Creando un vestidor atemporal; completando el armario de moda clásica masculina

La cuestión de completar nuestro fondo de armario de vestuario personal, como cualquier objetivo que uno se propone en la vida que merezca la pena no llega de la noche a la mañana, es una cuestión de pasión, voluntad, dedicación, constancia y tiempo. Con estos ingredientes está más que garantizado su logro a sabiendas que el camino, una vez más, es el verdadero disfrute y aliciente para nuestra vida y no su consecución, que sabemos será siempre incompleta y mejorable.

Premisas

                Como primera premisa (y fundamental en los tiempos que corren) deberíamos intentar justificarlo económicamente con la formula más sencilla; coste unitario es igual a inversión entre el tiempo de vida. Como defendemos habitualmente es mejor poco y bueno que mucho y de  menor calidad, debiendo a su vez tratar de usar, mantener y cuidar al máximo nuestras prendas para que estas duren lo máximo posible –elevar el denominador- y estratégicas o fórmulas para una mejor elección que nos reduzca el numerador; aprovechar la compra en rebajas, outlets, oportunidades… con la ley máxima que lo barato sale caro. Y que como somos “pobres” no podemos permitirnos el lujo de comprar barato. La elegancia no es directamente proporcional a poder adquisitivo propio, aunque qué duda cabe que como tantas otras cosas en la vida -el dinero- ayudará pero “la clase no es agua” que se pueda comprar, una vez más: hará más quien quiera, que quien pueda.

                No deberemos pretender completarlo rápidamente, ya que no tendrá sentido gastar de una tacada una serie de miles de euros y hacerse con un gran vestidor, no será ni adecuado ni resultará efectivo. Hay que ir disfrutando de ir completándolo con buenas y contadas piezas que nos duren una gran cantidad de años y a las que apreciemos y cojamos gusto de verdad. Sopesando cada adquisición y deleitándose con cada una. Desde muy joven he sabido valorar cada cosa que tengo por el sacrificio que conlleva el logro de cada posesión, no se puede valorar de igual manera aquello que viene regalado, súbitamente, sabe simplemente distinto. Las prendas han de ser de buena calidad, elegidas premeditamente –incluso con confrontada reflexión- y atemporales a las que llegaremos a coger mucho aprecio y hasta nos costará desprendernos de ellas. Intentar de aprovechar las ocasiones más favorables; rebajas, regalos, pagas extraordinarias o ingresos imprevistos, etc. para agasajarnos…

Consejos

                Arreglar siempre antes de tirar para lo cual será necesario haber invertido en calidad, susceptible de ser reparada con éxito. Una buena camisa si tiene muy gastados los puños y/o cuellos siempre se pueden cambiar por mucho menos importe, los zapatos igualmente, unas coderas para una chaqueta que las acepte,…

                Si es necesario se puede recurrir a comprar alguna prenda de calidad aunque no sea, exactamente, de tu talla pero que la puedas arreglar. Yo hace muy poco compre una excelente camisa que me sentaba francamente bien en todo el contorno salvo en la cintura y mi costurera de confianza por un importe pequeño (un 15% del precio de la camisa) me la entallo perfectamente y así la pude adquirir con un suculento descuento en las rebajas, ya que no quedaban de mi talla exacta. Uno de los pilares fundamentales es que la ropa nos siente lo más entallada posible, así que una vez comprada esta, sino es absolutamente de nuestra medida es recomendable visitar a nuestra costurera o sastre para “limar” estos detalles.

                Compremos todo lo que vayamos a usar habitualmente, eso es una buena inversión: coste entre número de usos es lo que dará la rentabilidad final, de nada vale comprar algo barato que no lo pongamos mucho, resultará caro a la larga. Sencilla regla de ejemplo en los zapatos: varios cientos de euros con un tercio del coste inicial para mantenimiento en una década salen a pocas decenas al año de un soberbio calzado. Todo será rentable cuanto mayor sea la duración, de ahí la importancia de su cuidado y buena elección.

                Ir siempre a mantener los básicos en inmejorable estado y cantidad suficiente para ir sumando variedad a su alrededor.

Calzado

                Como siempre comenzaría por los pies, sin prisas. Con mucho tiento y adquiriendo un modelo de Oxford negros lisos y un par de marrones muy oscuros, preferiblemente derby y ligeramente perforados, solo de la mejor calidad.  Para sport; con unos mocasines tipos castellanos será suficiente, la modalidad a escoger: lisos, de borlas o con flecos, los primeros para mis serán los favoritos. A partir de aquí solo será ir sumando.

Trajes

                En cuanto a los trajes, dependiendo del uso laboral que se les deba dar, habrá que tener determinado número; un azul marino y/o gris marengo, un  gris claro, un raya diplomática y un azulón sería mis apuestas. Sobre estas solo cabría ir sumando variedades mucho más especiales y a buen seguro específicamente bellas. El tener al menos un tres piezas y un cruzado se me antoja necesario para disfrutar de los más bellos.

Chaquetas pantalones

                He dejado claro en anteriores ocasiones que después de los trajes mi segunda opción para vestir son los conjuntos chaqueta pantalón y es en este caso, se me antoja un tanto importante adquirir otras cuantas prendas de este estilo. Una blazer blue navy, una de tweed, una de pana y otra de algodón o terciopelo o ante se me antojan las primeras… los colores pueden ir desde el rojo, hasta el marrón y azules más variados. Así mismo, alguna negra o crema puede ser un buen contrapunto.

                Pantalones de vestir, para los momentos de acompañar a nuestras chaquetas en distintos tonos azules, grises e incluso otros como rojos o blancos, como para los momentos más causal, vaqueros, dockers, etc.

Camisas

                Las camisas, en dos grandes bloques: las de sport o casual y las de traje. Mantener una numerosa  variedad de blancas y azules más claras y completar con alguna otra opción, cuadros o líneas, cuando más discretas mejor. En las de sport dar un cambio y giro radical para  atreverse con cuanto más color en las más relajadas. En las primeras evitaría los bolsillos y cualquier tipo de ribetes o detalles que en la segundas estarían indicadas

Varios

                Muy de cuando en vez incorporaría algún elemento nuevo y no utilizado hasta ese momento; un pañuelo Ascot, un pisa-corbata, unos gemelos nuevos, unos cubre-botones,…. Sin olvidarse de ir renovando los calcetines, por bonitos y originales modelos…. Y quizás ir haciendo incursiones en complementos más complejos como los sombreros o las pajaritas, según nos vaya pidiendo nuestro momento y circunstancia.

Moraleja

                El éxito estará en la naturalidad que somos capaces de transmitir con aquello que vistamos, así un caballero en traje resulta consecuente con su forma de ser y proceder que no con unos vaqueros y a la viceversa con otro señor. Conócete, acépate, y supérate…

¿Nos dejas tus impresiones? Muchas gracias por adelantado.

  • Carlos Sánchez

    ¿Qué tal el reloj de bolsillo?
    ¿Quizá un bastón?
    Los dos complementos son geniales.
    Saludos.

    • Amoreno

      Sin duda ambos son auténticos atemporales e indispensables artículos de todo caballero. Mis abuelos de los cuales aprendí casi todo lo que sé relativo, los usaban con gran acierto y distinción. Gracias por tus aportaciones y en futuras ampliaciones las tendremos muy en cuenta. Saludos cordiales, estimado Carlos,