Corbatas blancas; no les sobran los motivos

corbata-blanca-motivos-00“La audacia da saltos mientras la constancia camina”; Doménico Cieri Estrada, escritor mexicano.

     La discreción trasciende a la exageración. Seguramente todos nos hemos sentido abrumados -en ciertas ocasiones- observando la frenética carrera de algunos hombres por llamar la atención valiéndose de lo exuberante de su atuendo en detrimento de cualquier otra característica.

     Resulta contradictorio, cuando menos curioso, porque hasta ahora los referentes que sentaron cátedra con su imagen fue –precisamente- porque se desmarcaron de toda ostentación con sencillez y refinado gusto.

     Un claro ejemplo de esta circunstancia es el de nuestra corbata. Sabemos que ésta desciende del pañuelo de lino –nuclearmente- blanco que se anudaba cuidadosamente al cuello el dandi inglés George Bryan Brummell a comienzos del siglo XIX, para hacer frente a las pomposas exageraciones reinantes en su época para adornarse el pecho.

     Personalmente no salgo de mi asombro con lo elegantes que pueden resultar algunos modelos de corbatas blancas, eso sí, con los imprescindibles motivos para dotarle de presencia. Porque aquella que es totalmente blanca o lisa no me parece nada acertada como complemento para el cuello, más que la excepcional pajarita del frac, por mucho que a ciertas “celebrities” se les antoje lucir.

     De igual manera a como para el resto de los colores de corbatas es siempre preferible el uso de camisas blancas (o las más claras), en el caso de las corbatas blancas acompañarlas con una camisa de suave color o rayada, como preferencia, las evidenciará sutilmente. Si tenemos en cuenta que nunca resulta adecuado que los complementos sean los protagonistas, y esta ocasión no es una excepción, no recomendaría ninguna camisa oscura que resalte en demasía la presencia de la corbata.

     El blanco de la corbata conviene que no sea puro, sino que más bien algo crema o un grisáceo muy claro, incluso mejor el llamado “roto”.

     Tal y como sucedía con la corbata amarilla, con la madrás o con todos aquellos tipos cuya singularidad es notoria, no es aconsejable abusar de un uso continuado de esta blanca. Por lo que reservarla para esporádicos y preferentemente cálidos días de primavera y verano, en los cuales entona mejor, será todo un acierto.

     Cuando nos encontramos con gestos como éstos es cuando nos reconciliamos con los orígenes de la moda masculina más clásica porque frente a la exageración: templanza y liderazgo. Desde ahí sí.

     Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

[mc4wp_form]

  • Anonimo

    Nunca se me hubiera ocurrido comprar una corbata blanca para ponerme, pero viendo las fotos y sobre todo las que no son totalmente blancas, tengo otra visión nueva. Lo intentaremos, ahora lo vemos con otra perspectiva.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado amigo, esa fue la misma razón que nos animó abordar este artículo 🙂 Saludos cordiales,