Corbatas de lana

“El sentido común es el sentido de la oportunidad”; Dino Segré, escritor italiano.

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      La información nos ayuda a mostrarnos más elegantes, pero nunca escoge nuestra ropa. Preguntarnos día tras día cómo hacerlo para vestir cada vez mejor es el camino hacia la excelencia. La excelencia que se consigue a través el conocimiento.

      Las corbatas de seda son -de lejos- las más usadas para todas las estaciones del año. Sin embargo las específicas para el invierno son, cómo no, las tejidas con lana. Bien sean estas del 100% en lana virgen o mezcladas con otros hilos como la seda, el algodón o el poliéster en proporciones variables para aportarle suavidad y flexibilidad.

      En cuanto a los tipos de lanas, también existen diferentes calidades. Siendo el cashmere una de las mejores versiones.

      Los colores adecuados para estas corbatas son los propios del invierno: pardos y apagados grises, marrones, azules, kakis, burdeos, etc. Sus motivos pueden ser los discretos lisos o las formas especificas del tejido de la lana como el tweed (con sus infinitas posibilidades), el tartán escocés, el madrás indio o las insustituibles rayas.

      El nudo de estas corbatas resulta un punto más complicado de hacer debido al mayor coeficiente de rozamiento de la lana respecto de otros tejidos resbaladizos como la seda. Como ventaja presenta que se mantiene inalterable durante mucho más tiempo una vez realizado. Éste tipo de corbatas agradece el nudo sencillo (con una sola vuelta), frente al doble, cuando son de cierto espesor.

      Las corbatas no dan calor, pero la sensación de calidez que otorga el pelo de ciertos animales es un placer frente al frío también en los complementos. Tanto como agobiante resultaría si la luciéramos en pleno agosto.

      Respecto al tipo de tela para el pañuelo o fulares con los que combinar esta corbata valen casi cualquiera. El único que no resulta acertado es el lino y, obviamente, lo mejor será otra lana. Al igual que sucede con el resto de prendas como chaquetas, pantalones o abrigos.

      Como las corbatas de lana resultan algo más informales que las de seda, las hacen aptas para acompañar a camisas sport como las vaqueras. Se asocian muy bien a los conjuntos de chaqueta con pantalón de distinto tono o con los conjuntos casual de otras prendas de punto como el jersey o los cardigan. Por el contrario no las hace aconsejables para los trajes de corte demasiado formal.

      La napolitana Marinella, la londinense Drake´s, la parisina Charvert o nuestra española Cencibel son algunas de las firmas de referencia para estos complementos.

      En todas las situaciones resulta saludable preguntarse -de vez en cuando- si no se puede mejorar una elección, aunque siempre se halla dado por supuesta de una manera determinada, pues es la única manera de mejorar.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    Desconocía que había corbatas especificas de invierno. Buen artículo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias, estimado amigo. Cierto es que no son muy comunes… pero tienen su punto 🙂
      Un abrazo y feliz tarde de domingo,