendo tan insólitos como excepcionales y tan peculiares como sensacionales.

Lo cuál será en futuras oportunidades porque lo que ahora toca es otro de los “intemporales eternos”.

En el presente caso al igual que en el resto de los trajes más claros de otros colores -como los grises o azules más límpidos- son indicados para lucir cuando la luz es natural o antes de las seis de la tarde, una diferencia fundamental que encuentro es que así como los anteriores me parecen acertados para todas las estaciones.

Éstos son más apropiados para las más cálidas o el benévolo entretiempo, si bien podremos encontrarlo pertinente para los días más luminosos durante el otoño e invierno en algún tweed, más “marrón” o metálico y, sin duda, armado.

De lo que no albergo ninguna duda es que, dependiendo el corte y gama de tinte, este tipo de traje puede ser tan exquisito y elegante como el mejor.

Su característica pigmentación va a hacer de este modelo que sea de un carácter más sport y relajado, propio de unos ambientes y para momentos un poco despreocupados.

Además, favorecerán el uso de otros materiales textiles para su confección más frescos, como sucedía en el caso del más claro traje informal o blanco, como: el lino, el algodón y otros.

Para combinar con el mismo -como normalmente destaco- mejor todos los lisos y claros, azules y blancos preferiblemente, pero además es en esta ocasión una de las pocas oportunidades en las que una camisa muy clara tostada –amarilla o marrón- nos podrá dar como resultado una refinada imagen.

Conviene detenerse en la imagen de Cary Grant en nuestra galería del presente capítulo. Las rayas y los cuadros por supuesto, pero la estrella de nuevo será la eterna camisa blanca y especialmente acertadas, para mi forma de ver, las corbatas marrones y las granates.

En cuanto al calzado se me antoja que también nos pueden dar muy buen aspecto el utilizar tonos cercanos al caramelo y café o chocolate con leche. Incluso podemos utilizar el ante o la piel vuelta, si no somos especialmente puristas, eso sí con cordón o hebilla a lo sumo. Sin embargo, siguen siendo los más exquisitos, para los modelos más claros, los genuinos “spectators”. Por ejemplo un zapato en blanco y miel o toffe.

Entiendo que quizá a este ejemplar de hoy le favorezcan más los cortes ligeros por su estival cariz, es decir: solapas más estrechas, hombros napolitanos, inexistencia de pinzas… e incluso puede ser que el de hilera sencilla sea tan apropiado, no más, que los modelos de tres piezas o cruzado. Cosa que no he defendido para los colores más austeros, sobrios y clásicos.

En cuanto a las ocasiones para vestirlo (por los pies), no se me ocurre pensar en ninguna circunstancia de cierta seriedad, pero tampoco lo veo inapropiado para una ocasión laboral de cierta cotidianeidad. Lo que sí es seguro es que esta indicado tanto para las situaciones más comunes de nuestro día a día como para algún compromiso algo más serio como una comida de trabajo o un viaje de negocios.

Por todo lo comentado creo que este tipo de traje tiene ganado un sitio como otro básico en nuestro vestidor, ya que aparte de la principal ventaja por su belleza y singularidad, nos dará la oportunidad de utilizar, con mucho acierto, los artículos que en otras ocasiones no pueden ser aceptados como; un zapato de marrón más suave que el “new black” pero sin llegar al tabaco, las camisas tostadas más claras, etc.

Si conviene que encontremos en toda la extensa gama a nuestra disposición, entre el más claro y el más oscuro beige, aquel que más se adapta a nuestros usos y fisonomía, seguramente los más claros para los más rubios y los oscuros para los morenos. Insistiendo que sigue siendo -el tema de los colores- el más complejo e intuitivo ya que enseguida veremos ejemplos que contradicen toda norma, que no obstante para eso están, las excepciones. Para confirmar las reglas.

Como siempre este artículo será más completo si aparte de mis opiniones contará con las vuestras, para mí de gran calidad y fuente de saber para todos. 

Muchas gracias y buena suerte,

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